Oda XCIII: Contra César | Catulo

La información sobre la vida de Catulo (en latín, Gaius Valerius Catullus), más allá de lo que se pueda inferir o imaginar de sus poemas, equivale a cuatro piezas de datos externos. San Jerónimo escribe que el poeta nació en Verona en 87 a. C. y que murió a los treinta años. Apuleyo escribe que el nombre de la famosa amante de Catulo, Lesbia, era en realidad Clodia. Suetonio advierte al lector que, aunque Julio César sabía que los versos de Catulo (“Muy bien se avienen los lascivos maricas, el bardaje de Mamurra y César”, «Saber muy poco me importa / Si eres hombre blanco ó negro”) habían puesto un estigma eterno en su nombre, lo invitó a cenar el mismo día en que el poeta se disculpó.

En vida, Catulo fue un poeta de poetas, dirigiéndose a sus compañeros artesanos (docti o poetas académicos), especialmente a su amigo Licinius Calvus, quien a menudo es conmemorado póstumamente junto con él.

La escuela fue criticada por Cicerón y por Horacio, que nombra a Calvus y Catulo. En la medida en que Catulo compartió tales concepciones de lo que podría llamarse erudición poética, debe ser numerado en compañía de Gerard Manley Hopkins, T.S. Eliot y Ezra Pound (Catulo ocupó un lugar destacado en la génesis de los Cantos) y los románticos.

El poema aquí presentado, escrito en endecasílabos y como respuesta a las críticas de Furio y Aurelio que consideraban su poesía muy blanda, fue considerado tan obsceno que la traducción al inglés no se publicó hasta el siglo XX y su primera línea –Pedicabo ego vos et irrumabo– fue una de las más polémicas en la historia de la poesía.

Catulo y su generación abrieron muchas puertas a los poetas de la posteridad, confesando indiscreciones sobre sí mismo, recurriendo a la autorreferencialidad. Como era de esperar, pocos eligieron pasar por ellas. Nunca más un poeta –y ciertamente ningún otro poeta latino–  hablaría con tanta franca brutalidad o con exageraciones tan magníficamente obscenas.

ODA XCIII: Contra César 

Para agradarte a ti, César,
No pongo el menor empeño;
Saber muy poco me importa
Si eres hombre blanco ó negro.

CARMEN XCIII: In Caesarem

Nil nimium studeo, Caesar,
Tibi velle placere,
Ne scire utrum
sis albus an ater homo.


Versión extraída de Las poesías de Cayo Valerio Catulo. Traducción de Joaquín Demetrio Casasus, Imprenta de Ignacio Escalante, México, 1906 | Texto introductorio de Juan Arabia | Buenos Aires Poetry 2022