«Neruda desde muy temprana edad fue un poeta viajero, incansable, nunca quieto, visitante de diferentes ciudades y países en Asia y en el continente americano y de Europa. Lo más interesante es que regresaba al punto de partida, su país, y de este salía al encuentro de sus lectores nuevamente por varios puntos geográficos de la tierra y en este sentido siempre fue un poeta viajero, pero incansable. Así fue la vida y su escritura en esos largos viajes y de las ediciones de su poesía. Al final de su vida, como buen catador de estancias y el terruño, retorna para instalarse en su país, ya que murió en éste poco antes de cumplir 70 años».
Rafael Calderón¹
Viaje por la noche de Juárez
Juárez, si recogiéramos
la íntima estrata, la materia
de la profundidad, si cavando tocáramos
el profundo metal de las repúblicas,
esta unidad sería tu estructura,
tu impasible bondad, tu terca mano.
Quien mira tu levita,
tu parca ceremonia, tu silencio,
tu rostro hecho de tierra americana,
si no es de aquí, si no ha nacido en estas
llanuras, en la greda montañosa
de nuestras soledades, no comprende.
Te hablarán divisando una cantera.
Te pasarán como se pasa un río.
Darán la mano a un árbol, a un sarmiento,
a un sombrío camino de la tierra.
Para nosotros eres pan y piedra,
horno y producto de la estirpe oscura.
Tu rostro fue nacido en nuestro barro.
Tu majestad es mi región nevada.
tus ojos la enterrada alfarería.
Otros tendrán el átomo y la gota
de eléctrico fulgor, de brasa inquieta,
tú eres el muro hecho de nuestra sangre,
tu rectitud impenetrable
sale de nuestra dura geología.
No tienes nada que decir al aire,
al viento de oro que viene de lejos,
que lo diga la tierra ensimismada,
la cal, el mineral, la levadura.
Yo visité los muros de Querétaro,
toqué cada peñasco en la colina,
la lejanía, cicatriz y cráter,
los cactus de ramales espinosos:
nadie persiste allí, se fue el fantasma,
nadie quedó dormido en la dureza:
sólo existen la luz, los aguijones
del matorral, y una presencia pura:
Juárez, tu paz de noche justiciera,
definitiva, férrea y estrellada.
Rafael Calderón es poeta y ensayista. Cofundador de la revista Palabra Poesía, publicada entre 2006-2015. Autor de tres libros. Ha sido incluido en antologías de poesía. Obra suya aparece en periódicos y revistas de Michoacán. Ha recopilado antologías de Concha Urquiza, José Emilio Pacheco y José Antonio Alvarado. Co-coordinador de un libro. Coordina con Sergio J. Monreal el ciclo de conferencias El Espacio Literario. Publica con regularidad en el suplemento La Gualdra de La Jornada Zacatecas y es coordinador de la colección “Centzontli». Pájaro de cuatrocientas voces”. Fue merecedor del Premio Estatal de Poesía Michoacán 2008 Carlos Eduardo Turón.
Extraído de Pablo Neruda en Morelia. Antología e introducción de Rafael Calderón, CENTZONTLI Pájaro de cuatrocientas voces, Conalep – Michoacán, 2024, pp. 96-97 | Buenos Aires Poetry 2024
