Grávida (Colección Pippa Passes, 2025) | Javier Gutiérrez Lozano

Javier Gutiérrez Lozano (Puebla, México. 1988). Poeta, traductor, académico y periodista. Director Académico de UDAX Universidad, Director de Alcorce Ediciones y de Revista Vislumbre. Ha publicado 13 libros en 7 diferentes países. Ha sido galardonado con el Premio Nacional Orden de José Martí (EE.UU. 2023), con la Medalla Iberoamericana de Literatura Fray Antonio de Ciudad Real (México, 2024), con la presea Friend of Africa (México–Nigeria, 2024) y con el Premio Internacional Caballero de Primer Orden Djuradj Branković (Serbia, 2025). En el ámbito diplomático fue asistente político y cultural en la Embajada de México en Belgrado, Serbia y actualmente, en México funge como asesor gubernamental en temas de política, educación y cultura. Asimismo, es miembro de la Sociedad Nacional Honoraria Hispánica Sigma Delta Pi y miembro de la American Association of Teachers of Spanish & Portuguese.

  

  

  

EMBRYO

   

Y convertirá a muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante de
él…, para prepararle al Señor un pueblo bien dispuesto.

Liturgia bizantina

  

  

  

  

Antes de nacer, sintió su llegada, al fuego del niño lo cantó
Isabel, y llamó a la Virgen: «Bienaventurada», porque ella era el
arca donde estaba él. –Laudes

  

Dice su madre que ya le crece dentro
y llora un suspiro del pasado
que le ahoga los pasos subsecuentes.
Dice que le vive ya dentro, porque una prueba
–venidero plástico de los augurios–
se lo ha dicho,
y que la vida nos pone en entredicho
con sus más crudos sedimentos.
Pero yo lo supe al venir a casa
conduciendo un auto a velocidad presente
e imaginé sus pies presionando desde atrás
el forro del asiento,
empujando la ilusión a fondo
para llegar a casa y repetir,
sin huella alguna de resquemor
que la vida nos pone en entredicho
para limpiar sus más crudos sedimentos.
Volvería a casa para decirle a su madre que lo sé,
que él mismo me lo ha dicho;
pero ella dice que una prueba se lo ha contado
–venidero plástico de los augurios–
mientras llora porque del pasado hay un suspiro
que la ahoga, y que no sabe de los pies
que presionaron mi asiento desde atrás.
Ella ríe y llora porque algo le crece dentro,
y sonríe lo que le he contado
que probablemente ya sabía,
pero el ahora no es pasado que le ahogue
y hay un par de pies que probablemente
presionarán también su asiento
para acelerar el paso, volver a casa,
y velar por él.
Dice la madre que algo le crece dentro,
y sonríe;
le susurro al oído que lo sabía ya,
que un par de pies me lo dijeron,
que aceleré la vuelta a casa
para sonreírle
                              a un
                                            plástico venidero de los augurios,
el mismo que le contó primero
que algo le crece dentro
y que por fin
                              podría llorar.

  

  

El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como
“precursor”] del Señor que viene. (Lc
1, 17)

  

Crece entre tu cuerpo
la raíz, mi fragmento contenido
el demorado deseo de ser perpetuo.
Hicimos cuerpo entre tu cuerpo,
depositamos el verdadero
tiempo que comienza,
el que reptando va entre los pliegues
y sin abrir todavía los ojos
ya me mira el horizonte,
ya desliza sutil los dedos
sobre el paraje que no conoce,
que fue todo y tal vez el consuelo,
el territorio mismo de la herida,
mas él, aún no lo sabe.

No crece todavía en tu figura
la desproporción de un vientre
que lo aísle de la lluvia, del frío;
no pesa todavía el eco de su llanto
en estos brazos que forjarán
por siempre su guarida,
pero creo haber escuchado ya su voz,
en este imaginario del consciente
donde aún no se reconoce con su nombre
pero pienso haberlo escuchado
pronunciar, tal vez, el mío.

  

  

Su nombre será San Juan, su morada, los desiertos; langostas
serán su pan; sobre el agua del Jordán verá los cielos abiertos.
–Laudes

  

Le vi temblar la muerte sin haber nacido,
reducir los márgenes, las posibilidades
y ser la suerte o la estadística,
el milagro que convive con los días,
o la ofrenda taciturna de un recuerdo.
Le vi sujetarse –umbilical materia– a lo remoto,
a lo que nos han pedido no hacer cuentas,
ni darle nombre, ni llamarlo de alguna forma,
mientras yo sujeto mis palabras en la nada,
pues nada tengo propio para mantenerlo,
para conservar su llanto ni siquiera pronunciado,
su torso indefinido que se me cae
                                                            entre las manos,
                                entre su vientre,
y voy muriendo un poco en él.
Cuelgo de una carne que no da respuesta,
más que sangre y lágrima,
                lágrimas y sangre
que se anudaron para darle forma,
nombre a aquello que nos piden no llamemos,
que no atemos a estas manos
                a este vientre
que lo guarda estrecho
en lo poco que nos queda de posibilidad.
Hay sangre y lágrimas,
hay miedo de temblar la muerte
                                              sin siquiera ser la luz
de esta vida que no comienza
y parece que muy temprano
                                                               se termina.

  

  

 

La impresión de este libro ha sido posible gracias al apoyo del Ayuntamiento de Zautla 2024-2027

  

  


Javier Gutiérrez Lozano
Grávida
Buenos Aires Poetry, 2025
56 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 978-631-6688-20-0
Poesía Mexicana