Los jóvenes y los muy feroces van a «entender» a Guillaume Apollinaire.
Apollinaire fue el primero en saber cómo ir más allá de imitar a los simbolistas y, poco a poco, aportar algo diferente. Sacaba lo que necesitaba, sin parecerse jamás a ellos, de aquellos que podían ser una fuente, y así se convirtió en él mismo.
—Pierre Reverdy
Nota preliminar, A Jean Cocteau (y otros poemas)
La obra poética de Guillaume Apollinaire es bastante diversa, oscilando entre la tradición y una modernidad deliberada — por no decir extrema.
Esta antología, sin embargo, reúne los poemas que más me gustan de Apollinaire. El común denominador de todos ellos es que se trata de un momento de transición de su obra (del paso de la tradición a la modernidad, obras como Alcools, Le Guetteur mélancolique), donde el poeta recurre a pausas versales, espacios en blanco, economía visual y omisión de puntuaciones. Finalmente, todos aportes para la poesía moderna que no desbocan o pulverizan tanto el género literario (como hizo más tarde en Calligrammes).
Esto es algo que señala muy bien Pierre Reverdy en L’Information en 1918 tras la muerte del poeta, texto que decidí traducir y presentar en esta edición en materia de prólogo.
Apollinaire recurre a lo que llamaríamos imágenes de violencia, con el fin de subvertir el mundo aceptado, el mundo de la realidad, y sustituirlo por el mundo del poema, que fonéticamente fluye por sí solo, abriendo y entrecerrándose entre rimas (niché / perché – tombeau / chapeau) y aliteraciones (vécu / Amérique).
Luego llegan otros extremos, o mejor dicho, otras artes, más visuales que musicales. Creo que Pierre Reverdy acierta en concluir: “Hoy podemos juzgar, sin prejuicios, que es en estas dos manifestaciones de su talento que debemos elegir lo que quedará de él, más allá de él y más allá de nosotros mismos”.
CUERNOS DE CAZA
Nuestra historia es noble y trágica
Como la máscara de un tirano
Ningún drama accidental o mágico
Ningún detalle insignificante
Hace que nuestro amor resulte patético
Y Thomas de Quincey tomando
El dulce y casto veneno del opio
Soñaba con su pobre Ana
Pero pasemos pasemos ya que todo pasa
Aunque a menudo vuelva hacia atrás
Los recuerdos son cuernos de caza
Cuyo sonido muere en el aire
CORS DE CHASSE
Notre histoire est noble et tragique
Comme le masque d’un tyran
Nul drame hasardeux ou magique
Aucun détail indifférent
Ne rend notre amour pathétique
Et Thomas de Quincey buvant
L’opium poison doux et chaste
À sa pauvre Anne allait rêvant
Passons passons puisque tout passe
Je me retournerai souvent
Les souvenirs sont cors de chasse
Dont meurt le bruit parmi le vent
LA GRENOUILLÈRE
En el borde de la isla vemos
Las canoas vacías que chocan entre sí
Y ahora
Ni los domingos ni los días de la semana
Se pasean los pintores ni Maupassant
En sus canoas con los brazos desnudos junto a tetonas
Tontas como piedras
Pequeños barcos cuánto me apenan
En el borde de la isla
LA GRENOUILLÈRE
Au bord de l’île on voit
Les canots vides qui s’entre-cognent
Et maintenant
Ni le dimanche ni les jours de la semaine
Ni les peintres ni Maupassant ne se promènent
Bras nus sur leurs canots avec des femmes à grosses poitrines
Et bêtes comme chou
Petits bateaux vous me faites bien de la peine
Au bord de l’île
HOTEL
Mi habitación tiene forma de jaula
El sol pasa su brazo por la ventana
Pero yo que quiero fumar para crear espejismos
Enciendo mi cigarrillo con el fuego del día
Yo no quiero trabajar quiero fumar
HÔTEL
Ma chambre a la forme d’une cage
Le soleil passe son bras par la fenêtre
Mais moi qui veux fumer pour faire des mirages
J’allume au feu du jour ma cigarette
Je ne veux pas travailler je veux fumer
A JEAN COCTEAU
El pequeño dios egipcio
Que enviaste a mi esposa
Se encuentra ahora entre
Los dioses negros y sus cantatas
En silencio se alzan en coro
Los escucho tengo buen oído
Este coro de dioses me conmueve
Y quiero transcribirlo a la perfección
Mi querido Cocteau ven a verme
Ahora estoy en las colonias
Estoy allí mañana y noche protegido
Por los dioses de mis Mauritanias
Y qué más puedo decirte
Me leerás el jeroglífico
Y las dos A que he leído bien
Con las que adorna sus hombros
Hablaremos de tus proyectos
De Egipto y de Asia y de todos
Los dioses nuestros súbditos
Nosotros los reyes de la poesía
À JEAN COCTEAU
L’Égyptiaque petit dieu
Qu’à ma femme vous envoyâtes
Se dresse à présent au milieu
Des dieux nègres et leurs cantates
Muettes s’élèvent en chœur
Je les entends j’ai fine oreille
Ce chœur des dieux touche mon cœur
Je veux le transcrire à merveille
Mon cher Cocteau venez me voir
C’est maintenant aux Colonies
J’y suis le matin et le soir
Protégé par les dieux de mes Mauritanies
Et que vous dirais-je de plus
Vous me lirez l’hiéroglyphe
Et les deux A que j’ai bien lus
Dont les épaules il s’attife
Nous parlerons de vos projets
De l’Égypte ou bien de l’Asie
Et de tous les dieux nos sujets
A nous rois de la poésie
