Lhur B (Luciana Bruzzo Iraola) nació en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires, en 1975. Es abogada (UBA), magíster en Antropología Social (UNICEN) y magíster en Evaluación y Gestión del Patrimonio Cultural (USAL, España).
Cursó el Diplomado en Escritura Creativa (UNTREF). Actualmente estudia la formación en narrativa de Casa de Letras.
Ha desarrollado su trayectoria profesional en los campos de la antropología, la gestión e investigación del patrimonio cultural inmaterial, la comunicación y la docencia. Ha trabajado en Argentina, España y China.
QINGMINGJIE*
Hoy es el día permitido.
Hoy ruge bajo la tierra el inframundo,
se abre en cascadas de hogueras brotadas
de las calles de Haidian.
El espíritu de los muertos se enciende
esta noche
para regresar al mundo de los vivos.
Los de aquí lanzan a los brazos
del fuego billetes impresos,
dinero que los muertos
recogen para usar en su mundo.
Respeto, reverencias, retribución
a los ancestros.
Tres mil años de tradición no pudieron
ser barridos de la historia.
Todavía hay gente que cree, decís.
No sé qué guarda tu mirada,
desprecio, vergüenza, ¿resignación?
Hoy no visitamos a tus muertos,
ni encendimos hoguera.
Vos callás. Mirás tus pies, bien vestidos,
tu traje global de ciudadano en la cuesta
del ascenso. Vamos, decís.
Miro a una pareja joven,
su frente sobre el suelo, al costado,
retratos de familia.
Dibujo a mis muertos con las lenguas
del fuego mientras vos contenés
la humedad de tus ojos:
tu muerto reciente reclama ofrendas.
Hoy es el día permitido, braman ellos.
Agachás la cabeza, me tomás de la mano
y seguimos caminando en silencio.
*清明节 (qīngmíngjié): Festival de la Claridad Pura, o Festival de la Limpieza de Tumbas, que tiene lugar el decimoquinto día del equinoccio de primavera.
ENSAMBLAJE
Al poeta Xu Lizhi 许立志
1990-2014
I
Estás de pie, tus manos llenas de hierro, ensamblás
partes de algo que es siempre igual, en el mismo lugar,
de la misma forma, del mismo color.
Ensamblá por cuarenta horas, el cuello hacia delante
los hombros también, derramá de tus ojos tinta,
a escondidas en palabras escritas bajo la almohada
de la pena. Piel gris ni sol ni cielo,
ni verde ni tierra. Ensamblá, no te distraigas.
Alguien grita, siempre alguien grita en esa
máquina oscura, húmeda, donde dormís,
comés, cagás, vivís.
Nómina a cambio de vida. Ensamblá.
II
Renunciá a la poesía y dejá al mundo ignoto
de tu voz. Renunciá al amor y dejá a tu cuerpo
privado de éxtasis. Renunciá al descanso
renunciá a la innominada palabra libertad
renunciá en obediente sumisión, renunciá.
Renunciá por salario, horas extras, extenuación.
Uno más en la línea de ensamblaje. Uno más en la fila
de pie con tornillos en la mano. Ensamblá día, noche,
noche, día, en cápsulas de tiempo donde
cabe una vida entera. Renunciá
porque te enseñaron a renunciar.
III
Ellos dicen: Se adaptan como puercos.
Pueden más, den más, dicen. Más horas, más días
más vidas. Ensamblá, no duermas, que los ruidos
de la máquina aniquilan tus sueños. Caé al suelo
inconsciente: fatiga, insomnio, agua fría sobre la cara.
Reposá medio día en tu habitación de dos metros.
Ensamblá. Volvé a ensamblar el tornillo mal puesto,
en el objeto desconocido, de la misma forma
del mismo color, en el mismo lugar como transcurre
tu vida; imágenes repetidas en líneas
de ensamblaje metidas a presión en el frasco
de Samsara sin salida, con olvido.
Ensamblá hasta cantar tu vida MUERTA,
hasta decir basta, hasta no escribir versos
de afrenta, hasta caer sobre el colchón mohoso
donde el sueño de tu muerte Verdadera sucede:
veinticuatro años de versos bastaron
para elevar la poesía hasta el insomnio,
hasta la desobediencia, donde versos
esclavos se inmolan por los versos sumisos,
por los versos silentes, por los cientos
de versos con hambre,
por los versos hastiados, condenados,
por los versos ocultos en el saco,
por los versos arrojados con espanto en la tumba,
por los versos.
FLORES DE OSMANTO
El agua derramada es difícil de recoger
覆水难收
Proverbio chino.
I
Cuando volaba lejos
el último verano
te diluías en mis ojos hasta
fundirte en un punto entre miles
No vi las flores
abiertas a finales
de ese último agosto
II
Colocadas sobre las palmas
de mis manos hablabas
de sus milagros
mientras bebíamos
en el té sus pétalos fragantes
III
El último verano, presagio
de mi partida, presagio, tal vez,
de mi cuerpo alejado de tu cuerpo
donde un tiempo juntos
murmurábamos plegarias
bajo el osmanto del templo
tomados de la mano apretados
para detener la distancia
pedíamos por nuestro yuan herido
por nuestras vidas distintas,
por nuestro amor equivocado
en el tiempo y en la lengua
Nuestro amor breve
como el rocío temprano
de la flor de aquel árbol
No es posible, dijiste, recoger
la fragancia derramada
IV
Bajo mis pies veo las flores
de osmanto esparcidas
hace años.
MEMORIAS DE SEDA
Buenos Aires Poetry, 2026
72 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 978-631-6688-54-5
Poesía Argentina

