El cisne de Baudelaire: la fundación de la elegía urbana

El cisne de Baudelaire: la fundación de la elegía urbana

 

…ante urbem in luco falsi Simoentis ad undam
libabat cineri Andromache manisque vocabat
Hectoreum ad tumulum…
Virgilio, Eneida, III, 302-304

*Ante la ciudad, en un bosque, junto a la onda de un Simois falso,
ofrecía Andrómaca libaciones a las cenizas y llamaba a los manes
junto al túmulo de Héctor.*


 por Rodrigo Arriagada Zubieta

 

 

La sentencia de 1857 obligó a Baudelaire a reabrir su libro; por esa grieta administrativa entró la ciudad. El autor escribía sobre demoliciones mientras se mudaba de pensión en pensión con los acreedores detrás, cobrando de por vida una mesada de su propia herencia que administraba el notario Ancelle desde el consejo judicial de 1844. El cisne varado en el pavimento nuevo repite en pequeño la suerte del volumen que lo alberga y la de quien lo firma: desalojado de su edición natal, reinstalado en una arquitectura ajena.

Mucho se supone en la crítica textual. Habituada a tratar el poema como un sistema cerrado, donde los signos se explican unos a otros y la historia comparece en calidad de anécdota ilustrativa, deja fuera del expediente aquello que hizo posible el texto: una expropiación municipal, una sentencia correccional, un contrato de arriendo impagable, un vapor que lleva correspondencia a una isla del Canal. «El cisne» opone a esa costumbre una resistencia instructiva. Cada hallazgo formal del poema encuentra correlato en el mundo material del que procede, y la operación que los separa produce siempre una lectura más pobre que su objeto.

Los hechos admiten fecha. El 7 de diciembre de 1859 Baudelaire despachó a Guernesey un manuscrito con dedicatoria. Victor Hugo llevaba ocho años de destierro desde el golpe de diciembre de 1851, y semanas antes, al recibir otros dos poemas parisienses, había escrito la fórmula que la posteridad convirtió en consigna: aquellos versos creaban “un escalofrío nuevo”. El poema apareció en La Causerie el 22 de enero de 1860 y se instaló después en los «Cuadros parisienses», sección inaugurada por la edición de 1861, que suprimió los seis textos condenados, incorporó treinta y cinco nuevos y reorganizó la arquitectura entera de Las flores del mal. La sentencia de 1857 obligó a Baudelaire a reabrir su libro; por esa grieta administrativa entró la ciudad. El autor escribía sobre demoliciones mientras se mudaba de pensión en pensión con los acreedores detrás, cobrando de por vida una mesada de su propia herencia que administraba el notario Ancelle desde el consejo judicial de 1844. El cisne varado en el pavimento nuevo repite en pequeño la suerte del volumen que lo alberga y la de quien lo firma: desalojado de su edición natal, reinstalado en una arquitectura ajena.

Suscríbete para tener acceso | Subscribe to get access

Lee más de este contenido suscribiéndote hoy.

Read more of this content when you subscribe today.

 


Buenos Aires Poetry es un proyecto editorial independiente, y una revista literaria de poesía y crítica literaria.
Al suscribirte ANUALMENTE sólo por 12 dólares, puedes tener acceso a el archivo de traducciones y textos críticos de poesía, que se renueva semanalmente. Puedes cancelar tu suscripción cuando quieras. Al suscribirte, ayudas a Buenos Aires Poetry a mantenerse relevante e independiente. 
Acceso al archivo digital de la revista
> Newsletters y notificaciones de últimas publicaciones por correo
> Libros & chapbooks digitales


Buenos Aires Poetry is an independent editorial project, and a literary magazine of poetry and literary criticism.
By subscribing YEARLY for only 12 dollars, you can have access to the archive of poetry translations and critical texts, which is renewed weekly. You can cancel your subscription at any time. By subscribing, you help Buenos Aires Poetry to keep relevant and independent.

Access to the magazine’s digital archive
> Newsletters and latest post notifications by email
> Digital books & chapbooks