Dos interpreta-ciones de Arthur Rimbaud, por Juan Arabia

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En una reseña escrita por Borges, que se transforma de alguna manera en su única opinión o testamento sobre Rimbaud, leemos:

El resultado es interesante pero no decisivo, ya que Rimbaud no fue un visionario (a la manera de William Blake o de Swedenborg), sino un artista en busca de experiencias que no logró. He aquí sus palabras:
«Procuré inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. Creí adquirir poderes sobrenaturales… Ahora debo enterrar mi imaginación y mis recuerdos. Una bella gloria de artista y de narrador me ha sido arrebatada. Me han devuelto a la tierra. ¡A mí! A mí, que me soñé mago o ángel…»[1].

En esta apartado Borges invalidaba más bien dos interpretaciones de Arthur Rimbaud: una religiosa, y otra marxista; o dos formas, más bien, de alejarse del objeto de estudio. Lejos de eso, sin embargo, concluye en una sentencia, y extrae un segmento del poema de Rimbaud titulado Adiós.
En su ensayo titulado “Rimbaud Vivant”, Heidegger interpreta sus escritos de una manera más objetiva, y concluye «son muchos los motivos para de estar limitando la interpretación de las palabras que Rimbaud evocó a especulaciones en forma de preguntas»[2].
¿Se trata, específicamente, de un Adiós tal y cómo lo concibe Borges? El mismo Heidegger duda hasta conceptos o palabras clave, como de lo extraído de una sus cartas en la obra selecta de Rimbaud por René Char:

 
La Poésie ne rhythmera plus l’action; elle sera en avant!”
La poesía dejará de poner ritmo a la acción; irá por delante de ella.

Y se pregunta «¿Capitalizó “l´Action” sólo en referencia al comercio y la industria de los hombres o sólo en nombre de lo real en general? ¿Puede esta realidad (Wirkliche) ser equiparada con el presente?»[3].

En 1879, cuando Rimbaud tenía 24 años, un médico le dijo que por caminar excesivamente sus costillas habían desgastado las paredes de su abdomen. Acababa, en ese momento, de realizar una caminata desde Bélgica hasta Italia. Podría un poema adelantarse a esta experiencia, por cierto realizada, que data de marzo de 1870:

 
No hablaré ni pensaré en nada,
Pero el amor infinito me crecerá en el alma,
Y me iré lejos, muy lejos, como un bohemio
Por la naturaleza-, feliz, como con una mujer.

 

[1]  Jorge Luis BORGES, Dos interpretaciones de Arthur Rimbaud [R], Año 33, N° 1445, 25 de junio. En Textos cautivos, 1986.
[2] Martin HEIDEGGER, “Rimbaud vivant” in Aus der Erfahrung des Denkens, Gesamtuasgabe, vol. 13 (Frankfurt am Main: Klostermann, 1983), 225-27.
[3] Ibídem.

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