Robert DARNTON

Preguntas a Robert DARNTON, por Juan Arabia

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Uno de los últimos trabajos de Robert Darnton[1], The Forbideen Best-Sellers of Pre-Revolutionary France, manifiesta aún más detalladamente lo esbozado en trabajos anteriores. Ya en el más conocido de todos sus libros, La gran masacre de gatos, el autor dejó en claro que no intentó fijar un discurso del método en el área de la interpretación de los significados, también llamada y conocida como ciencia de la hermeneútica.

No es que a Darnton no le interese justificar su trabajo; precisamente confirma una vía subjetiva y humana, con fuerte influencia en la etnografía de Turner y Geertz.

De manera que muchas de las posteriores críticas pierden su objetivo frente a la advertencia de Darnton: tanto las de Giacomo Levi, que expresa la pérdida del sentido de lo relevante (Darnton focaliza los sucesos poco familiares del mundo, aquellos que parecen superfluos a todo historiador, como una matanza de gatos de la calle Saint-Séverin); o del mismo Chartier, que duda de la tesis de Darnton, en el sentido de que la lectura en la Francia pre-revolucionaria no fue un factor determinante para generar un clima de agitación social.

En Police and Poetry Darnton no teme al decir que la historia de la literaria es un artificio, el acuerdo de unos pocos: la verdadera experiencia de la lectura y de la escritura es inalcanzable. Sin embargo, y por otro lado, un poeta puede llevar al lenguaje hasta sus límites, pero al llegar a ellos se encontrará con la última frontera del significado. La llanura, como decía Borges, es un terreno que los hombres no pueden explorar o modificar.

Esta elegante salida al más impenetrable y cerrado de los estructuralismos, no deja tampoco al subjetivismo expresarse en la validez de un idioma de espacio y tiempo universal: la poesía es incapaz de disolver la muerte, pero puede quitarle su aguijón al menos en momentos de suspensión de la incredulidad.

 

 J.A: Uno de sus libros más famosos, La gran masacre de gatos (y otros episodios en la historia cultura francesa) ilumina pequeños sucesos de la cultura francesa, oscuros detalles como masacres de gatos, las historias de Mother Goose [Mamá Oca], extraños poemas y proverbios.

Me gustaría saber: ¿Cuándo y cómo comenzó esta pasión e interés por la cultura popular francesa del siglo XVIII?

Robert DARNTON: Creo que mi interés por la cultura popular realmente comenzó al contarles historias a mis hijos. Tengo tres hijos, y cuando ellos eran pequeños —durante muchos años— les contaba una historia todas las noches. Pensar en esas narrativas, además de leerlas con ellos, se convirtió en una ocupación diaria para mí; y por supuesto, como muchos estadounidenses, les leía Mother Goose [Cuentos de Mamá Oca]. Puede que no tengan exactamente las rimas de Mother Goose en Argentina…

Esas historias resultaron muy fascinantes para mí, porque mientras las leía escuchaba el eco de un pasado lejano; y una vez que empecé a buscar referencias sobre la condición humana de la cultura popular de otras épocas escuché todo tipo de cosas. Así que empecé a hacer la investigación sobre el tema. Por ejemplo, seguro que conoces la historia de Old Mother Hubbard. Quizá la rima no funciona en español, pero prácticamente todos en Inglaterra y Estados Unidos conocen esta historia: «Old Mother Hubbard / Went to the cupboard / To give her poor dog a bone. / But when she got there / The cupboard was bare, / And so the poor dog had none».

Lo que resulto interesante para mí, en cierto modo, es lo que ustedes los poetas llaman «off-rhyme» [rima imperfecta]. Las rimas imperfectas del poema me resultaron especialmente intrigantes [But when she got there / The cupboard was bare]. El poema, por supuesto, trata de una mujer pobre, muy pobre, que no tiene nada para comer y no tiene nada para darle de comer a su perro. Esto presenta, de alguna forma, el eco de una imagen… De manera que si uno realmente investiga sobre Mother Hubbard, resulta que la rima data probablemente del siglo XVI. Se sabe mucho de la historia demográfica de aquel momento: la gente moría de hambre, especialmente en América Central y Western New York en los siglos XV, XVI y XVII. El hambre y la desnutrición eran temas de una gran amplitud en aquel entonces.

Lo que me sorprendía mientras les leía estas historias a mis hijos era la distancia que existía entre la experiencia actual que hoy vivimos y la experiencia de la gente que vivía en un pasado lejano. Y también, la forma en que la experiencia de un pasado lejano encontraba expresiones y cosas como canciones de cuna o proverbios. Así comencé a estudiar especialmente proverbios franceses porque a menudo eran diferentes a las sensaciones que producían los proverbios de habla inglesa. Por ejemplo una frase que encontré en unas de mis investigaciones mientras leía una carta del siglo XVIII. La frase decía: «En peigner saurait ne des diable qui n’a pas de cheveux» [No se puede peinar un diablo que no tiene pelos] (Risas). Es muy divertido, pero a la vez muy evocativo. Otro proverbio que siempre me gustó es el que dice: «Tant dort le chat qu’il se réveille» [Como el gato duerme se despierta]. Quiero decir, esto no resulta de un gran interés para lo puede entenderse actualmente. Pero expresado en la cultura popular es tan poderoso…

En The Kiss of Laumoirette, especialmente en el capítulo «Historia y Antropología», en respuesta a las palabras de Roger Chartier publicadas en Journal of Modern History, usted recurre a la poesía para explicar el fenómeno de los múltiples significados de las representaciones o símbolos.

¿Cuál cree que es la contribución de la poesía en diversas disciplinas como la historia, la antropología o las ciencias sociales?

Antes que nada, me gustaría explicar que Roger Chartier y yo somos muy buenos amigos y que disfrutamos de aquel desacuerdo. En el caso de la poesía (de hecho de la poesía junto con la Antropología y de antropólogos como Victor Turner, autor que realizó un trabajo de enseñanza maravilloso sobre lo que hoy es el Congo en África) Victor Turner trabajó con la multivocalidad [Multi-vocality] de los símbolos, con la idea de demostrar cómo para la gente común los símbolos tienen muchos significados, y de cómo estos a la vez pueden expresar distintos significados simultáneamente. Así que creo que cuando Roger Chartier critica mi interpretación sobre la masacre de gatos diciendo: bueno, sólo basta con mirar cualquier diccionario del siglo XVIII para saber que el león es un símbolo del valor, que el león representa valor… Creo que cometió un error. Ciertamente el león puede significar valor, pero el león también puede significar muchas otras cosas: poder, peligro…

 

Como los Leones en la obra de William Blake…

Sí, claro. Y seguro que conoces la frase inglesa sobre la naturaleza «Red in tooth and claw» [Rojo en diente y garra]; esto es, de un tipo de violencia específica, la violencia animal.

Creo que si uno está interesado en la dimensión simbólica de la comunicación humana, esto es algo realmente importante: el peligro del reduccionismo en los estudios de los significados. De hecho, cuando pienso en leones a la vez pienso en tigres. Y en el famoso poema de William Blake «Tiger, tiger Burning Bright» [Tigre, tigre, que te enciendes en luz]. Cuando Blake habla de los tigres y de su temerosa simetría, escucho algo parecido a lo que ahora trato de explicar. Esta pureza extraordinaria de los tigres, la simetría de la oposición entre el color amarillo y el color negro, se amalgama con el terrible poder destructivo de estos animales. Creo que fue eso lo que Blake encontró de fascinante: ver a un animal tan hermoso y a la vez tan destructivo y amenazante.

Ustedes, los poetas, son capaces de moldear las palabras de tal manera que puedan expresar muchas cosas a la vez. Y tratar de reducir una expresión a una simple equivalencia, como la del león con el valor, es algo totalmente desacertado.

Hace mucho tiempo, cuando era un estudiante, Robert Frost dio una lectura de poesía en Harvard. Vos sabés que muchos de sus poemas son extremadamente simples, pero que a la vez pueden dejar a uno más que desconcertado.

Después de que Frost leyera un corto poema, uno de los estudiantes preguntó: «¿Cuál es el significado de ese poema?».

-¿Recuerda qué poema de Frost?

No puedo recordar cuál era, lamentablemente. Pero sí recuerdo su respuesta. Frost estaba sentado, y de repente se puso de pie y dijo: «Simplemente leé el poema de nuevo».

Por supuesto, cuando Frost le dijo que lea el poema por segunda vez, lo que le estaba diciendo era que no se pueden reducir los poemas a significados únicos o individuales. Que la poesía puede tener, a la vez, muchos significados. Creo que el poder de la poesía puede ser algo muy útil para los historiadores y los científicos sociales, y para la gente en general. Los poetas están tratando de dar sentido a los mundos simbólicos, los están tratando de estudiar y no sólo prestando atención a la actividad económica, o algo por el estilo. Realmente siento que ustedes, los poetas, tienen mucho que enseñarnos.

 

En el libro Police and Poetry, usted dice que «El arte de la memoria tenía una fuerza de gran alcance en el sistema de comunicación del Antiguo Régimen. Pero el dispositivo más efectivo era la música».

¿Qué piensa que fue lo que llevó a la poesía a perder mucho de su poder en los últimos tiempos de la historia?

Bueno, es difícil responder esa pregunta. Quiero decir, uno podría argumentar que la poesía realmente perdió su poder frente al modernismo. En algunos casos se hizo más poderosa, pero por otro lado perdió una gran parte de su público. Y hay muchos ejemplos de esto  como para poder decir que el modernismo hizo difícil la poesía para los lectores. Y así fue, al menos en algunos países, donde creo que se perdió el contacto entre los poetas y el público en general. Hablo por lo menos de poesía inglesa del siglo XVI y XVII, en la época de Shakespeare, donde el poeta era sin duda una figura pública. Y es esa sensación la que se perdió, la del poeta que habla con un público general.

Sin embargo, y al menos creo que es un ejemplo en lengua inglesa, hay algunos poetas populares como Bob Dylan que lograron hacerlo. Hay un poeta que me fascinó, es un cantautor y poeta Alemán que llama Wolf Biermann. Biermann es algo así como un Bob Dylan, porque canta su poesía, y a la vez la misma está escrita de una manera muy cuidadosa. En este caso, por supuesto, su poesía era más bien una sátira política que terminó siendo prohibida en el régimen comunista de Alemania Oriental. Biermann fue expulsado de Alemania del Este en 1976, y esta censura repercutió en todo el país de Alemania Oriental.

Creo que también hay gente así en Rusia. Yo no leo ruso, pero los rusos tienen una gran tradición de poetas que le hablan a todo el mundo; y tal vez la última más grande haya sido Anna Akhmatova, que podría ser llamada una poeta en el más amplio sentido de la palabra, pero que también podía hablarle a toda la población. En Francia quizá Jaques Prévert ocupó ese lugar desde una poesía sencilla pero a la vez de múltiples significados.

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No sé si es esta una respuesta adecuada a tu pregunta, pero lo que veo es un tipo de ruptura entre los poetas que escriben o están en la vanguardia y aquellos otros que hablan y escriben a un público general. Quizá Pablo Neruda sea el caso de ustedes en el idioma español…

De acuerdo con su gran especialidad sobre la literatura popular del siglo XVIII en Francia, en relación con los libros ilegales de los tiempos pre-revolucionarios… Me gustaría saber su opinión sobre un emblemático poeta Francés del siglo XIX: Arthur Rimbaud.

¿Cree usted que toda esta literatura ilegal o popular fue un factor decisivo en la producción de su obra, de la misma forma que su posterior reconocimiento?

Para ser completamente honesto, no lo sé. Quiero decir, cuando leo a Rimbaud no escucho ecos de la cultura popular. Pero lo que por supuesto sí veo en Rimbaud, como todo el mundo lo hace, es una especie de espectacular adopción de bohemia. Y creo que aquí existe material para comprender el fenómeno.

En mi propio trabajo siempre me sentí atraído por la bohemia y traté, en cierto modo, de rastrear sus orígenes. Quiero decir, si la bohemia connota entre otras cosas un freno a la burguesía o la voluntad de hacer alarde de los valores ortodoxos podría decirse que Rimbaud siguió este camino. Quizás no cuando ganó premios como un brillante y joven estudiante, pero sí cuando empezó a vestirse de una manera muy desagradable o cuando se dejó crecer el cabello.

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La cuestión es que Rimbaud era consciente de que estaba optando por una forma bohemia de vida. Sabía que lo que estaba haciendo ya tenía una historia. De manera que si bien no puedo darte una consideración adecuada o específica sobre la poesía de Rimbaud, creo que puedo ofrecerte en cambio algunos antecedentes sobre esta forma de vida y de expresión alternativa en la literatura. Estos antecedentes los encontré por medio de un personaje muy interesante que apareció en una de mis investigaciones. Se trata de un hombre extraño, llamado el Marqués de Pelleport. El Marqués de Pelleport escribió un libro llamado «Le bohemiens» [Los bohemios], un libro que fue marginado por completo de la historia literaria francesa, y que nadie leyó desde que se escribió —en 1790— hasta el año 1991.

En la investigación estudié los archivos secretos de la policía y encontré muchas de las historias y las biografías de las personas que Pelleport conocía. Y cuando leí «Le bohemiens», las historias de los personajes ficticios resultaron las mismas que las registradas en los archivos secretos.

Así fue cómo me encontré fascinado por una novela que expresaba una confesión y relataba las experiencias del mundo en el que vivían estas personas: eran escritores renegados, escritores franceses que huyeron de Francia y crearon una colonia de los expatriados en Londres. Y todos ellos escribieron una literatura muy interesante. El Marqués de Pelleport era uno de ellos, y la policía secreta de París se las arregló para capturarlo y encerrarlo en la Bastilla, donde permaneció durante cuatro años y medio. Lo que era mucho tiempo en comparación con la mayoría de las personas de aquel entonces.

En menos de un año y medio Pelleport escribió Los Bohemios, un libro muy erótico y de hecho obsceno en algunas partes. En aquél momento, en la Bastilla, estaban encerradas otras personas. Una de ellas era el Marqués de Sade. Y si bien no puedo probar que el Marqués de Pelleport y el Marqués de Sade se conocieron, estoy seguro de que así ocurrió.

Todo esto generó una especie de clima bohemio en aquel entonces, de novelas y trabajos escritos en contra de los valores oficiales y ortodoxos. Y creo que Rimbaud se dejó llevar por toda esta forma de cultura, aunque por supuesto que él tenía muchísimo más talento. Sin dudas Pelleport y Sade eran buenos escritores pero Rimbaud logró transformar a su poesía en una especie de magia.

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[1]  (Nueva York, Estados Unidos, 1939). Realizó sus estudios en la Universidad de Harvard y en 1964 obtuvo el doctorado en Historia en la Universidad de Oxford. Durante ese año y el siguiente trabajó como periodista en el New York Times. A partir de 1968 dictó clases en la Universidad de Princeton, de la cual fue profesor Shelby Cullom Davis de Historia Europea y en la actualidad es profesor emérito. En 1982 recibió una beca MacArthur y en 1999 fue elegido presidente de la American Historical Association. Desde el año 2007 es profesor Carl H. Pforzheimer y director de la Biblioteca de la Universidad de Harvard.
Considerado uno de los mayores especialistas en historia de la Francia del siglo XVIII, Darnton es un pionero en el campo de la historia del libro, además de ser uno de los fundadores del proyecto de difusión bibliográfica gutenberg. En 1999 el gobierno francés lo nombró Chevalier de la Légion d’Honneur como reconocimiento por su obra.
Entre sus libros se cuentan: La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa (1999), El coloquio de los lectores. Ensayos sobre autores, manuscritos, editores y lectores (2003), Edición y subversión. Literatura clandestina en el Antiguo Régimen (Turner-FCE, 2003), El negocio de la Ilustración. Historia editorial de la Encyclopédie, 1775-1800 (Libros sobre libros-FCE, 2006), Los best sellersprohibidos en Francia antes de la revolución (2008) y El beso de Lamourette. Reflexiones sobre historia cultural (2011), todos publicados por el Fondo de Cultura Económica.

 

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