Dos poemas de “Siguiente vitalidad”, de Natalia Litvinova

EL ESCUPITAJO DE LA DICHA

De pronto decidí que el hombre que me miraba en el tren
se volviera triste. Sin deseo no podemos ser salvajes, nos
delata como una linterna que ilumina nuestros rasgos
en plena oscuridad.

No se puede accidentar en los libros ni en las pinturas.
Las catástrofes suceden afuera, a partir de un acto simple
y concreto, apretar un botón, dar una orden.

El cuadro de una mujer embarazada con una flor en su sexo,
colgado en el Palacio de Justicia, el graffiti de la cara de Nietzsche
sobre el banco de una plaza, las grietas de las antiguas
estatuas griegas restauradas con piedra de otro color.
Capas de belleza que no permiten comodidad ante la vida.

Hablemos de mi cansancio de yacer en la felicidad y recibir
el escupitajo de la dicha. Estoy parada frente a cada objeto
que este mundo usa para conformarse y la mudez
me hace bien.

ANARQUÍA

El libro Los exiliados románticos quedó atrapado
en mi sueño. Pienso que antes de cortar el pasto
del jardín hay que caer en él.

El libro dice: “En nuestro seno Bakunin se recuperó
de nueve años de silencio y soledad.
Discutía, predicaba, daba órdenes, chillaba, decidía,
componía, organizaba, exhortaba,

el día entero, la noche entera,
las veinticuatro horas…”.

Juntar el pasto alto para trenzarlo,
que valga cortarlo, hacer coronas
para la frente de las muchachas de mi pueblo,

invitarlas al bosque, bailar alrededor del arce.
Trazar un círculo de alegría con movimientos.

Vuelvo al libro: “María, que vivía con bastante
felicidad en el adulterio, no tenía deseo alguno
de casarse con su amante
y deseaba aún menos
complacer a su marido”.

La lluvia empieza en la tiara que decora la frente,
después baja a los ojos
y se llora.

(de “Siguiente vitalidad”, Ed. Audisea, 2015)

Natalia Litvinova nació en Gómel, Bielorrusia, en 1986. Es poeta y traductora de poetas rusos. Publicó: Esteparia (Ediciones del Dock, 2010), reeditado en el año 2013 en España y en Uruguay, Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012), Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012, reeditado en España y en Costa Rica), Rocío animal (La Pulga Renga, 2013), Todo ajeno (Vaso roto, 2013), Cuerpos textualizados (Letra viva, 2014) escrito en coautoría con Javier Galarza, y Siguiente vitalidad (Audisea, 2015). Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (Leviatán, 2013) de los poetas rusos VladislavJodasevich y Serguéi Esénin, El espejo equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak y Poemas como rezos (Alción editora, 2015).