Adiós a Dan Fante – por Juan Arabia

A mediados de 2011 me encontraba escribiendo un libro sobre John Fante. No era una biografía, sino un primer intento de escritura o ejercicio académico. Me habían gustado tanto sus novelas que intenté, de algún modo, estar más cerca de John por un tiempo.
En aquél momento no tenía muchas opciones: o terminaba la carrera universitaria o simplemente conseguía un trabajo (una determinación muy próxima al principio de Pregúntale al polvo). Pero yo quería ser escritor.
Así que estudiar fue una excusa y un pasatiempo que me permitía leer y seguir (de alguna forma) adelante.
De toda la bibliografía que tuve que leer en la universidad, hubo dos autores que me impactaron, y que hasta el día hoy sigo leyendo: Richard Hoggart y Raymond Williams.
Curiosamente, y si bien de forma disímil, el universo que describían estos dos intelectuales británicos era el mismo que aparecía en las novelas de John Fante: el universo de la cultura obrera. Cualquiera podría pasar de una página de Hoggart a otra de Fante y encontrar las más inesperadas de las similitudes.
Esto resultó una excusa para escribir un libro… Entiendo ahora que pasaron varios años. Pero lo cierto es que no tuve mejor idea que escribirle a Dan Fante, el hijo de John, y contarle algo sobre la publicación.
A las pocas horas recibí un mail de Dan que encontró una casualidad el encuentro: justo volvía de presentar su primera novela en nuestro idioma de Barcelona. Y se ofreció, además, a contestarme algunas preguntas…
Entre muchas de sus respuestas —que fueron incluidas a modo de epílogo en el libro— me dijo algo muy sencillo: “Escritores como mi padre hablan desde su corazón, y no desde su máquina de escribir”. Esa parecía ser la razón, evidentemente, por la cual John Fante había sido tan indispensable en un momento de mi vida.
Algo que en aquél momento me entristeció, pero que ahora recuerdo con mucha felicidad, fue su clara respuesta respecto a un párrafo que le copié de mi propio libro. No dudó en escribirme: “It´s a bullshit!” (“Es una mierda”).
El libro salió, finalmente (sin esa merecida opinión), y se lo mandé a su domicilio en Los Ángeles, California.
Por alguna razón, y ya no recuerdo cómo, comenzamos a escribirnos más seguido. Él había cambiado su tono, me escribía de manera amistosa y familiar, y me invitaba a sus lecturas. Yo comencé a leer sus trabajos, que a partir de ese momento (en adelante) comenzaron a circular en nuestro idioma por el sello Sajalín de Barcelona: sus novelas Chump Change, Mooch, 86´d, y la biografía que escribió sobre su padre y su familia.
En 2013, cuando preparamos el primer número de Buenos Aires Poetry, lo invité a participar de la revista: inmediatamente me obsequió un poema inédito, “Livorno”.
Jamás hubiera pensado que, un año después, terminaría traduciendo y publicando por Buenos Aires Poetry una colección inmensa de sus poemas, por primera vez traducida en lengua hispana: Un-gin-meando-carne-cruda-carburador-V8-dual-Hijo-de-Puta-de- Los Ángeles.
Sólo alcanzó con escribirle, e inmediatamente él y Allen Berlinski (su amigo y editor de Sun Dog Press) me enviaron una copia para comenzar con el trabajo.
Uno de los recuerdos más hermosos que me queda es haber hecho la traducción íntegra del libro encerrado en un garaje de mi familia (no teníamos plata, pero necesitábamos la tranquilidad y el silencio de una “oficina”). Nunca se lo llegué a contar a Dan Fante (que sobrevivió manejando taxis, y yendo y volviendo de la casa de su madre durante tantos años…) pero creo que le hubiera parecido el contexto más propicio y razonable para dar luz a sus poemas en nuestro idioma.
El libro era largo, sin puntuaciones y con exceso de slang. Me resultó mucho más difícil que traducir a autores como Rimbaud, Pound, Ashbery o Crane.
Una noche, después de traducir dos o tres de sus poemas, decidí escribirle un mail a Dan… Y de alguna forma llegar a representar lo que me estaba transmitiendo con su escritura. (Claro que en inglés sonaba mucho mejor):
“Siento que esta obra /se parece a un verdadero vino, / al auténtico coraje / entre experiencia y realidad.// Después de leer tus poemas / creo que nunca más / voy a poder escribir de la misma forma. / Ahora estoy lleno de sangre.” (
“Full of Blood”, un juego retórico de una novela de John Fante, “Full of Life”).

Dan me contestó temprano al día siguiente, muy agradecido con el texto, y diciéndome: “Tenemos que escribir sobre lo que está dentro de nuestro corazón. Sigue adelante”.

Creo que en eso podría resumirse el legado de Dan Fante: escribir sin miedos, sin mediaciones, escribir desde nuestro corazón.
Hoy recuerdo a Dan Fante sin material de consulta. Poniendo sólo por escrito las experiencias, tal y cómo sucedieron, y sólo los sentimientos que llego a recordar. Hace algunos días murió Dan Fante en brazos de su mujer: Ayrin Fante.
Le había escrito, por última vez, el sábado 14 de noviembre. Lo cierto es que nunca recibí una respuesta, algo que me resultaba muy extraño para una persona tan generosa y humilde como Dan.

J. A., 26 de Noviembre de 2015.