Thomas CHATTERTON, Adiós (Graveyard Poets)

Thomas Chatterton (1752-1770) llegó a Londres como un completo desconocido. Sin amigos, y por falta de recursos, se suicidó a los dieciocho años. Ejemplo de los malos tratos en el mundo (bourgeois establishment) hacia los poetas (Rimbaud, Isidore Ducasse… etc.), Chatterton se despide de Bristol, su ciudad nativa: aún no de su carrera de ángel y mago.

J. A.

¡Adiós Bristol, sórdidas pilas de ladrillos,
amantes de las riquezas, adoradores del engaño!
Rechazaron al niño que les regaló viejas baladas,
y al que pagaron por su erudición con alabanzas vacías.
¡Adiós, concejal, sigue tragando idiotas
con tu naturaleza equipada en armas de corrupción!
Me voy donde crecen los himnos celestiales;
Pero tú, cuando mueras, te hundirás en el infierno.
¡Adiós, madre!—acaba con mi alma angustiada,
¡No dejes que el oleaje me distraiga!
¡Ten piedad, Cielo! Cuando deje de vivir aquí.
Y perdonen este último acto de miseria.

FAREWELL, Bristolia’s dingy piles of brick,
Lovers of mammon, worshippers of trick!
Ye spurned the boy who gave you antique lays,
And paid for learning with your empty praise.
Farewell, ye guzzling aldermanic fools,
By nature fitted for corruption’s tools!
I go to where celestial anthems swell;
But you, when you depart, will sink to hell.
Farewell, my mother!—cease, my anguished soul,
Nor let distraction’s billows o’er me roll!
Have mercy, Heaven! when here I cease to live,
And this last act of wretchedness forgive.

∇ Extraído de Sinclair, Upton, ed. The Cry for Justice: An Anthology of the Literature of Social Protest. Philadelphia: The John C. Winston Co., 1915; Bartleby.com, 2010. www.bartleby.com/71/. [Date of Printout]. Traducción de ©Juan Arabia, 2016.