Una aproxima-ción a la poética de S. T. Coleridge – Por Lucas Margarit

La publicación de las Baladas líricas (1798) de William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge es el punto de inicio del Romanticismo en Inglaterra. Este volumen va a plantear dos formas de concebir la escritura poética que tienen muchos elementos en común, pero que asimismo son experiencias bastante distantes entre sí. La de Wordsworth en relación al mundo natural, a ese mundo donde se intenta recordar y recuperar una experiencia de un prado, de un paisaje y de una naturaleza amable. La de Coleridge, que es una experiencia más oscura, más cerrada, que se proyecta hacia lo sobrenatural, hacia la alucinación.

A este volumen pertenecen dos de los poemas centrales de la producción de Coleridge, “Rima del viejo marinero” (Rime of the Ancient Mariner) y “Kubla Khan”. Habría que considerar de qué modo aquello que han señalado los prerrománticos, Edward Young o Thomas Chatterton, comienza a forjar una poética muchísimo más articulada. Coleridge fue considerado uno de los grandes ensayistas de su tiempo, y sus lecturas sobre Shakespeare son realmente reflexiones acerca no solo de la obra de Shakespeare, sino también acerca de la naturaleza misma de la literatura.

Lo que también habría que considerar es de qué manera, ya en este primer romanticismo inglés este sentimiento del infinito se estaría manifestando, lo que nos lleva a observar el intento de establecer un “yo” que sirva de acceso al universo. Esta idea es retomada del romanticismo alemán, ya que esta noción del “yo” como medio de acceso al universo, está tomada de Fichte. Se podría rastrear en la obra de los románticos ingleses la reflexión acerca de los alcances de ese yo creador con respecto a ese infinito inaccesible. Nos enfrentamos así al deseo de crear una poética que de cuenta de esa inaccesibilidad a través de la realidad limitada del poeta de aquello que se encuentra más allá de los límites del lenguaje.

En las Baladas líricas hay toda una serie de presupuestos que enumeraremos. Para Wordsworth y Coleridge, la poesía es la expresión o desborde de sentimiento que va a implicar un proceso de la imaginación. En segundo lugar tiene que funcionar siempre como un vehículo de un estado emotivo ya que la emoción implica la centralización de la subjetividad en oposición a la objetividad del pensamiento de carácter científico. Por último, la poesía se origina como una forma de exteriorizar de manera primitiva cada una de las pasiones del sujeto, por lo que tiene que expresar siempre emociones por medio de figuras del lenguaje.

Con respecto a este último punto, Wordsworth va a aclarar que estas figuras del lenguaje tienen que nacer del lenguaje ordinario, un lenguaje “vulgar” que en el texto poético tiene que ser recreado a través de metáforas, sinécdoques, etc.

Para estos poetas, también es esencial que el lenguaje poético sea espontáneo. Esa espontaneidad va a traer un texto genuino, sincero, y que va a dar sin duda una unidad integrada al texto poético. Esta espontaneidad, evidentemente, se va a oponer al pensamiento de los poetas neoclásicos cuando hablaban del juicio, es decir, de un lenguaje lógico y articulado en tanto una experiencia de lo decible, lo cual no va a responder a los intereses de los poetas románticos.

Cuando Wordsworth habla del lenguaje del pueblo, se refiere al lenguaje cotidiano, lo que nos lleva a preguntarnos ¿de qué manera está utilizando ese lenguaje cotidiano que deviene en poesía? ¿cómo puede conducirlo hasta el registro de lo poético para que exponga la pasión del sujeto poético? Desde ese punto de vista, creo que pensar este primer libro como un gran manifiesto romántico, implica una justificación de lo que intentan hacer en tanto artificio poético.

Tanto para Wordsworth como para Coleridge, la función del poeta es lograr un lenguaje para el hombre, conseguir que sea una poesía escrita no solo para poetas, sino para toda la humanidad.

Hay dos maneras de llegar –según estos románticos- a toda esa masa lectora que implicará dos formas de experiencia, primero por la presencia de elementos sobrenaturales, luego a partir de temas extraídos de la vida campestre o de la vida cotidiana. Evidentemente Coleridge se va a centrar en el primero como para poder expresar esa trascendencia de la experiencia del poeta. Si para Wordsworth esa trascendencia está en la desmesura del mundo natural, para Coleridge va a estar -en cambio- en lo oculto del plano sobrenatural.

Otro aspecto que nos puede conducir a pensar en la poética de Coleridge en relación a estos parámetros será su visión acerca del hombre. Para él el hombre puede ser platónico o aristotélico; los primeros estarían ligados a cierto idealismo y los segundos a un pensamiento materialista. Coleridge se coloca entre los idealistas. A partir de esta posición va a exponer una distinción entre razón y entendimiento. A partir del entendimiento, poder comprender ese mundo sobrenatural si se quiere, poder comprender la diferencia entre fantasia e imaginación.

Para Coleridge, la imaginación tiene dos grados, y va a ser un principio activo dentro de la escritura poética. Estos dos grados van a responder a un nivel primario y a un nivel secundario. Para Coleridge, la imaginación primaria es un poder vivo y es el agente primero de toda percepción, es decir, la percepción inmediata del mundo, y sobre esa base, la imaginación secundaria –que es la que tiene el poder de alcanzar la creación poética, va a crear y producir una forma particular a partir de la impresión de la imaginación primaria.

Una vez que se presenta la instancia perceptiva, Coleridge va a apelar a la fancy o fantasía, que podríamos considerar una memoria que está fuera del espacio y del tiempo y que recibirá los materiales ya conformados a través de la imaginación secundaria. La fancy (fantasía) es lo que le va a permitir al poeta crear la imagen poética a través de la reunión (o unión) arbitraria de elementos heterogéneos, remotos entre sí. De allí que la imagen poética se va a conformar a partir de esta tensión y va a dar cuenta de una iconografía extraña para el lector común, y eso justamente va a ser lo que le va a posibilitar al poeta acceder a esa otra experiencia de la realidad.

¿Y cuál es la función para Coleridge de esta reunión de cosas arbitrarias y remotas entre sí?. La función que va a tener va a ser muy distinta que la ciencia porque el objeto que tiene la poesía será el placer de carácter intelectual. Cuando Coleridge habla de “placer intelectual” está haciendo hincapié en una reflexión acerca del texto poético que tiene que estar guiada por esa subjetividad del lector, por el placer y por ese gusto particular que tiene cada uno de los individuos que escribe o que lee.

La rima del viejo marinero, es un poema extenso de Coleridge de carácter narrativo, dividido en siete partes donde el elemento sobrenatural nos va a presentar una zona oscura de la naturaleza, amenazante frente al sujeto, una amenaza de lo desconocido que, en última instancia, tiene que ver con la imposibilidad de conocer fehacientemente ese mundo contra el cual se enfrenta el hombre. En La rima del viejo marinero, la amenaza se presenta como el elemento sobrenatural que recae sobre el anciano que cuenta su historia en el barco. Esta intimidación tiene que ver con el crimen y con la culpa. El viejo marinero relata cómo dio muerte a un albatros y a partir de allí todo el texto va construyendo y entretejiendo la venganza sobrenatural por la muerte de ese pájaro, la cual siempre está mediatizada por las palabras del marinero, por su relato. Esa venganza –con su posterior castigo que se va a repetir a lo largo de toda la vida del viejo marinero- implica no solo una condena para el protagonista del poema, sino también para todos los marineros que están alrededor, se pasa de un hecho particular a una multiplicidad que implica una generalización de ese castigo.

∇ Lucas MARGARIT, Una aproximación a la poética de Samuel Taylor Coleridge. 〈Artículo Completo en N° Especial Samuel Taylor Coleridge〉, Buenos Aires Poetry, 2016.

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