Papel Ceniza – de Trinidad Gan

Trinidad Gan es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, ciudad en la que nació en 1960 y en la que reside.
Colabora en el consejo de redacción de la revista de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras “Letra Clara” durante los años 1997 y 1998, participando en recitales poéticos del grupo que se reflejan en la Antología “Nuevas voces de la literatura en Granada” editado por la Junta de Andalucía y la Fundación Caja de Granada ( Los papeles de la Cuadra num. 1 ).
En 1999 publica “Las señas del pirata”, poemario-plaquette editado en la colección Cuadernos del Vigía. Algunos de estos poemas aparecen también incluidos en el Diccionario-Antología “Plumas femeninas en la literatura de Granada (siglos VII-XX) de Amelina Correa Ramón editado por Universidad de Granada en 2002.
Sus últimos poemarios son: Fin de Fuga, XX Premio de Poesía Ciudad de Cáceres, editado por Visor en 2008 y Caja de fotos, XII Premio Surcos de poesía, editado por Renacimiento en 2009; Receta para el fuego (Antología poética) en Casa de la Poesía, Costa Rica; y Papel ceniza publicado por Valparaíso Ediciones en 2014.

Brumal

II-

Esta mañana las farolas
visten de niebla el frío de la calle
y levantarse,
ir andando al trabajo,
abrir el día
es sumergirse en el sueño de otro:
los pasos tienen ecos
ajenos en la acera,
las gentes que se cruzan,
los fugaces encuentros
son un reflejo en humo

y los árboles,
los árboles alargan
finísimos, innumerables dedos
hasta tocar un hombro que no es mío.

Diccionarios

Al enfrentar lenguajes construimos
un muro para apartar las sombras
y trazamos, llevados por el pánico,
fronteras que contengan la vida y su avalancha.

Mas, cuando ella nos toca,
con su borde afilado, con su frágil belleza,
es tarea perdida.
……………..Si restalla en los labios
¿qué muralla podremos alzar entre los hombres?

Era tu noche triste, la mía de abandono.
En aquel alfabeto que yo no conocía
me hablabas, extranjero,
de los años pasados: deseo y literatura.

Bajo la lluvia fría vi mezclarse
las raíces comunes de nuestros diccionarios
y ya solo escuché arder un eco:
dos voces conjugando la soledad vencida.

Catedral

Huele la noche a hoguera.
Una luna procaz insinúa un desnudo
entre las nubes de diciembre
y su tenue luz brilla sobre la catedral.
Parece que se bañe en aguas negras
y seque sus cabellos con las ramas
vencidas de los árboles.

Yo, con burlas, la trato de cobarde
cuando cruzo el pasaje donde esta ciudad
esconde, de otras calles cicatrices y gritos.

Dormido sobre el suelo,
tras un banco de piedra,
con tan solo el embozo de las torres oscuras,
hay un cuerpo de hombre.
Apenas lo calienta un resto
de astillas consumidas, muertas llamas.

Huele a hoguera la noche.
Yo, fiando en la memoria,
con pasos que repito tan a ciegas,
regreso indemne a casa.

La loba

III

Como un animal que huye,
con los ojos vidriosos, casi a ciegas,
desciendo una escalera de peldaños sin fin.
Vengo del desierto del día
y me abandono al ruido.

Desciendo lentamente,
una huella tras otra,
hasta alcanzar la selva subterránea
de los cuerpos ajenos.
En esas hojas oscuras escribo
lo que fueron tus manos,
la cadencia marcada por tus dedos
en los árboles de la noche.
Y recojo tus labios de la sombra.

Insomne los repite este eco
que os tiene, amantes, por testigos
cuando lleváis esta salvaje piel a casa.

Nightmare

Sombras de insectos sobre el muro blanco.
Un reloj en la noche, intermitente,
mastica el pensamiento y los minutos.
Sombras de insectos que se mueven,
clavan sus élitros, sus patas,
el garfio de su abdomen en mi carne.
Devoran el silencio.
Vienen para cobrarme viejas cuentas.
Ponen frente a mi cara aquel espejo
—rojos azogues rotos—.
Queman las páginas oscuras
del libro de los años.

Yo busco calmar estos ojos
tras el hielo del sueño.
En un pulso violento trato
de deshacer la sangre.

Quiero cauterizar la herida
y no acaba la noche. No se acaba.

Extraído de  “Papel ceniza” de ©Trinidad GAN, Editorial Valparaíso.