De un Bosque que Juramos Quemado & Otros Poemas – de Giovanny Gómez

 

Giovnany Gómez (Colombia). Director de la Revista de Poesía Luna de Locos y el Festival Internacional de Poesía de Pereira. Su primer libro Casa de Humo recibió el Premio Nacional de Poesía María Mercedes Carranza en el 2006 y el Premio Letras del Mundo 2012 de la Editorial mexicana Ediciones Sin Nombre. Su segundo libro Lo Invisible fue publicado en Colombia en 2014. Recientemente Rafaelli Editores ha publicado con la traducción al italiano de Emilio Coco su antología Parole chi sanno mordere nei sogni. La editorial Valparaíso Ediciones de España hace lo mismo con la edición Palabras que saben morder en los sueños. Sus poemas tienen versiones al inglés, francés, italiano, griego y portugués.

ARENAS TAL VEZ

para Diana, mi amore

Sumergidos nuestros pies
queriendo que un cuerpo pegado al otro
fuera mejor que una rémora en la piel de un tiburón
pensaba para mí si luego de las olas
pudiéramos llegar caminando hasta la otra orilla
Mis pisadas sólo trastabillaban ante constelaciones de erizos como soles negros
entre algas que regresaban a mi piel como cabellos verdes desprendidos de la misma serpiente
Un cuerpo torpe entre el mar un alma más torpe ante la vida
allí donde la luz del sol reflejaba el azul oscuro de la marejada
Dónde soñar con esta noche
con las boronas de pan serpenteando entre las bocas de los peces?
Tú y yo nos besábamos a tientas de saber que lo duradero
aprieta con su lengua de sal los hierros en el viento
empaña los vidrios que nos ocultan
y nos va desmoronando

San Andrés Islas, Septiembre de 2013

EL SOL DE LA NOCHE

Sentir que el corazón intenta hablar a las cosas
escuchar de tantos sueños que son viejos silencios
porque nada puede irse sin buscar alguna orilla
El destino que vuelve inútiles las maldiciones
Nos alcanza

RUE LAVIOLETTE

Los árboles arrastran graznidos
al desprender sus hojas secas
Alguien sabe de su carrera de voces
atravesando esta calle sin dirección de nadie
Cree olvidar al cerrar los ojos
y el sol que seca la carne viva del árbol
seca también sus raíces
pero las palabras no se van conmigo
ni se vuelven pájaros

NUESTRO NOMBRE

Cada noticia de mi vida
un lápiz con la punta rota escribiendo a nadie
Sueño entrar por una puerta y que pudiera encontrarla
y otra vez su recuerdo se exaspera conmigo…
No es la única noche que me quedo dormido
diciendo a mi oscuridad
también estas cosas
Hablo de resistir los vientos
las soledades

UNA PALABRA COMO CASA

Señor dame una palabra
que tenga la forma de un barco
un barco de velas inextinguibles
donde pueda ir a conocer el mar.
Dame esta palabra por casa
por vestido por amante
deja que ella sea mi soledad
mi alimento y no pueda sobrevivirla.
Aquí estoy tan vacío de formas
y silencio…
Toda mi inspiración semeja
el ruido de unas manos atadas
necesito un barco por cuerpo
y el amor por mar.
Escúchame por estas alucinaciones
y la vastedad de las cosas que vuelven
a su lugar.

INVOCACIÓN AL MAR

El sol que quema
es presentimiento
de la vida que desequilibra
y no pueden las estrellas
ni el salitre en estos vientos traer
el canto de los marineros
las horas de la primera noche
el silencio de altamar.
Lugares donde soy nadie
donde mi alma es la única huida
entre las vertientes que sigue
sin saber de esperanza o de vergüenza.
He aprendido el azul insondable
que dicen los hombres respirar
donde la memoria de los libros no sabe
y algo en mí pregunta por las playas nórdicas
las costas de China el encanto de Estambul
por los caminos que siguen los salmones
y los brujos en Costa de Marfil.
Sé que despierto
cuando la sangre devuelve un hálito de viento
al despliegue de las velas en el amanecer
ya he soñado emborracharme hasta sentir el resplandor de las montañas de sal
pero los sueños son palabras que se desvanecen en la boca
y libros que rodean un cielo figurado
y una maleta vacía y dos pies descalzos
buscando correr.

DE UN BOSQUE QUE JURAMOS QUEMADO

Es inútil saber cuánto esperamos por un amor
cuando la casa se nos viene encima
y los vestidos siguen desnudos
con la risa de una naturaleza que nos tomamos a sorbos.
Es este el bosque de la memoria que juramos quemado
donde el deseo de encontrar
vuelve a lo que alguna vez robaste
en esos sueños
en esos poemas insuficientes
que no nos sucederán ahora
que no serán nunca.

DEDOS

Cada día
cuento los dedos que me faltan
una peste hace sudar las manos hasta arrancármelos
Los años pasan
cabellos escapan por el grifo
pero sólo la noche toca las cicatrices en mi cara

una pregunta
más palabras lejos de mí