Epifanía No. 8 – de James Joyce

Por epifanía, Joyce entiende una súbita manifestación espiritual, tal y como se ve en la composición de Stephen Hero, siguiendo la lectura de Walton Litz. Es decir, hay una necesidad por capturar el tiempo suspendido en una poética del instante. Se conocen 40 textos que Robert Scholes ordenó cronológicamente, siendo éste uno de ellos. Al traducirlo pensé en Un perro muerto, ese bello relato del Conde Nikoláievich, mejor conocido como León Tolstói. Sin duda, lo particular de la Epifanía No. 8 es su propia estructura que funde prosa y poesía en un solo momento.

A. P.

Epifanía No. 8

Nubes pesadas han cubierto el cielo. Donde tres caminos se encuentran y ante una playa pantanosa, un gran perro está recostado. De tiempo acá levanta su hocico en el aire y profiere un prolongado y afligido aullido. Las personas se detienen a mirarlo y siguen adelante; algunas permanecen, apresadas, puede ser, por ese lamento en el que asemejan escuchar la expresión de su propio dolor que alguna vez tuvo voz pero que ahora está mudo, un sirviente de días laboriosos. La lluvia comienza a caer.

Epiphany No. 8

Dull clouds have covered the sky. Where three roads meet and before a swampy beach a big dog is recumbent. From time to time he lifts his muzzle in the air and utters a prolonged sorrowful howl. People stop to look at him and pass on; some remain, arrested, it may be, by that lamentation in which they seem to hear the utterance of their own sorrow that had once its voice but is now voiceless, a servant of laborious days. Rain begins to fall.

James JOYCE, Epiphany No. 8. Traducción de Andrés Piña.