Oratorio, poemas inéditos de María Negroni


Poeta, ensayista y novelista, María Negroni (Rosario, Argentina, 1951) tiene una vasta obra que le ha valido numerosos reconocimientos en su país y en el extranjero. Entre sus poemarios podemos mencionar La jaula bajo el trapoIslandiaEl viaje de la nocheLa Boca del infierno, Cantar la nada y Elegía Joseph Cornell. Es además autora de dos novelas, El Sueño de Úrsula y La Anunciación, y de los libros de ensayos Ciudad Gótica, Museo Negro, El testigo lúcido, Galería Fantástica y Pequeño Mundo Ilustrado.
Traductora de Louise Labé, Georges Bataille, Valentine Penrose, Charles Simic y Emily Dickinson, su obra ha sido a su vez traducida al inglés, francés, italiano y sueco.
Ha obtenido las siguientes distinciones: Guggenheim, Rockefeller, Fundación Octavio Paz, New York Foundation for the Arts, Civitella Ranieri, American Academy in Rome, PEN American Center y Premio Konex 2014. Actualmente dirige la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero) en Buenos Aires.
Los poemas que presentamos pertenecen a su poemario inédito Oratorio.

*

se espera
que un pájaro sediento
reniegue
de la abstracción del canto

que el corazón dé un salto
y de pronto sepa
estrictamente
nada

que algún dolor encuentre
formulación ninguna

tiempo hace que no hace
más que un vacío atronador

el mundo sin su mundo
en franjas de infinito

y es tanto
tan poquísimamente
lo que el pájaro escrito

sabe traducir

tan muda
su líquida visión
atada a la prosodia

se espera siempre
lo que no puede
esperarse

se va de medio cielo
a gracia plena
……….a plena plaza humana

y allí se busca
corregir los discursos
del anhelo y la falta

se espera que el círculo
coincida con el centro
y el centro
con los intervalos

que las piedras se afilen
con cada fracaso

que las notas del pájaro
hagan de la herida

herida necesaria

*

entonces alguien dijo:

que se alce una nube
promulgando leyes

que nos libre
del qué de la belleza

algún conocimiento debe haber
alguna profecía en los alrededores
de la circunstancia

alabado seas Río
alabado en tu lecho de noche
donde abundan los peces
de invención salvaje

yo sé y él sabía
y nosotros sabremos
allí y a veces
y a veces no
del horror interior
de lo exterior

alguien dijo:

que una alianza nos lleve
al agua en el agua
donde el asombro duerme
de cuerpo entero

alguna realidad
más íntima aún que lo real
debe haber

alabado seas Río
que te diriges al centro
donde él estuvo y yo estaba
y nosotros a veces
tan pocas veces
mortalmente infinitos
soñamos que somos

*

de escasa ternura esta tierra
de larga noche sus torres

de estamentos
cuya incursión propicia
acaso no veamos

y esto
sin más testigo
que pórticos
deudas de inmensa gratitud
en lo más bajo del cielo

y es otra vez la más antigua
de todas las cosas

el bien del mal
buscando abrigo en lo inhóspito
como si fuera un desvelado ruiseñor

y he aquí que se yergue
en la canción vencida

y se dirige
al colmo de la sombra y clama
por alcanzar el sentido
………—no el nombre—
de la voz carnal

y después cae
y se levanta

y vuelve a caer
radiante en sus harapos

y lo que sigue es una fiesta
de perspectivas más que humanas

—porque caer es una gracia—

*

algo se oyó
una pasión tendida
a imágenes soñadas

o acaso lo irresuelto
de un silencio pleno
tan pleno que faltaba

se oyó una artillería
dibujando sombras

una debida formación
de fango y de fuego
para la voz vacante

o quizá eran esquirlas
en las frases hambrientas
de lo inexistente

y el cuerpo alzó los brazos
en su plano más rojo

y avanzó hacia el estruendo
efímero del mundo