Unheimlich (y otros poemas) – de Tomás Harris


Tomás Harris es un poeta chileno nacido en Concepción en 1956. Su obra destaca como de las más originales entre los poetas de los 80 y los 90 en su país. Su propuesta estética se consolida definitivamente con la publicación de Cipango en 1991, obra reeditada en 1996 por el FCE, y traducida al inglés por Daniel Shapiro para Buckness Press. Ese mismo año obtiene el premio Casa de Las Américas por su obra inédita Crónicas maravillosas. Entre sus libros más importantes se encuentran Los 7 náufragos, Itaca, Encuentros con hombres oscuros, Tridente y Las dunas del deseo.
Estos poemas inéditos pertenecen a su producción más reciente. Con un sentido del humor negro y desaliñado (novedad en la poesía de Harris, habitualmente más barroca y épica) combina el tono conversacional con la irrupción permanente de lo fantástico en lo cotidiano. Desde la simple extrañeza hasta la alucinación desatada, el poeta cultiva un nihilismo fronterizo con la inadaptación, un desconcierto vital que se manifiesta en una pregunta constante y subterránea sobre la precariedad de lo que llamamos “vida real”.

Eleonora Finkelstein


UNHEIMLICH

Es mucho más emocionante
ser un sesentón tocando rock
que mirar Netflix tirado en un sillón.
Nick Cave

Debo aclarar que soy un sesentón que se tira a ver Netflix en un sillón y que escucha a Nick Cave y no deja de escribir poemas, que es mi manera de hacer rock.
Tomás Harris

Estaba tirado en el sillón de mi escritorio viendo Netflix
el primer episodio de Twin Peaks
y cuando Laura Palmer le decía al agente
Cooper nos veremos 25 años después me dormí
(no sé porqué David Lynch me produce sopor) y soñé
en el sueño caminaba con una muchacha de minifalda amarilla,
como los aromos que comenzaban a florecer
por la plaza de Chiguayante,
o sea que en el sueño debe haber sido agosto
cuando florecían los aromos en Chiguayante
y dejaba a la chica de minifalda amarilla en la
puerta de su casa y le daba un beso con lengua
y después comenzaba a caminar hacia el cerro del mirador
y me sentía ligero es decir sentía el cuerpo como si pesara 70
kilos y tuviera 16 años o algo así
no cojeaba ni me dolían las articulaciones
y todavía la erección después del largo beso de despedida
con la chica de minifalda amarilla
y creo que mi camisa era blanca y el viento la hacía ondular
estaba muy feliz en el sueño y el cielo estaba muy azul
no había nubes densas agoreras ni viento norte
que amenazara lluvia y caminaba sin rumbo fijo
no había toque de queda ni patrullas de milicos por las calles
y las canciones que escuchaba eran de los Iracundos y
José Feliciano y Los Ángeles Negros
y tenía muchas espinillas porque la noche anterior
había tomado demasiado aguardiente
pero no tenía la caña atroz de antes de dormirme y soñar
que caminaba para juntarme con el Gera y el Negro Willie
para ir a jugar pool donde el Tabo
y entonces pensaba que la poesía debía ser
como una muchacha rodeada de espigas o no ser
en un momento del sueño me encontré de golpe
nuevamente con la chica de minifalda amarilla
que me miraba con ojitos tristes
haciéndome un gesto de despedida con una mano
en uno de esos giros de los sueños
que ni Freud ni Lacan me podrían explicar ahora
entonces desperté sobresaltado pero aún ligero y feliz
tirado en el sillón de mi escritorio viendo Twin Peaks
en Netflix el agente Cooper ahora estaba súper viejo
y andrajoso y era su doble siniestro o algo así
y yo también me sentí como mi doble siniestro o algo así
entonces sentí el dolor de mis articulaciones
y del pie izquierdo porque tengo una prótesis de titanio
y también me dolía la cabeza y comenzaba a nevar
retrocedí la serie para ver qué había pasado en el sueño
con el agente Cooper, qué onda tan viejo y sucio,
cuando en la temporada de 25 años atrás siempre andaba
impolutamente vestido y con una camisa blanca
bajo el gabán de agente del FBI
pero el comando se trabó y comenzó a nevar y se cortó la luz
y quise volver a despertar de este otro sueño pero como no despertaba
salí al balcón a ver cómo nevaba en el nuevo sueño
y estaba ahí mirando cómo los jardines del condomino
y los autos y el césped y los árboles se teñían de blanco
y se quebraban las ramas y caían con estrépito
cuando mi mujer me abrazó por la espada
y me dijo mira cómo nieva y comenzó a sacar fotos
con el teléfono y yo pensé que no hay un copo de nieve
igual a otro copo de nieve.

UNA CATÁSTROFE PERSONAL
(LA PÉRDIDA DEL SUEÑO)

La cabeza en la almohada
y la incógnita, ¿dormir, soñar, morir?
o el insomnio a pesar del Somno,
del Rabotril de la mente en suspenso
de la mente en blanco
de la mente en negro
y pasan los minutos, las horas y la mente se niega
al blanco
al negro
y se tiñe de colores de los colores del día
neones
avisos luminosos
culos tetas cabellos que caen por las ninfas infaltables
polvos perdidos y polvos ganados
poemas por escribir y poemas por leer
y mañana y mañana y mañana
qué será mañana ante el espejo mi rostro
estas ojeras como bolsas de cadáveres
me afeito o sólo recorto mi barba cana y rala
y mi madre aparece también mi padre
de la mano y me miran hacia abajo
entonces sé que sí ya eso es el sueño
porque ni forman parte del deseo sino del ensueño
y de pronto la ola petrificada
duermo pienso pero si pienso que duermo
no estoy aún dormido y recuerdo a Cioran
cuando contaba que dejó de creer en la filosofía
por la pérdida del sueño
(“Una catástrofe personal”)
“Me pasaba todas las noches vagabundeando”
y un día Cioran le dijo a su madre “No puedo más”
y su madre le respondió, llorando,
casi como en una condena kafkiana
“si hubiese sabido, habría abortado”
(“No hay que olvidar que mi madre -continúa Cioran
era la esposa de un sacerdote”)
para librarlo de esas caminatas nocturnas por las calles
de Sibu, Transilvania,
para evitar el gran sufrimiento, su catástrofe personal
el insomnio y yo sigo pensando en la mía
la mente sigue trabajando sin producto
más que ayudarle el deimon del insomnio
y cuando una muchacha rodeada de espigas
como en el poema de Parra se me aparece
amanece.

OVNIS

Hoy, por primera vez, vi un ovni.
O sea un objeto volador no identificado.
Le dije a mi mujer que se estaba secando el cuerpo
al salir de la ducha para partir al trabajo:
¡Mira allá arriba, entre las nubes
un ovni!, ¿viste que existen los ovnis?
¿Que Mulder y Scully no estaban puro hueviando?
Mi mujer miró por la ventana del departamento
y secándose los muslos con el secador eléctrico
me aclaró: no es un ovni, es un dron
de los que puso a cuidar nuestra seguridad del barrio
el alcalde; entonces me puse entre a ella y el dron
y le dije, chucha, tápate, que nos
van a ver en pelotas y nadie sabrá porqué
tan temprano… ella siguió secándose el cuerpo
con el secador eléctrico
y me dijo ¿qué te fumaste tan temprano?
¿viste que los ovnis no existen?
es un dron, sólo un dron
entonces le dije que igual era como un ovni
un objeto volador igual y que nos espiaba
como se supone que hacen los ovnis;
y los marcianos:
mi mujer me dijo, cálmate, si no están ni ahí con nosotros
velan por nuestra seguridad y la del barrio.
Traté de calmarme, no son tipos que vienen de Marte
pensé mientras también me secaba las pelotas
pero había algo inquietante en que no vinieran de Marte
sino de la alcaldía y nos estaban igual mirando
sacándole la película a los pechos de mi mujer
y quizá un close up de mis pelotas
y que los pechos de mi mujer y mis pelotas quedaría grabadas
en la alcaldía sin saber porqué
si porque los que conducían el dron
eran espías o voyeristas, lo mismo
y ya con mi ropa puesta seguí más inquieto
ojalá sea un ovni pensé camino al trabajo, en el Metro
ojalá vengan de Marte con espúreas intenciones
y no del palacio edilicio a cuartearse
impunemente por la seguridad interior de nuestro barrio.

LA VECINA DEL 3

Mi vecina del piso 3
es rubia, psicóloga y tiene un buen
cuerpo, digamos está bien estructurada
y sabe sonreír cuando debe o le conviene.
Mi vecino de más abajo,
o sea del 2 es católico,
o sea sonríe y se golpea el pecho
también cuando le conviene
o sea cuando se cruza en la escalera
con mi vecina del 3
y se sonríen;
aunque mi vecina del 3 tiene 33
y mi vecino del 2, 66
en fin, mi vecino del frente tiene 46
y es seco pa la falopa
hace unos años tuvo un infarto, pero se la bancó
y mi vecino del 13
huele a azufre, no sé porqué
pero huele a azufre
ahora mis 3 vecinos, cuando se cruzan con
mi vecina del 3
uno se santigua,
el otro suspira y el del frente
le da gracias a dios,
y mi vecina del 3,
cuando se encuentra con ellos
sonríe, sólo sonríe,
como nunca me ha sonreído a mí.

EL CERRAJERO

Hoy, como todo este invierno llego
al departamento, con demasiado frío y dolor en mi pie izquierdo
media hora en el metro, bellas chicas y viejas feas
me auscultan por no cederles el asiento
pero, me digo, tengo 61 años y se notan
si se detienen en el libro que leo
sabrán que soy un señor si no respetable
con bastantes años a su haber y cojera
que no me impela a ceder el asiento en el Metro
bastaría con ver mis ojeras y el cansancio del día
bastaría con ver mi mirada turbia
y el déjenme en paz en mis ojos antaño celestes
les bastaría bastardos intuir al menos
que a este cuerpo ya poco le queda y que por eso
mira cómo mira lo que mira
intentando que la mirada no se note
para que no te cuelguen de una soga
o te emplumen con brea por tu deseo impoluto
de belleza en tus iris
y bajas del metro con tanto cuerpo adherido a tus iris
y, cojeando, caminas rumbo a tu departamento
del cual no daré la dirección
para que mis vecinos bien pensantes no vengan
con teas ardientes ni cruces a lincharme noche a noche
porque penetré con cada ojo los cuerpos de sus hijas presuntas.
Entonces, cuando quiero penetrar la cerradura
resulta que la llave no la penetra.
¿Será por el pecado de la mirada, me pregunto?
mas es más banal y simple:
la cerradura se dañó, un vecino dejó su llave
rota en la cerradura y no dio noticias del daño:
hace frío, estoy cansado me duele el pie.
Qué contradicho, pienso, ¿qué hago?
Entonces acudo al conserje, como siempre
y él, como siempre, me pregunta, bueno
qué hizo antes de llegar a su puerta;
le cuento y me responde, ¿ve? es su culpa
aunque no entiendo su respuesta le exijo (más bien le ruego)
una solución y él mueve la cabeza contrita y responde
Miss Elizabeth no llega hasta las 9
pero si son apenas las 7 replico y estoy cansado y…
Fácil me dice mi conserje, acuda al cerrajero.
¿Pero dónde encuentro a un cerrajero ahora
le espeto a mi conserje que responde:
Miss Elizabeth no llegará hasta las 9, si llega
en este condominio no hay cerrajeros confiables
¿no querrá que le roben por mi culpa, no?
y yo no tengo copias de las llaves de los departamentos:
pero le puedo dar tres direcciones de tres cerrajeros
mas no puedo asegurar que sean confiables
todo lo contrario.
¿Quién le cedería las claves de la llave de su casa
a un cerrajero que apenas conoce?
Y hace frío, me duele el pie,
y estoy cansado.

POR FIN LLEGÓ EL GÁSFITER

Te levantas temprano, sonó el despertador a la hora precisa
vas a la ducha
abres la llave el agua caliente y nada
no hay agua
sólo un ruido de gorjeos inexplicable
como si una paloma se hubiese quedado
atrapada en las cañerías.
hay retazos de tus sueños cuando vas a la ducha
y no era la ducha sino que soñabas que te duchabas
que estabas en un camino polvoriento rumbo
a un tiempo y un espacio que te hizo pleno
pero no, estás aún en la cama y presientes que algo anda mal
que una paloma se atoró en la cañería
que el agua de la necesaria ducha no fluirá hoy
y, mala cosa, ya estás despierto y la pesadilla era cotidiana
una paloma se había atorado en las cañerías
y el lugar del agua restañante sólo caerían sobre tu cuerpo
las plumas ensangrentadas de una paloma
atorada en los caños:
afortunadamente tu mujer que se levanta a las 6, ya se duchó
y fue a hacer clases, pero tú estás ahí
esperando la ducha y sólo caen plumas y tripas
de una paloma atorada en las cañerías
entonces el día cambia, se hace un torbellino
deseas volver a la cama y taparte la cabeza
pero hay que arreglar el problema de la ducha
entonces le pregunto al conserje del edificio qué hago
para que de la ducha salga agua caliente y no
plumas de una paloma atorada, plumas ensangrentadas de paloma
me dice algo habrá hecho usted para que
en lugar de agua caliente le salgan plumas de paloma
y más encima manchadas de sangre
le digo que nada, anoche sólo dormí como un ángel
entonces el conserje me dice ¿ve?
usted se cree un ángel y yo lo veo todas las noches
transgredir los designios del Señor
¿le doy un consejo que a mí me sirvió?
insiste el conserje; búsquese un ángel de verdad.
Le pregunto por qué no entiendo a qué diablos se refiere;
a un gásfiter, me dice, ellos son como los ángeles
le despejarán la tubería de plumas de palomas y de sangre.
He esperado toda la tarde y no llega el gásfiter,
y se sigue llenando de sangre y de plumas la tina de baño
pronto llegará mi mujer pienso y no he solucionado el problema
y justo ahora suena el timbre
puede ser mi mujer, al fantasma de mi madre,
mi hijo mayor que no veo hace tiempo o un ángel
pero con suerte, tal vez, sea el gásfiter.