El índice de las distancias – de Loretto Rafanelli

Loretto Rafanelli nació en 1948 en Porretta Terme, Italia. Ha publicado los libros de poesía Los límites del rostro (Forum, 1997), El silencio de los nombres (Jaca Book, 2002; premios Gozzano, Metauro, Ministerio de Cultura de Italia, Aleramo y Caput Gauri), El tiempo de la espera (Jaca Book, 2007; premios Cassola, Foligno, Bigliolo y Morosini) y El índice de las distancias (Jaca Book, 2013; premios Fiumi, Camaiore y Gubbio). Sus poemas han sido traducidos al español, francés, chino, inglés, rumano, serbio y alemán. También ha escrito obras de teatro (Artemisia, El ciclamen de Bosnia, En cuartos oscuros, entre otras) y libros de ensayo (La sangre de la memoria y La poesia de hoy). Ha seleccionado y traducido la antologia La nuova poesia dell’America Latina (Algra Editore, 2016). Dirige la editorial Los Cuadernos del Barco Ebrio. Ha participado en la Bienal de Venecia con el artista visual M. N. Rotelli (2001, 2005, 2007 y 2011). Vive en Bolonia y es profesor de literatura.


Mar de Versilia

Recojo tu cuerpo
consumado en las cortezas del sol
tibio, otoñal. En tu brisa
madre. En los tejidos que nos hicieron
gotas de la misma orilla humana.
La semilla dulce de tu paz.
En el color extendido del mar
de Versilia. *

Mare di Versilia

Racchiudo il tuo corpo
consumato nella corteccia del sole
tiepido, autunnale. Nella tua brezza
madre. Nelle trame che ci fecero
gocce di una stessa umana riva.
Il seme dolce della tua pace.
Nel colore disteso del mare
di Versilia.


El vestido blanco

Decir esta espera. De la madre
arreglada entre los velones en su humilde
vestido blanco de esposa. Decir una luz
imprevista que no atrapamos.
Un aliento que expande su orden seco.
Una medida de la vida que no sabemos,
una dulzura que llega.

Il vestito bianco

Dire di questa attesa. Della madre
composta tra i ceri nel suo umile
bianco vestito da sposa. Dire di una luce
improvvisa che non cogliamo.
Di un fiato che spande il suo ordine.
Una misura della vita che non sappiamo,
una dolcezza che giunge.


En la noche el rascacielos Chrysler

Cuando en Madison Av. veo
las sombras fluir en la nada,
el corazón es vena de lo desconocido. La lluvia
consagra la dificultad y latiguea el rostro
como una muela, un lavabo
que acompaña la noche. La noche
newyorkquina se levanta en el rascacielos
Chrysler como una luz herida
de abandono. La noche de New York
es este inmenso hundirse
en las paredes infinitas de una ciudad
infinita, en el temblor de un último
instante que huye.

Nella notte il grattacielo Chrysler

Quando a Madison Av. vedo
le ombre scorrere nel nulla,
il cuore si vena dell’ignoto. La pioggia
consacra il disagio e sferza il volto
come una macina, un lavacro
che accompagna la notte. La notte
newyorkese si alza nel grattacielo
Chrysler come una luce ferita
dall’abbandono. La notte di New York
è questo immenso sprofondare
nei muri infiniti di una città
infinita, nel tremore di un ultimo
fuggito istante.


La ciudad fundada en el vértigo

Es en el lago Michigan que el skyline
refracta la magnificencia de oro
de un tránsito, con el suspendido
encanto de un niño que se mira,
el agua que moja hasta
la Sears Tower, el rascacielos
alto como la historia de un mundo
eterno. Aquí parece que la vida
es un largo recorrido tan grande
que tampoco se puede decir.
Chicago retoca la ordenada extensión del tiempo
vertical en un futuro precipitado que miro
con la incertidumbre de quien teme que lo oscuro
del viento traerá el escardar de los latidos
mas allá de cualquier altura que aparece.

La città fondata dalla vertigine

È nel lago Michigan che lo skyline
rifrange la magnificenza d’oro
di un transito, col sospeso
incanto di un bambino si guarda
l’acqua che bagna fino
al Sears Tower, il grattacielo
alto come la storia grande di un mondo
eterno. Qui sembra che la vita
sia un percorso lungo e tanto grande
che neppure si può dire.
Chicago sistema l’ordinata distesa del tempo
verticale in un futuro precipitato che guardo
con l’incertezza di chi teme che il buio
del vento porterà lo scandire dei battiti
più in là di qualsiasi altezza che appare.


Antiguo Café Platti

El ruido fue neto como un salto
en el abismo que salpicaba con lágrimas
las paredes del baño cerrado.
Absortos en la lectura, los clientes
del noble café beben a lentos sorbos
en la ligera conversación dominical.
Christine pide un café pronunciando
con acento dulce, respirando
como si nada. Lo deja enfriar
sobre el mostrador en medio del tránsito
congestionado de los socorristas. Es casi
mediodía, en Torino
hay un sol caliente, agradable. **

Antico Caffè Platti

Il tonfo fu netto come un salto
nella voragine che gettava pianto
sui muri del bagno serrato,
assorti nella lettura i clienti
del nobile caffè sorsono piano
nel domenicale lieve parlare,
Christine ordina un caffè sfioccato
con accento soave, respirato
di nulla, che lascia freddare
sul bancone nel transito affollato
dei soccorritori. È quasi
mezzogiorno, a Torino
c’è un sole caldo, gradevole.


La mano que encuentras

a G.

Esta sonrisa que me completa
que en la separación disecciona
y venda las muñecas
es el índice de las sentencias, el exiguo
paseo y deja
en el padre el valor de un apretón
frágil, la trama de la inercia
de un corazón, el fondo
del asombro desconocido.

Hay un tiempo en tu rostro,
las gotas de una oculta
llama, mañana
iré lejos
sin marcar el camino,
y cuando pidas
entre las gruesas espinas de mi decir,
sabes que no hay en mi el hilo
de las palabras, sino solo
el gesto de tu verdad, hijo.

La mano che incontri

a G.

Questo sorriso che mi completa
e che nel distacco i polsi seziona
e fascia è l’indice
delle sentenze, è l’esiguo
passaggio e lascia
nel padre il valore di una stretta
fragile, la trama dell’inerzia
di un cuore, il fondo
dello sconosciuto stupore.

C’è un tempo nel tuo viso,
le gocce di una velata
fiamma, domani
me ne andrò lontano
senza segnare la via,
e quando chiedi
tra le spine fitte del mio dire,
sappi che non c’è in me il filo
delle parole, ma solo
il gesto della tua verità, figlio.


Puntos mínimos

Aquello que recoges en mi labios,
son los signos de un viaje, o el día
dejado, entregado en el sol leve
de primavera. Son las vías de la aldea
que en la plaza es cuna de una hora
íntima, que deshoja el trigo de muchas edades.
Es el viento del Monte de la Cruz,
o la nieve que esfuma las noches.
Pero aquí poco se habla ahora
de nosotros, solo la hermosura
de signos, voces mínimas, nada señala
la casa donde vivimos, donde
desgranó los días la dulce vena.

Punti minimi

Ciò che cogli nelle mie labbra,
sono i segni di un viaggio, o il giorno
lasciato, consegnato nel sole lieve
di primavera. Sono le vie del paese
che nella sua piazza è culla di un’ora
intima, che sfronda il grano di molte età.
È il vento del Monte della Croce,
o la neve che sfuma le sere.
Ma qui poco parla ora di noi, solo vaghi
segni, voci minime, nulla indica
la casa dove abitammo, dove
sgranò i giorni la dolce vena.


Las horas de la nieve

Las horas de la noche invaden las casas
de Porretta. En el silencio inmenso
de la nieve, los padres en el agotarse
de los años y los niños leen y escriben
se acurrucan en el frío que desciende
como un hacha. Es el blancor suspendido de la aldea,
la escuela primaria en la plaza, el silencio
de una clase con los pequeños ajustados en los largos
delantales negros. Un coro de voces rotas del desgaste
del vecino río que pongo ahora en una urna
de ojos. Fragmentos que hostigan,
cuando noviembre chorrea
de las ramas y queda un hilo de niebla,
o lo que sea.

Le ore della neve

Le ore della sera invadono le case
di Porretta. Nel silenzio immenso
della neve, i padri sono composti nelle fatiche
degli anni e i bambini leggono e scrivono
rannicchiati nel freddo che scende
come un’ascia. È il biancore sospeso del paese,
la scuola elementare nella piazza, il silenzio
di una classe coi piccoli stretti nei lunghi grembiuli
neri. Un coro di voci infrante dal logorio
del vicino fiume e riposte ora in un’urna
di occhi. Frammenti che incalzano,
quando novembre sgronda
dai rami e resta un filo di nebbia,
o chissà che altro.

NOTAS
Versilia es un sitio de la costa italiana en la región de Toscana.
** Christine, una mujer de edad, se suicidó en septiembre de 2011, en el baño de el Café histórico Platti en Turin. Llegaron los socorristas, pero las personas en el bar siguieron bebiendo, hablando, leyendo, como si nada hubiera sucedido.

El índice de las distancias – de Loretto Rafanelli. Traducción del autor, Buenos Aires Poetry, 2017.