Carta a Nueva York, de Elizabeth Bishop

Para el que nunca ha estado o vivido en Nueva York, “Letter to N.Y.” habla de la vida imaginada, leída o vista en filmes de una ciudad a la que uno de un cierto modo conoce. Para el que ha estado o vivido, el poema habla simplemente de uno mismo. En ambos casos flotan la nostalgia y las imágenes de un mundo y un estilo de vida mitificados.
Elizabeth Bishop (1911-1979) tuvo una relación compleja y contradictoria con la ciudad a la que llegó en los años 1930 impulsada por su mentora Marianne Moore. Si bien tuvo una existencia itinerante, Nueva York fue uno de los faros que la orientaban y un puerto al que siempre regresaba.
Los versos están dedicado a su amiga y pareja Louise Crane, con quien viajó por Europa y vivió en Cayo Hueso, Florida.

Carta a Nueva York

para Louise Crane

En tu próxima carta quisiera que me dijeras
adónde estás yendo y qué estás haciendo,
cómo son las obras, y luego de las obras
a qué otros placeres te estás dedicando:

tomando taxis a mitad de la noche,
conduciendo como para salvar tu alma,
donde el camino da vueltas y vueltas al parque
y el taxímetro brilla como un búho moralista,

y los árboles lucen tan raros y verdes
de pie solos en grandes cuevas negras
y de pronto estás en un lugar diferente
donde todo parece suceder en oleadas,

y no puedes atrapar la mayoría de las bromas,
como malas palabras borradas de un pizarrón,
y las canciones suenan fuerte pero algo vagas
y se hace terriblemente tarde,

y saliendo de la casa de piedra rojiza
a la acera gris, a la calle mojada,
una parte de los edificios se eleva con el sol
como un brillante campo de trigo.

—Trigo, no avena, querida. Me temo
que si esto es trigo no es de tu siembra.
Aún así me gustaría saber
qué estás haciendo y adónde estás yendo.

Letter To N.Y.

for Louise Crane

In your next letter I wish you’d say
where you are going and what you are doing;
how are the plays, and after the plays
what other pleasures you’re pursuing:

taking cabs in the middle of the night,
driving as if to save your soul
where the road goes round and round the park
and the meter glares like a moral owl,

and the trees look so queer and green
standing alone in big black caves
and suddenly you’re in a different place
where everything seems to happen in waves,

and most of the jokes you just can’t catch,
like dirty words rubbed off a slate,
and the songs are loud but somehow dim
and it gets so terribly late,

and coming out of the brownstone house
to the gray sidewalk, the watered street,
one side of the buildings rises with the sun
like a glistening field of wheat.

—Wheat, not oats, dear. I’m afraid
if it’s wheat it’s none of your sowing,
nevertheless I’d like to know
what you are doing and where you are going.

Extraído de Elizabeth BISHOP, Poems, Farrar, Strauss and Giroux, New York, 2011.
Presentación y traducción Mariano Rolando Andrade.