VII Poemas Inéditos – Mercedes Álvarez


Mercedes Álvarez nació en Tandil, provincia de Buenos Aires, en 1979. Vivió en Mar del Plata hasta los diecinueve años. Entre 1998 y 2006 residió en España, donde se licenció en Sociología por la Universidad Pública de Navarra. Realizó un máster en Gestión Cultural. Publicó los libros Vecinos (Baile del Sol, España, 2010), Historia de un ladrón (Caballo de Troya, España, 2010), Imitación de los pájaros (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2013), Ficciones súbitas (comp., Eds De aquí a la vuelta, Buenos Aires, 2013), Saigón (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015) y la plaquette El cuerpo intacto (Pen Press, NY, 2016). En 2013 ganó el premio Edmundo Valadés de cuento latinoamericano con el relato “Grow a lover”.


Dormías
en el lado izquierdo de la cama intentando
acompasar tu corazón y el peso muerto
de tu cuerpo sobre el colchón.
Dormías tensionando músculo y párpado
labio y voz
y una mano entreabierta sobre la almohada:
única concesión al abandono.
Te miraba
como te miré siempre desde el primer día
labio sobre labio, ojo sobre ojo,
¿quién eras en verdad?
¿quién era yo, mirando?
Ningún alma puede
agotar el momento presente
ningún espejo borra
la fuente incansable de otra imagen.
¿Tu mano dejó de responder,
como cuando la taza se desliza de la mano
y derrama el café?
No te preocupes por eso.
El moho sale sobre el pan
la humedad tensa
su trazo sobre la pared.
No te preocupes por eso.

(inédito)

Te quedaste quieto
y leíste aquel cuento de James Salter
una y otra vez en la noche
intentando descrifrar
algo sobre tu vida.
Ahí estaba
la voluntad de deshacerlo todo
repetida en días y días
pretendida libertad de espíritu retumbando
en tu inconsciente
¿era verdad?
Y la frase
retumbando en tu mente
pelota de tenis golpeando dulcemente las paredes:
“No sabía que la felicidad
era tener lo mismo
todo el tiempo”.

(inédito)

Llegaste a un cuerpo pidiendo asilo
sin saber un oficio y no teniendo
nada para vender.
Te sentías orgullosa
de ser autodidacta
la cara altiva
las piernas bajo control.
Habías pensado en desperdiciar
emprender un viaje
ver la guerra. Luchar
por los derechos humanos.
Te ocupaste
del patio trasero de la casa
tenías grandes planes
-plantar árboles
colgar hamacas-
pero no hacías nada
dabas cada día
a la palabra vida
una significación distinta.
A veces pensabas en ser abatida
por el asta de un toro
un final de circo romano
como si las decisiones fueran
territorio de la muerte.

(inédito)

Una mujer dedica
a un pájaro un poema de amor
y su marido sigue la huella
el pájaro
o yo
desde la bruma del lamento surge la broma
pero el pájaro
no se rinde.

(inédito)

Cuando yo ordeno
lo que se ordena no es mi mente
mi mente queda suspendida entre una escoba y un peine
entre una silla y una media
preguntándose algo.
Hubo una vez niñas que trabajaron esclavas
diez horas de martirio frente a la cocina
diez horas de martirio lavando platos
diez horas bordando.
Tengo la posibilidad de ordenar sin amo
me hablaron de esto
y al alma le aplico
otra restricción más forzada.

(inédito)

Lo que nos liga unos a otros es tan imperceptible
que se rompe con nada
una soga se ata al cuello de alguien
y las consecuencias son contundentes
las consecuencias de las palabras sin embargo
no se ven a simple vista
horadan los silencios
el espíritu
el centro mismo del cuerpo.
Las consecuencias del lenguaje rompen
la fina capa desconsolada del afecto.
Nunca se insistirá bastante sobre el duelo que hay que hacer para hablar.

(inédito)

Cuando haya transcurrido tiempo
cambiará todo
Europa y su farsa de castillos
y sus hombres disfrazados de campesinos
los atractivos mundiales
un orden habitual de prioridades.
La piedra como testimonio
mudez de lo inorgánico
reemplazada por basura
el testimonio de la imagen
volverá nuevamente a las palabras
las estrellas en el cielo por toda luz
el fin de los mesianismos
el cuerpo recuperado como medio
el trabajo de las manos
los alces enterrados
bajo montañas de tecnología obsoleta .
La carne sola
frente al silencio de Dios
y finalmente
también el final de la palabra.

(inédito)