Cinco poemas | Sean O’Brien

Sean O’Brien (Londres, 1952). Poeta, crítico, novelista, dramaturgo, traductor, editor y presentador de radio. Ha publicado nueve libros de poesía, incluyendo The Drowned Book (2007), que recibió los prestigiosos premios Forward y T. S. Eliot, November, que fue finalista de los premios T. S. Eliot, Forward y Griffin International y The Beautiful Librarians (2015), también finalista del T. S. Eliot y ganador del premio Roehampton. Escribe para los periódicos Guardian, The Independent y Times Literary Supplement, y presenta programas radiales de la BBC. Es profesor de Escritura Creativa de NewCastle University y miembro de la Royal Society of Literature.

The River Road

Come for a walk down the river road,
For though you’re all a long time dead
The waters part to let us pass

The way we’d go on summer nights
In the times we were children
And thought we were lovers.

The river road led to the end of it all –
Stones and pale water, the lightship’s bell
And distance we never looked into.

A long time gone
And the river road with it.
No margin to keep us in mind.

For afterlife, only beginning, beginning,
Wide, dark waters that grow in the telling,
Where the river road carries us now.

El camino del río

Vengan a recorrer el camino del río,
Pues aunque están muertos desde hace mucho
Las aguas se abren para dejarnos pasar

La senda que recorríamos esas noches
De verano cuando éramos niños
Y nos pensábamos amantes.

El camino del río conducía al fin de todo
–Las piedras y el agua pálida, la campana del faro flotante
Y la distancia en que nunca nos fijamos.

Ha pasado ya mucho tiempo
Y el camino del río con él.
Ningún margen que nos tenga presentes.

Para el más allá, solo el comienzo, el comienzo,
Las aguas anchas y oscuras que crecen con la historia,
Donde ahora nos lleva el camino del río.

Fantasia on a Theme of James Wright

There are miners still
In the underground rivers
Of West Moor and Palmersville.

There are guttering cap-lamps bound up in the roots
Where the coal is beginning again.
They are sinking slowly further

In between the shiftless seams,
To black pools in the bed of the world.
In their long home the miners are labouring still –

Gargling dust, going down in good order,
Their black-braided banners aloft,
Into flooding and firedamp, there to inherit

Once more the tiny corridors of the immense estate
They line with prints of Hedley’s Coming Home.
We hardly hear of them.

There are the faint reports of spent economies,
Explosions in the ocean floor,
The thud of iron doors sealed once for all

On prayers and lamentation,
On pragmatism and the long noyade
Of a class which dreamed itself

Immortalized by want if nothing else.
The singing of the dead inside the earth
Is like the friction of great stones, or like the rush

Of water into newly opened darkness. Oh my brothers,
The living will never persuade them
That matters are otherwise, history done.

Fantasía sobre un tema de James Wright

Hay mineros todavía
En los ríos subterráneos
De West Moor y Palmersville.

Hay caños de lámparas amarrados a las raíces
Donde vuelve a comenzar el carbón.
Lentamente se hunden

Entre las vetas que no se mueven,
Hacia pozas negras en el lecho del mundo.
En su largo hogar los mineros trabajan todavía

–Hacen gárgaras con el polvo, bajan de la manera correcta,
Sus banderas negras y trenzadas en alto,
Hacia inundaciones y grisú, para heredar allí

Una vez más los pequeños pasillos de la hacienda inmensa
Que forran con grabados del Coming Home de Hedley.
A penas los escuchamos.

Hay vagos reportes sobre las economías menguantes,
Explosiones en el suelo marino, el golpe seco
De las puertas de hierro que se sellan de una vez por todas

Sobre las plegarias y las lamentaciones,
Sobre el pragmatismo y el largo ahogo
De una clase que soñaba a sí misma

Inmortalizada por la carencia si no por otra cosa.
El canto de los muertos dentro de la tierra
Es como la fricción de las grandes piedras, o como el ímpetu

Del agua hacia la oscuridad recién abierta. Oh, mis hermanos,
Los vivos nunca los van a persuadir
Que el asunto sea otro, que ya se acabara la historia.

Blue Night

Blue night. Enormous Arctic air. Orion’s belt.
A geostationary satellite.
The birds all sheltering or flown.

The world is North, and turns its North Face
Pitilessly everywhere,
As deep as Neptune, local as the moon.

First came the fall and then the metaphor
No other island, then. No gift of grace.
For this alone is ‘seriously there’.

Therefore. Therefore. Do not be weak.
They have no time for pity or belief,
The heavens, in their triumph of technique.

Noche azul

Noche azul. Ingente viento ártico. El cinturón de Orión.
Un satélite geoestacionario.
Todos los pájaros buscaron refugio o huyeron.

El mundo es el Norte y vira su Cara de Norte
Hacia todas partes sin piedad,
Tan profundo como Neptuno, tan local como la luna.

Primero fue la caída y luego la metáfora.
Ninguna otra isla, entonces. Ningún don de gracia.
Pues esto solo está “seriamente allí”.

Por eso. Por eso. No sean débiles.
Ellos no tienen tiempo para la piedad ni la fe.
Los cielos, en su triunfo de la técnica.

The Citizens

We change the river’s name to make it ours.
We wall the city off and call it fate.
We husband our estate of ash,
For what we have we hold, and this
Is what is meant by history.
We have no love for one another, only uses
We can make of the defeated.
-And meanwhile you have disappeared
Like smoke across a frozen field.

What language? You had no language.
Stirring bone soup with a bone, we sip
From the cup of the skull. This is culture.
All we want to do is live forever,
To which end we make you bow down to our gods
In the midday square’s Apollonian light
Before we ship you to the furnaces
And sow you in the fields like salt
So that nothing will grow there but death.

We fear that the fields of blue air at the world’s end
Will be the only court we face.
We fear that when we reach the gate alone
There will be neither words nor deeds
To answer with. Therefore, we say, let us
Speak not of murder but of sacrifice,
And out of sacrifice make duty,
And out of duty love,
Whose name, in our language, means death.

Los ciudadanos

Cambiamos el nombre del río para que sea nuestro.
Levantamos un muro entorno a la ciudad y lo llamamos destino.
Administramos nuestra herencia de ceniza,
Pues lo que tenemos lo sustentamos, y esto
Es lo que significa la historia.
Ya no nos queremos, solo lo que
Podemos usar de los vencidos.
—Y mientras tanto se desvanecen
Como el humo a través de un campo helado.

¿Qué idioma? No tenían idioma.
Al revolver la sopa de hueso con un hueso, sorbemos
De la taza de una calavera. Esto es la cultura.
Lo único que queremos es vivir para siempre,
Y con ese fin hacemos que se arrodillen ante nuestros dioses
Bajo la luz apolínea del mediodía en la plaza
Antes de que los mandemos a los hornos
Y los sembremos en los campos como la sal
Para que nada crezca allí menos la muerte.

Tememos que los campos de aire azul al fin del mundo
Sean el único tribunal que enfrentemos.
Tememos que, cuando lleguemos a la puerta solos,
No haya ni palabras ni hechos
Con que responder. Así, declaramos, no
Hablemos de matar sino de sacrificar,
Y del sacrificio se realiza el deber,
Y del deber el amor,
Cuyo nombre, en nuestro idioma, significa la muerte.


Now we are in Europe let us take
To selling mushrooms by the roadside,
Broad-brimmed platefuls and uniform buttons
Plucked before dawn in the forest of birch,
The dank delicious one-legged flesh
Climbing from grave-pits as big and as deep
As the forests themselves, for it does not
Take long to establish the custom, to hold up
A bucket or basket of mushrooms
And talk about always and offer a shrug
That proves our knowledge and our ignorance
Identical, proverbial, entirely
Beyond the scope of history or law,
And since we have always been here
On our fold-away chairs near the crossroads,
Hunched in black overcoats, pale as our produce,
Seeking and selling the flesh of the earth
By the handful and kilo in brown paper bags,
We cannot be other than real.

Los europeos

Ahora que estamos en Europa vendamos
Setas a la orilla del camino,
Platos de ala ancha llenos y botones de uniformes
Arrancados antes del amanecer en el bosque de abedules,
La carne de una sola pierna deliciosa y húmeda
Que sube desde los hoyos-tumbas tan grandes y profundos
Como los bosques mismos, pues no toma
Mucho tiempo establecer la costumbre, levantar
El cubo o la canasta de setas
Y hablar de siempre y ofrecer un gesto de desdén
Que prueba nuestra sabiduría y nuestra ignorancia
Idénticas, proverbiales, más allá
Por completo del alcance de la historia y la ley,
Y dado que siempre hemos estado aquí
Sentados en nuestras sillas plegables cerca de la encrucijada,
Encorvados en sobretodos negros, tan pálidos como nuestros productos,
Buscando y vendiendo la carne de la tierra
A puñado y a kilo en cartuchos,
No podemos ser otra cosa que verdaderos.

Sean O’Brien, Cinco poemas. Traducción de Katherine M. Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez.