Baudelerianas | Gonzalo Rojas

Gonzalo Rojas, uno de los grandes poetas chilenos del siglo XX, nació en Lebu el 20 de diciembre de 1916. Hizo sus primeros estudios en el Seminario Conciliar y luego en el Liceo de Hombres de Concepción. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y se desempeñó más tarde como académico en Valparaíso y Concepción. En esta última ciudad, a la que lo une un profundo vínculo, dictó clases de estilo y de estética literaria en la Universidad de Concepción, cuyo Departamento de Castellano fundó y dirigió. Además ejerció la docencia en universidades de Alemania, Venezuela y Estados Unidos.

Gonzalo Rojas es considerado uno de los poetas chilenos más influyentes de las últimas décadas, hecho que puede ser constatado en la vasta liteatura ensayística y crítica en torno a su obra y en los numerosos premios que recibió, entre ellos, el Premio Reina Sofía de España y el Premio Nacional de Literatura en Chile, ambos en 1992; el Primer Premio José Hernández, máximo reconocimiento que otorga el mundo literario argentino, y el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en México, ambos en 1998; y el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón de las letras hispánicas, en el año 2003.

A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
………………y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
………………Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
………………………….De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.

Baudeleriana

Astucias que le son y astucias que no le son
dijera Ovidio: los tacones
le son, ojalá altos, lo bestial
visible, los pezones, no importa
lo exiguo del formato, el beso
bien pintado, parisino
el aroma, azulosos
sin exceso los párpados, sigiloso
el zarpazo drogo y longilíneo
de su altivez, visionario
el fulgor, especialmente eso, visionario el fulgor.

Y claro, áureos los centímetros
ciento setenta del encanto
del tobillo a las hebras
torrenciales del pelo. -“Piénsese
irrumpe entonces a esa altura Borges con asfixia, ¿quién
sino el Aleph pudiera entera esquiza y
bestia así olfatear, besarla en el hocico,
durarla, perdurarla en su enigma, airearla,
mancharla por lo hondo hasta serla, al galope
tendido del tedio? ¿Quién,
especialmente eso, la hartara?”

Especialmente nada, muchachos, ¡videntes
de otra edad! ¡Borges,
Publio Ovidio!, nada: lo cierto
es que no hay nada, salvo
cada 28, sangre
de parir y ese es el juego. De ahí vinimos viniendo los
poetas malheridos aullando
mujer, gimiendo
hermosura, Eternidad
que no se ve: especialmente eso, muchachos,
que no se ve.

Selección de Rodrigo Arriagada-Zubieta para Buenos Aires Poetry, 2018.