Celebraciones | Albeiro Montoya Guiral

Albeiro Montoya Guiral (Santa Rosa de Cabal, Colombia, 1986). Licenciado en Español y Literatura Universidad Tecnológica de Pereira. Magíster en Escrituras Creativas Universidad Nacional de Colombia en la profundización en Poesía. Fue uno de los poetas invitados al 26 Festival Internacional de Poesía de Medellín donde presentó su libro Una vida en una noche (Editorial Ataraxia de Bogotá). Es fundador y exdirector de la revista Literariedad.

Sembradora

A Sara

Alguien
noche a noche
ha sembrado ríos en la montaña

Puso
con mano blanda
las semillas en la tierra
entre los cafetos
acariciando
trémula
las bellotas de las plataneras

Los armadillos
sembradores milenarios
le ayudaron en su labor

Una mañana
los campesinos fueron despertados
por los torrentes
el agua llegaba hasta las puertas
y los animales no la delataban

Mejor que un libro de arena
les parecía la montaña
con su escritura recién nacida
Nunca se cansarían de escuchar
el canto de la tierra
nuevo cada día
La montaña sonreía
cada vez que sentía brotar
un yarumo de su vientre
cada vez que un turpial
aprendía a cantar
escuchando los ríos

Supe del mar

El arroyo de la sierra,
me complace más que el mar.
Guantanamera

Supe del mar
por la risa amarga de Baudelaire.
El poeta, derrotado,
oía cómo la inmensidad
se burlaba de su miseria.
Insultaba a las estrellas
y retaba a la noche.

Yo, que la suma de mis días
anduve entre montañas
vengo a saber apenas que el mar
es un animal enamorado de la tierra.
Va y viene hasta sus pequeños pies
sin fatigarse,
y ella lo ve sin pasar siquiera la mano por su
lomo milenario.

Yo, amante de la alta montaña,
de sus cañadas serpenteantes,
prefiero tu cuerpo
porque es una marea que viene una sola vez
hasta quedarse en mí.

Camino real

Por aquí llegaron
los fundadores del dolor.
El milagro que volaba
y con su canto
hacia brotar el agua
le llamaron Barranquero.
Coatí, el salto tímido
entre los pastizales.
Gradual,
el verdor edénico
en cuyo interior
gente, como tú y como yo,
desnuda,
levantó bohíos
para adorar el recuerdo del color del cielo
en la primera noche del mundo.
Hasta que le cortaron los ápices
de los senos y del pubis
y la sepultaron en la nada.
Este camino trajo a los fundadores,
los nombres de las cosas.
Desandémoslo.

Extraído de Albeiro Montoya Guiral, Celebraciones, Casa de Asterión Ediciones, Pereira (Colombia), 2017.