Una balada: el Lago del Lúgubre Pantano | Thomas Moore

Para algunos Thomas Moore (1779-1852) es el hombre que quemó las memorias de Lord Byron tras su muerte, traicionando a su amigo y ganándose el oprobio. Para otros es el bardo nacional de Irlanda, un notable poeta que compuso, entre otras obras, “The Minstrel Boy” y ‘The Last Rose of Summer”.
Nacido en Dublin, se formó en el prestigioso Trinity College y en 1799 viajó a Londres para estudiar Derecho. Pasó graves dificultades financieras, pero rápidamente encontró la fama con sus Irish Melodies, lo que sin embargo nunca e su vida feu sinónimo de estabilidad económica. En 1803 obtuvo un puesto en el Almirantazgo en las Bermudas. De allí se trasladó a Norfolk, Virginia, desde donde recorrió Estados Unidos y Canadá.
De regresó en el Reino Unido, y tras un fallido duelo, conoció a Byron y se casó una actriz. Para ese entonces, sus canciones, también conocidas como Moore’s Melodies, crecían en número y popularidad, llegando a abarcar finalmente diez volúmenes entre 1808 y 1834.
Forzado a partir a Francia unos años por deudas, volvió una vez más a las islas británicas y se estableció en Bromham, Wiltshire, Inglaterra. Murió cercado por la tragedia: sus cinco hijos fallecieron antes que él, todo ellos niños o jóvenes, y sufrió un ataque que le dejó graves secuelas.

Una balada: el Lago del Lúgubre Pantano

Escrito en Norfolk, Virginia

“Le hicieron una tumba, demasiado fría y húmeda
para un alma tan cálida y verdadera.
Y ella se fue al Lago del Lúgubre Pantano,
donde, junto a una lámpara de luciérnagas,
rema toda la noche en su blanca canoa”.

“Y su lámpara de luciérnagas pronto veré,
y su remo pronto escucharé.
Larga y amorosa nuestra vida será,
y ocultaré a la muchacha en un ciprés,
cuando la pisada de la muerte esté cerca”.

Lejos hacia el Lúgubre Pantano corre —
su camino fue accidentado y doloroso,
por enmarañados enebros, lechos de juncos,
por ciénagas donde la serpiente se alimenta,
y el hombre nunca antes puso un pie.

Y, cuando en la tierra se hundió para dormir,
si el sueño sus párpados conocieron,
yació donde la mortal vid llora
su venenosa lágrima y cada noche empapa
la carne con ardiente rocío.

Y cerca de él la loba removió el matorral,
y la serpiente cabeza de cobre respiró en su oído,
hasta que comenzó a llorar, despierto de su sueño,
“¡Oh!, ¿Cuándo veré el oscuro Lago,
y la blanca canoa de mi amada?”.

Vio el Lago, y un radiante meteoro
veloz sobre su superficie jugó —
“¡Bienvenida, luz de mi amada!”, dijo.
Y en la difusa costa resonó muchas noches
el nombre de la muchacha muerta.

Hasta que ahuecó con corteza de abedul
un bote que lo llevó lejos de la costa.
Lejos, lejos, siguió la chispa del meteoro,
el viento era potente y las nubes oscuras,
y el bote ya nunca más regresó.

Pero a menudo, desde el campamento de caza indio,
el amante y la muchacha tan verdaderos
son vistos a la hora de la húmeda medianoche
cruzando al Lago con una lámpara de luciérnaga,
y remando en su blanca canoa.

A Ballad: The Lake of the Dismal Swamp

Written at Norfolk, in Virginia

“They made her a grave, too cold and damp
“For a soul so warm and true;
“And she’s gone to the Lake of the Dismal Swamp,
“Where, all night long, by a fire-fly lamp,
“She paddles her white canoe.

“And her fire-fly lamp I soon shall see,
“And her paddle I soon shall hear;
“Long and loving our life shall be,
“And I’ll hide the maid in a cypress tree,
“When the footstep of death is near.”

Away to the Dismal Swamp he speeds—
His path was rugged and sore,
Through tangled juniper, beds of reeds,
Through many a fen where the serpent feeds,
And man never trod before.

And, when on the earth he sunk to sleep,
If slumber his eyelids knew,
He lay, where the deadly vine doth weep
Its venomous tear and nightly steep
The flesh with blistering dew!

And near him the she-wolf stirr’d the brake,
And the copper-snake breath’d in his ear,
Till he starting cried, from his dream awake,
“Oh! when shall I see the dusky Lake,
And the white canoe of my dear?”

He saw the Lake, and a meteor bright
Quick over its surface play’d—
“Welcome,” he said, “my dear one’s light!”
And the dim shore echoed, for many a night
The name of the death-cold maid.

Till he hollow’d a boat of the birchen bark,
Which carried him off from shore;
Far, far he follow’d the meteor spark,
The wind was high and the clouds were dark,
And the boat return’d no more.

But oft, from the Indian hunter’s camp,
This lover and maid so true
Are seen at the hour of midnight damp
To cross the Lake by a fire-fly lamp,
And paddle their white canoe!

Extraído de Thomas MOORE, The poetical works of Thomas Moore, Vol. II, Longman, Orme, Brown, Green & Longmans, 1840, Londres.
Presentación y traducción de Mariano Rolando Andrade para Buenos Aires Poetry, 2018.