24 horas | Ian Curtis

Ian Curtis (1956-1980) fue algo más que el estereotipado cantante deprimido de Joy Division. Desde su adolescencia cultivó la poesía, inspirado por diversas lecturas, principalmente las del ruso Nikolái Gogol y las de Kafka. Su escritura da cuenta de un desinterés prematuro por la sociedad de Manchester que lo rodeó. A ello se sumó su personalidad depresiva, sus ataques epilépticos y sus desencuentros matrimoniales. Al mudarse junto a su esposa a su casa en 77 Burton Street (mayo 1977), lo primero que realizaron fue la restauración de una habitación para que Ian pudiese escribir en calma. Curtis se sentaba con una libreta y un cigarrillo, en un ambiente decorado en azul. Los poemas a continuación pertenecen a los discos Closer (1980) y al álbum recopilatorio Still (1981).

24 Horas

Así que esto es permanente, el orgullo destrozado.
Lo que una vez fue inocencia nos da la espalda.
Una nube cuelga sobre mí, tatúa cada movimiento
de lo que una vez fue el amor en lo profundo de la memoria.

Oh, ¡Cómo me di cuenta de que quería tiempo!
Puesto en perspectiva, tan difícil de encontrar.
Sólo por un momento vislumbré mi camino.
Cuando el destino se reveló, lo vi desvanecer.

Fuera de todo alcance, destellos excesivos.
Solitarias exigencias de todo lo que me gustaría conservar.
Demos una vuelta, a ver qué encontramos.
Una colección de esperanzas y sueños pasados sin valor.

Nunca noté cuán lejos había que andar.
Ni los rincones más oscuros de un significado para mí desconocido.
Sólo por un momento, escuché alguien llamar.
Miré más allá del día presente, donde no hay absolutamente nada.

Ahora que me di cuenta de que todo salió mal,
tengo que encontrar una terapia para un largo dolor.
En lo profundo del corazón donde la compasión predomina
tengo que encontrar mi destino, antes de que sea demasiado tarde.

24 HOURS

So this is permanent, love’s shattered pride.
What once was innocence, turned on its side.
A cloud hangs over me, marks every move,
Deep in the memory, of what once was love.
Oh how I realized how I wanted time,
Put into perspective, tried so hard to find,
Just for one moment, thought I’d found my way.
Destiny unfolded, I watched it slip away.
Excessive flash points, beyond all reach,
Solitary demands for all I’d like to keep.
Let’s take a ride out, see what we can find,
A valueless collection of hopes and past desires.
I never realized the lengths I’d have to go,
All the darkest corners of a sense I didn’t know.
Just for one moment, I heard somebody call,
Looked beyond the day in hand, there’s nothing there at all.
Now that I’ve realized how it’s all gone wrong,
Gottas find some therapy, this treatment takes too long.
Deep in the heart of where sympathy held sway,
Gotta find my destiny, before it gets too late.

EJERCICIO UNO

¿Es el principio?
Cuando miras la vida
en una habitación desconocida,
quizás a punto de ahogarte.
Enciende el televisor,
baja tu pulso,
da la espalda:
ha sido demasiado.
Cuando miras la vida,
descifrando cicatrices.
¿Quién engañó a quién?
quietos en sus autos inmóviles,
las luces brillan cuando alcanzas el exterior.
Queda tiempo para una última vuelta,
antes de que todo termine.

EXERCISE ONE

When you’re looking at life,
In a strange new room,
Maybe drowning soon,
Is this the start of it all?
Turn on your TV,
Turn down your pulse,
Turn away from it all,
It’s all getting too much.
When you’re looking at life,
Deciphering scars,
Just who fooled who,
Sit still in their cars,
The lights look bright,
When you reach outside,
Time for one last ride,
Before the end of it all.

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Traducción de Rodrigo Arriagada-Zubieta para Buenos Aires Poetry, 2018.