Crónicas de Olvido | Graciela Baquero

Graciela Baquero (Galicia, 1960) tiene publicados los siguientes libros: Contactos (Arnao Ediciones), Crónicas de Olvido (Ed. Pamiela), Oficio de Frontera (Ed. Eclipsados), todos de poesía, y Pintura sobre Agua (Exadra de Ed.) de relatos. Con MUNDOS POSIBLES EDICIONES, ha reeditado Crónicas de Olvido con Libro-CD y ha publicado Historia de la Fragilidad y en 2015 Extravío (Editorial Amargord). Sus poemas están incluidos en varias antologías entre las que destacamos: Ellas tienen la palabra (Editorial Hiperión), A Ciência do Adeus (Ediçoes pirata. Portugal), Feroces (DVD Ediciones), Campo Abierto (DVD Ediciones) y algunos de sus relatos en Pequeñas Resistencias (Páginas de Espuma).

 

20

A través de la neblina del bar en sobremesa, vimos en el televisor a una mujer Somalí descendiendo de un automóvil en medio de la multitud.

En la imagen pudimos percibir la bella fragilidad de sus ademanes; su cuerpo flaco cubierto del explosivo color de las ropas africanas. Y luego, inmediatamente, vimos la brutal actividad del bicho humano.

Todos querían golpear a la prostituta. Todos la fueron desnudando hasta dejarla perfectamente sola entre los suyos.

Y sin embargo nuestros soldados no perdieron la compostura. Estaban allí, presentes, con los ojos del mundo, con los ojos de una especie fraudulenta, y al fin ojos de nadie para cuidar al otro.

Después vimos un anuncio navideño, otro sobre seguros de vida, otro sobre un perfume de insospechados efectos. Olvido y yo nos miramos desde muy lejos. Nada había ocurrido y, sin embargo, ambas sujetábamos el vientre con las manos.

21

La negra habla con África desde la cabina telefónica de la calle Cabestreros. Lleva a su espalda un niño en la cintura y están envueltos ambos en telas de colores vivos.

Mientras la mujer conversa desde tan lejos con su gente, mece a la criatura con el rítmico vaivén de sus caderas. Su balanceo sagrado y distraído hipnotiza a todos los que por allí pasamos y al propio niño que ahora se nos duerme.

Movimiento de mareas en el que dejarse estar bajo la luz morena de la tarde. Mujer niño negro planeta: estatura real de la belleza.

35

Hay veces que vamos hasta el límite de la ciudad y paseamos de la mano más allá de los vertederos. Mira, Olvido, mira el invierno sobre la llanura de Castilla. Sobre la inmensidad del paisaje vacío, desatento, sólo sarmientos que parecen sobrevivir de una antigua y feroz batalla.

Da sed mirar este lugar y sin embargo, en septiembre madurarán las uvas y volveremos a este paraje para que nuestras bocas busquen entre las hojas, racimos, como golpes de suerte.

41

Nos llegaron noticias de la última guerra. En primera plana, la imagen de una mujer que huía por los bosques y de pronto se quiebra.

Seamos atentos ahora que ella pende de un árbol como un extraño fruto. Su cuerpo intacto conserva la frescura del que ha decidido y, mientras sus brazos y sus piernas se dejan mecer entre las ramas, su cabeza jugosa madura bajo el sol.

Del otro lado de la suerte, hacemos noche al borde de los hechos y esperamos que el sueño recoja la cosecha de este siglo. ¡Somos tan pacíficos y ella es tan hermosa mientras muere! Recuerda a nuestra especie hablando de sí misma.


Extraído de Graciela Baquero, Crónicas de Olvido, Mundos Posibles Ediciones, Madrid, 2008.