Terabyte | Carolina Quintero Valverde

Carolina Quintero Valverde nace a finales de 1989 en San José, Costa Rica. Publica su primer libro Pequeña muerte en el Ártico, con editorial Perro Azul en el 2010, como parte del proyecto Poeta Joven y su segundo libro Datos Adjuntos con editorial Espiral en el 2016. Ha participado en diversos festivales y encuentros de poesía en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, México y en su país. Es egresada de la carrera de medicina de la Universidad de Costa Rica y actualmente cursa la maestría de Salud Pública en México.

Terabyte

i

Mi vida de los últimos 10 años:
10 mil fotos,
7 mil documentos,
4 mil canciones;
apenas una pequeña línea de un terabyte.

Todo en carpetas,
pequeños íconos
que se activan como neuronas
y despliegan el recuerdo.

ii

Conecten el disco,
exploren,
no me compriman,
no envíen la memoria
a la carpeta de reciclaje;
acá estuvimos nosotros,
los millenials,
celebramos el fin del mundo
en el 2000
y lo reconstruimos todo
desde el minuto 01 del 2001.

“Digital natives”
fotografiamos todo desde un celular:
los cambios en el cabello,
la destrucción del lugar
donde nacimos,
los momentos armados
para parecer dichosos.
Respaldamos la felicidad
para hacerla indestructible.

Es tan fácil acariciar un teclado
y borrar…………….el amor el deseo.

La pausa en la garganta,
al borde del precipicio….al filo de la pantalla,
esperamos llegar a algún sitio.

Dormimos con el teléfono entre las manos,
su luz nos alumbra
en medio de la nada.

*

En el bar de esta esquina,
mi madre pasa su infancia,
la niña más hermosa
que alguna vez trajo un padre.

Mi abuelo ve su vida
en los rieles del tren
donde murió su padre,
la fricción de todo lo que ha salido mal,
mientras llega al hospital
a despedir a su madre.
El alma de la bisabuela
escondida en alguna parte de Barrio Amón.

Miro los nombres de los moteles a mi paso,
sus ofertas,
sus sábanas como periódicos
con todas las historias que no fueron.

Desnuda
en la esquina de uno de sus cuartos,
con la luz amarilla de un bombillo
y el reflejo en sepia de las cosas.

Mi bisabuelo arregla repetidas veces
el tren negro de la Northern,
que descansa
en la Estación del Atlántico.
Percibo su presencia de ave
que vuela sobre la presa del tiempo.
Me siento en la acera de esta calle
y lo espero.

Impronta

Dos años dijo mi madre,
en dos años abuela tendrá 80
y debemos hacer una celebración.
Le dije:
vos tendrás cincuenta
y también lo celebraremos.
Mi hermana entrará a los 30.

Yo estoy en la segunda década,
siento los años de abuela y mi madre
sobre mí,
sus intentos de felicidad.
Y me pesa cada pie
que despego del suelo,
cada lucha íntima contra la gravedad.

Bendigo la brecha:
esa dimensión que nos formó los sueños
en diferentes capas de la atmósfera.
Bendigo sus manos,
sus sexos que decidieron parir.
Bendigo el mío
que les duele y me duele.
Bendigo a las generaciones
de las que no quiero ser culpable.

Como en los libros bíblicos
repito mi genealogía:
Carolina hija de Claudia,
hija de Carmen,
hija a su vez de otra Claudia,
hija de Adelia.
En mis manos guardo sus gestos
y entrego el amor
como único legado.

*

Me siento siempre
a la par de la salida de emergencia.
Al cerrar con llave
verifico muchas veces
si quedó bien cerrada la puerta,
una…..dos……tres veces
muevo el portón ya cerrado
antes de alejarme.

Nunca piso las líneas de la acera.
Una…..dos……tres veces
reviso no dejar nada en la mesa
de la que me retiro.

Miro muchas veces la respiración
de quien me acompaña por la noche;
inhalaciones y exhalaciones
que me hacen no dormir junto a un muerto.

Cuento muchas veces
el dinero de un cambio.
Reviso en mi bolso llevar lo que requiero.
Siempre hago listas
con objetos…..nombres………números.
Las miro y vuelvo a contarlo todo,
hago que las cosas permanezcan.

También hay una lista
donde están la ansiedad y el miedo.
Una lista donde estás vos………otra donde te borro
y otra donde te vuelvo a nombrar.

La definición exacta de un trastorno,
un modelo patológico de libro
hecho trizas al final de la semana.
Un cuerpo cubierto por una sábana,
contando en sueños
como algo falta o se olvida siempre.