Carta de Sherwood Anderson a su hijo John (Cartas 1926-27)

 

En la primavera de 1926, Sherwood Anderson (1876-1941), le envío a su hijo de diecisiete años una de las mejores cartas de consejos paternos de la historia. La carta ofrece información de diversa índole, desde la falsa seducción del dinero hasta las complejidades de ser artista o de hacer cosas con las manos. Un año después, Anderson y su esposa llevaron a John y su hermana Marion a Europa, lugar donde el joven permaneció para estudiar pintura, en París. Sherwood le envió a John una nueva carta de consejos en abril de 1927, agregando algunas de las sentencias más finas sobre arte que se registran en la historia de la cultura norteamericana.

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Carta de 1926

Querido John:

Me atrevo a decir que lo mejor es aprender algo de buena manera para ganarse la vida. Parece que Bob está ganando terreno en el negocio de los periódicos y ha recibido otro aumento. Él está siendo bien entrenado, trabaja en una ciudad más pequeña. En cuanto a los campos científicos, cualquiera de ellos requiere una larga formación y una aplicación intensa. Si tú estás hecho para eso, nada podría ser mejor. A la larga, tendrás que llegar a tu propia conclusión.
Las artes, que probablemente ofrezcan mayor satisfacción a un hombre, son inciertas. Es difícil ganarse la vida.
Si tuviera que ocuparme de mi propia vida, supongo que seguiría siendo escritor, pero estoy seguro que le daría mi mayor atención a aprender a hacer cosas directamente con mis manos. Nada entrega más satisfacción que hacer las cosas uno mismo.
Por sobre todo, evita seguir el consejo de los hombres que no tienen cerebro, ni idea de lo que están hablado. La mayoría de los pequeños hombres de negocio, simplemente dicen “mírame”. Suponen que si acumularon un poco de dinero y tienen una posición en un pequeño círculo, son capaces de asesorar a cualquiera.
Junto a las ocupaciones, está la construcción del buen gusto. Eso es difícil, de largo aliento. Pocos lo logran. Hace toda la diferencia del mundo, al final.
Me sorprende constantemente lo poco que saben los pintores sobre pintura, los escritores sobre escritura, los comerciantes sobre negocios, los fabricantes sobre fabricación. La mayoría de los hombres simplemente pierden el rumbo.
Hay una especie de astucia en muchos hombres que les permite obtener dinero. Es la astucia del zorro tras el pollo. Una mentalidad mezquina a menudo va de la mano.
Sobre todo, me gustaría que vieras, por tus propios ojos, todo tipo de hombres. Eso te será de gran ayuda. ¿Cómo se logra? Precisamente, no lo sé. Quizás se pueda encontrar un camino. De todos modos, te veré este verano. Comenzamos a empacar de regreso esta semana.
Con afecto,
Papá.

Carta de 1927
Querido John:

En relación con la pintura:
No te dejes llevar por nada porque es moderno, lo último.
Ve al Louvre a menudo y demórate un tiempo antes de ver los Rembrandts, los Delacroix.
Aprende a dibujar. Intenta que tu mano sea tan inconscientemente adepta que sea capaz de reprimir lo que sientes sin necesidad de que pienses en tus manos.
Entonces, recién, puedes pensar en la cosa delante de ti.
Dibuja objetos que tengan algún significado para ti. Una manzana ¿qué significa? El objeto dibujado carece de relevancia.
Es lo que sientes al respecto, lo que significa para ti.
Una obra maestra podría representar un plato de nabos.
Dibuja, dibuja, cientos de dibujos.
Intenta permanecer humilde. La inteligencia mata todo.
El objetivo del arte no es hacer cuadros vendibles. El objetivo es tu salvación.
Cualquier limpieza que tengo en mi propia vida se debe a mi amor por las palabras.
Los tontos que escriben artículos sobre mí piensan que una mañana de repente decidí escribir y comencé a producir obras maestras.
Tampoco hay ningún truco especial sobre escribir o pintar. Escribí constantemente durante quince años antes de producir cualquier cosa con alguna solidez.
El asunto, por supuesto, es que te sientas vivo. La mayoría de las personas permanece en estupor toda su vida.
El punto de ser un artista es que puedas vivir.
No llegarás a punto alguno. Es una búsqueda sin fin.
Te escribo como si ya fueras un hombre. Bueno, debes saber que mi corazón está enfocado en ti. No es tu éxito el que me interesa.
Existe la posibilidad de que tomes una actitud decente hacia las personas y el trabajo. Eso, por sí solo, puede hacer de ti un hombre.

Letter of 1926

Dear John:

The best thing, I dare say, is first to learn something well so you can always make a living. Bob seems to be catching on at the newspaper business and has had another raise. He is getting a good training by working in a smaller city. As for the scientific fields, any of them require a long schooling and intense application. If you are made for it nothing could be better. In the long run you will have to come to your own conclusion.
The arts, which probably offer a man more satisfaction, are uncertain. It is difficult to make a living.
If I had my own life to lead over I presume I would still be a writer but I am sure I would give my first attention to learning how to do things directly with my hands. Nothing gives quite the satisfaction that doing things brings.
Above all avoid taking the advice of men who have no brains and do not know what they are talking about. Most small businessmen say simply — ‘Look at me.’ They fancy that if they have accumulated a little money and have got a position in a small circle they are competent to give advice to anyone.
Next to occupation is the building up of good taste. That is difficult, slow work. Few achieve it. It means all the difference in the world in the end.
I am constantly amazed at how little painters know about painting, writers about writing, merchants about business, manufacturers about manufacturing. Most men just drift.
There is a kind of shrewdness many men have that enables them to get money. It is the shrewdness of the fox after the chicken. A low order of mentality often goes with it.
Above all I would like you to see many kinds of men at first hand. That would help you more than anything. Just how it is to be accomplished I do not know. Perhaps a way may be found. Anyway, I’ll see you this summer. We begin to pack for the country this week.
With love,
Dad.

Letter of 1927
In relation to painting.

Don’t be carried off your feet by anything because it is modern — the latest thing.
Go to the Louvre often and spend a good deal of time before the Rembrandts, the Delacroixs.
Learn to draw. Try to make your hand so unconsciously adept that it will put down what you feel without your having to think of your hands.
Then you can think of the thing before you.
Draw things that have some meaning to you. An apple, what does it mean? The object drawn doesn’t matter so much.
It’s what you feel about it, what it means to you.
A masterpiece could be made of a dish of turnips.
Draw, draw, hundreds of drawings.
Try to remain humble. Smartness kills everything.
The object of art is not to make salable pictures. It is to save yourself.
Any cleanness I have in my own life is due to my feeling for words.
The fools who write articles about me think that one morning I suddenly decided to write and began to produce masterpieces.
There is no special trick about writing or painting either. I wrote constantly for 15 years before I produced anything with any solidity to it.
[…]
The thing of course, is to make yourself alive. Most people remain all of their lives in a stupor.
The point of being an artist is that you may live.
[…]
You won’t arrive. It is an endless search.
I write as though you were a man. Well, you must know my heart is set on you. It isn’t your success I want.
There is a possibility of your having a decent attitude toward people and work. That alone may make a man of you.


 

Texto original en Posterity: Letters of great Americans to their children, de Dorie McCullogh Lawson, Anchor, 2004. Traducción de Rodrigo Arriagada-Zubieta para Buenos Aires Poetry, 2019.