El Arctic Arms, Dundee | Sarah Stewart

Sarah Stewart es escritora y editora. Su trabajo ha aparecido en Anon, The Honest Ulsterman, Mslexia, New Writing Dundee, The Pickled Body, The Scotsman, y en las antologías Be The First To Like This: New Scottish Poetry y Best Scottish Poems 2014. Fue escritora residente de la UNESCO en Cracovia, 2017.

El Arctic Arms, Dundee

Según sociólogos la calidad de vida
llegó a su pico en 1978, año en que Archie Gemmill
metió un golazo en la Copa del Mundo;
Sony inventó el Walkman; Superman
estuvo en cartelera. Aquel verano,
mis padres fueron a un pub y pidieron
dos pintas. “Acá no servimos pintas
a las damas”, remarcó el barman.

Mi madre no se amilanó. Con calma,
pidió dos medias pintas
que decantó en otro vaso. Me gusta
imaginarla, detrás de ella luz de la rocola
en el mefítico humo, elevando
el tesoro empañado hacia su boca.

The Arctic Arms, Dundee

Sociologists claim our quality of life
peaked in 1978, the year Archie Gemmill
scored a World Cup goal for Scotland;
Sony invented the Walkman; Superman
was playing in cinemas. That summer,
my parents went into a pub, ordered
two pints. “We don’t serve pints
to ladies,” the barman said.

My mother did not flinch. Coolly,
she asked for two halves,
decanted them into a pint glass. I like
to picture her, backlit by the jukebox
in the pub’s smoky fug, raising
that tarnished gold to her lips.

La Casa Donde Nació Mi Madre

Es el esqueleto de una cabaña.
Con cada visita hay menos que ver:
trozos de teja; espejo de espanto;
olla de leche oxidándose en la hierba.
Tan solo restos, tumba de dos ambientes.

Su infancia se ha osificado
dentro de líneas de mica y turba,
mientras, de pie en los escombros,
yo quiebro y compongo
los delicados huesos de un poema.

The House Where My Mother Was Born

Here is the skeleton of a but’n’ben.
With each visit there is less to see:
tile chippings; a fright of mirror;
a milk pan rusting in long grass.
It is all pieces, a little chambered tomb.  

Her childhood has ossified,
deep in the lines of mica and peat,
where I stand in the rubble
breaking and resetting
a poem’s delicate bones.  

Sangre

En Superdrug, seguridad retiene una mujer
casi de mi edad, toda jean apretado y pecas:
Está que grita ¡es para m’hija, mierda!
y yo le creo – tiene el abrigo atiborrado
de cajas de tampones. Patea y se retuerce
con tal fuerza que las venas de su cuello saltan,
y yo no soy la única mujer que sale al frente
y dice déjenla ir, por favor, yo pago todo

pero nos apartan. La policía llega,
muchachitos afeitados con sudor en la frente
quienes la esposan hasta el silencio. Apenas cierran el auto
pienso en su hija, imaginaria o no,
acumulando papel higiénico entre sus muslos,
con pánico a salir de casa.

Blood 

In Superdrug, security have grabbed a woman
about my age, all skinny jeans and freckles:
she’s screaming it’s for ma daughter ye cunts!
and I believe her – stuffed inside her jacket
are boxes of tampons. She’s kicking and writhing
so hard the deep veins of her neck bulge,
and I’m not the only woman who steps forward
saying just let her go, please, I can pay for them 

but they wave us away. The police arrive,
clean-shaven boys with sweaty foreheads,
and cuff her into silence. As the van doors slam
I think of her daughter, imaginary or not,
wadding toilet paper between her thighs,
afraid to leave the house.


Colaboración enviada por Carlos Llaza, para Buenos Aires Poetry, 2019. Traducción de Carlos Llaza.