Sarraceno | Nicolás Salerno Fernández

Nicolás Salerno Fernández (1980, Chile) es poeta y PHD. en Literatura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Académico de la Facultad de Gobierno, UDD. Estos poemas forman parte de su primer libro de poesía Sarraceno que será publicado por Buenos Aires Poetry en 2019. 

LÍBRAME DE LA EDUCACIÓN

Líbrame de toda superchería
de toda tabla periódica,
quítame la libertad de tomar una decisión
hazme idiota como un cajero de banco
o una auxiliar de vuelo
llévame hasta el abismo insondable de la estupidez:
enséñame las sílabas y a jugar al fútbol
dime que debo entrar a la universidad
dime que debo labrarme un futuro
y que en él hay algo que me espera
que soy único e irrepetible
sino correré a matarme
dame reglas para seguir
algo a que temer
alguien a quien culpar
que estoy solo, ya lo sabes
y el profesor por lo menos
tuvo la deferencia de levantarme la voz.
Hazme inmensamente rico y poderoso.

BAILAR

Haber visto lo que vi,
haber visto bailar
las más hermosas doncellas de Palestina
sobre las ruinas de la enfermedad,
en las alturas de tu corte celestial,
haberlas visto entonar
los salmos del rey David
para terminar presenciando
la zalagarda de putas
menear sus culos erectos y aceitosos
frente al ojo de la cámara
que lleva su perversión
a los abandonados hogares de tu reino
donde los niños olvidaron tu existencia.

Mi vida se recoge señor, y mi visión
se aleja de tus fuentes y senderos
para concentrarse
En los cuerpos de aquellas menores
agitando sus cuerpos hasta reventarse
como mis ojos ante la magnitud del pecado.

Muerto mi nervio en la contemplación
Mi vista se contrae violentamente
sobre la simiente de su culpa.
Tras los golpes puedo ver tu jardín, señor
con doncellas, cánticos y flores
tras la sangre veo el perdón, la vida
y lo mejor que puede ofrecernos la muerte.

CANTAR

El altísimo me miró a los ojos y me dijo:
“saca todos tus versos de mi casa
permítete oír algo más que el ruido
que emana de esas cloacas
donde abres tu boca por unas cuantas monedas,
toca mis pies, siente el temblor
acércate al miedo, a ese miedo que anhelas
del cual sólo puedes huir borrándote.
que para eso es la música, hijo mío
por eso te hago cantar todas las tardes,
antes de la teleserie de las ocho,
por eso te humillas frente a la masa,
por eso hago que el vulgo me entone himnos
para hacer que se borren y pueda ver yo
que es lo que realmente hay bajo su ropa.”