Cinco poemas | Christine De Luca


Christine De Luca nació y creció en Walls, Shetland. Actualmente vive en Edimburgo. Escribe tanto en inglés como en el dialecto de su tierra natal, que es un derivado del scots antiguo con una gran influencia nórdica. Christine se dedica principalmente a la poesía, aunque también promueve el trabajo con niños en Shetland, para lo cual ha escrito cuentos en el dialecto local para distintas edades. Su primera novela, And then forever, fue publicada en 2011. Christine, además, fue nombrada Makar de Edimburgo (poeta laureada de la ciudad) de 2014 a 2017.

Sobre la selección de poemas:
“DNA” forma parte de la colección Dat Trickster Sun, Mariscat Press, Edimburgo, 2014.
“Story-telling in Padua” fue originalmente publicado en II Tolomeo, Vol. 19, diciembre 2017, traducido al italiano por Francesca Romana Paci y acompañado por un ensayo de Edvige Pucciarelli, “Christine De Luca’s Poetics of gaze and the Power of the Intellect”.
“Naethin but big flooers” se refiere a una carta que Vincent Van Gogh le escribió a su hermano Theo en agosto de 1888 y también pertenece a Dat Trickster Sun.
“Transformation” fue publicado en North End of Eden, Luath Press, Edimburgo 2010.
“Whirlwind” forma parte de la antología Edinburgh: Singing the City, The Saltire Book Society, Edimburgo, 2017.

adn

¿Cómo llegamos aquí, a este lugar,
esta isla?; ¿y con esta tribu? Seguro

agazapados, sorteando
cataclismos, vientos iracundos,

días sin luz, noches sin estrellas,
de caza rumbo al norte, invernando

una Era de Hielo, bajo la leve luz
de las cavernas, pintando ciervos,

bisontes galopando en la tierra, tras el rezago
de un aroma verde. Cedió entonces el frío

y nos separamos de los nuestros,
portando yesca y semillas,

innumerables leyendas; sometiendo
la tierra dura, ya anegada o pedregosa.

Nadie es una isla, no obstante, somos
solitarios, progenitores ambivalentes,

habituados a límites. Hay un atisbo, cualidad
recesiva del explorador en el ADN,

que nos mantiene en marcha, desenfrenados;
únicos, pero parte del mundo,

codificados en el primer continente,
la isla originaria, nuestro génesis.

dna

Foo wan we here, tae dis place,
dis island; an wi dis tribe? Laekly

we wir hunkered doon, hoidin
fae cataclysms, faercist winds,

fae sunless days, starnless nichts;
dan huntin wir wye nort, winterin

trowe a ice age, deep i da gloor
o caves, paintin eemages o deer,

o bison lunderin ahead, trackin a
niff o green. As caald slackent

we spleet fae wir ain fock,
gud wir gaet, kerryin tinderbox,

seeds, mony a tale; brakkin oot
a tyoch laand, steyney or sabbin.

Naeboady is a island, yet still wir
solitary, ambivalent begyetters,

wint wi boondaries. Der a hint, a gey
strynd o da explorer lingerin i da DNA,

keepin wis on da möv, untrammelled;
unique, but sib tae da hale wirld,

encodit i dat wan aerly continent,
dat first ocean island, wir genesis.

nada sino flores grandes

Es esta parte del año:
ropa de invierno del ropero.
En mi ventana, girasoles
sugieren lo contrario.

Vibrante elegancia y desaliño –
harapos, un tanto licenciosos,
cuelgan de un hombro,
mechón de pelo fugitivo.

Van Gogh está que pinta
y le escribe a su hermano cuán
breve es la vida; y aun más breve
la valentía para enfrentarla.

Contra una luz azul
nimbada en la ventana,
su mensaje no tiene precio,
el martillo del subastador.

Así una sombra cubra
sus rostros soleados, decididos
a no abrirse, son hermosos:
desde que brotan hasta que se marchitan.

naethin but big flooers

Hit’s dat time o year:
winter claes fae da closet.
I mi window, sunflooers is
tellin me somethin idder.

Der vibrant trussit chic –
plaags, kinda dissolute,
hingin affa da shooder,
a wisp o escapin hair.

Van Gogh paintin awa
writin tae his bridder foo
life is short; an even shorter
da bold years ta face aathin.

Fornenst a glöd o blue
haloed i da window
der message is beyond price,
da auctioneer’s hammer.

Though a shadow is cöst owre
der sunny faces, resolutely
refusin ta oppen, der gorgeous:
fae foo bloom ta widderin.

relatando en padua

Myth is the way things never were but always are.
Thomas Mann

No es la elegancia ni la comida lo fascinante
de Caffè Pedrocchi, sino los mapas en las paredes:
los océanos, los invertidos puntos cardinales;
al fin y al cabo, no hay forma correcta de subir.

En la Capilla de Scrovegni, bajo las estrellas de Giotto,
profundidades de misterio, un improbable azul.

Figuras legendarias buscan clemencia desde luz y sombra,
gesto y matiz. Nobles miradas se someten con amor
y lealtad, se endurecen con perfidia y afilan con horror.
Ahí está todo, todo hecho uno.

En la topografía del silencio trascendemos la tierra plana
mundo de cabeza; nuestras historias, mito hecho a mano.

story-telling in padua

Myth is the way things never were but always are.
Thomas Mann

In Caffè Pedrocchi it’s not the elegance nor the food
that fascinates but old maps hung on old walls:
oceans the focus, cardinal points the wrong way
round; a reminder that there’s no right way up.

Nearby, in the Scrovegni Chapel, under Giotto’s stars,
a mysterious deep-downness, an improbable blue.

Fabled figures draw compassion from shade and light,
from gesture, hue. Stylised eyes soften with love
or loyalty, harden with betrayal, sharpen with terror.
It’s all there, all rendered.

In the topography of silence we transcend our flat earth
our upside-down world; our stories, myths of our own making.

transformación

En respuesta al tapiz ‘Water Surface’ de David Cochrane, 2006-7,
Dovecote Studios (antigua piscina de Infirmary Street, Edimburgo)

En la pared, el tapiz es una mancha de marfiles,
rosados, violetas, tonos de azul a índigo;
lana orquestada en hilos artísticos.

De cerca, es un entramado en marco, más
que telar un arpa, pero desde el balcón, es
agua – una madeja transformada; la memoria

de una estudiante de Edimburgo que sube escaleras
de tres en tres, para sumergirse en un lujoso baño,
y de un chico que salta de la baranda a

la piscina, el golpe seco contra el agua
tan escalofriante. Ambos se elevan como en bautismo,
purificados, confiando en su propia cordura.

transformation

In response to a tapestry ‘Water Surface’ by David Cochrane, 2006-7,
Dovecote Studios (formerly the Infirmary Street Baths, Edinburgh)

On the wall, the tapestry is a dapple of ivories,
pinks, purples, shades of blue to deepest indigo;
wools blended as threads of artistry.
Close up, it is a dry weave off a frame, more harp
than loom, but from across the balcony, it is
water – spooling, transformed; a memory
of an Edinburgh student who takes the stairs
three at a time, slips into the luxury of a bath,
and a lad who jumps, illicit from the rail
into the pool, smacks the water, a cold thud,
sends it shuddering. They rise as from baptism,
cleansed, trusting their own judgement. 

torbellino

Ayer, el viento superó el límite
soplando a 80; por su arrebato
culpó a la corriente.

Hoy hay melancolía y frío, urgencia.
Caminando en Holyrood Park,
los autos pasan, belicosos.

En Arthur’s Seat, cuervos rencorosos causan
alboroto, mientras en St Leonard’s Crag
la tormenta tiende cables-trampa: rompe

ramas para arrojarlas a su perro-lobo
que tras correr dio un salto, como quien
juega a atrapar amenazas.

La pasión se desperdicia en la tormenta.
Guárdala para los días de calma, para crescendos
de torbellinos cálidos.

whirlwind

Yesterday, the wind broke the speed limit,
gusting to 80; blamed the jet stream
for its sudden tantrum.

Today it’s morose and cold, a bit edgy.
Walking through Holyrood Park,
cars zip past, bellicose.

On Arthur’s Seat, rancorous ravens are
all a birl, while on St Leonard’s Crag,
that storm has laid tripwires: broken

branches, thrown them to its wolfhound
that ran and sprang, playing catch
with bounding menace.

Passion is spent on the storm. Save it
for calm, sequestered days; for crescendos
of balmy whirlwinds.


Cinco poemas de Christine de Luca – Traducción de Carlos Llaza para Buenos Aires Poetry, 2019.