En ocasiones excepcionales | Leonard Cohen

ESTE ES UNO DE LOS 63 POEMAS PUBLICADOS EN FORMA PÓSTUMA BAJO EL TÍTULO The Flame. Poems, Notebooks, Lyrics, Drawings (Robert Faggen y Alexandra Pleshoyano, eds.), New York: Farrar, Straus & Giroux, 2018.

EN UNA ENTREVISTA CON THE IRISH TIMES EN 2012, LEONARD COHEN DESCRIBIÓ SU PROCESO DE ESCRITURA LÍRICA COMO UNA FORMA DE “MECANISMO SAGRADO”: “ES UN PROCESO MISTERIOSO, IMPLICA PERSEVERANCIA Y TRANSPIRACIÓN Y, A VECES, POR ALGUNA GRACIA, ALGO SE DESTACA Y TE INVITA A ELABORARLO O ANIMARLO. ESTOS SON MECANISMOS SAGRADOS Y DEBES TENER CUIDADO AL ANALIZARLOS, YA QUE NUNCA MÁS ESCRIBIRÍAS UNA LÍNEA. SI ANALIZAS DEMASIADO PROFUNDAMENTE EL PROCESO, TERMINARÁS EN UN ESTADO DE PARÁLISIS“.

En ocasiones excepcionales

En ocasiones excepcionales
la fuerza me ha permitido
enviar ondas de emoción
a través del mundo.
Estos fueron acontecimientos impersonales,
sobre los cuales no tenía control.
Subí al escenario al aire libre
mientras el sol se ocultaba
tras la Torre de Toledo
y la gente no me dejó irme
hasta la mitad de la noche.
Todos nosotros,
los músicos, el público,
nos disolvimos en gratitud.
No había nada
excepto la oscuridad estrellada,
el aroma del heno recién cortado
y una mano de viento que acariciaba
cada una de nuestras frentes.
Ni siquiera recuerdo la música.
Un susurro profundo y uniforme se elevó
sin que yo lo comprendiera.
Cuando dejé el escenario
le pregunté al promotor
qué era lo que decían.
Dijo que estaban cantando:
to-re-ro, to-re-ro.
Una joven me llevó de vuelta al hotel,
una flor de la especie.
Todas las ventanas se cerraron.
Fue un viaje libre de errores.
No pude sentir el camino
ni reconocí la geografía del lugar.
No hablamos
y no me hizo preguntas
cuando llegamos al vestíbulo
o cuando subimos a la habitación.
Solo muy recientemente
recordé ese viaje de hace tanto,
y desde entonces
he necesitado sentirme liviano
pero jamás lo estoy.

On Rare Occasions 

On rare occasions
the power was given me
to send waves of emotion
trough the world.
These were impersonal events,
over wich I had no control.
I climbed on the outdoor stage
as the sun was going down
behind the Tower of Toledo
and the people did not let me go
until the middle of the night.
All of us,
the musicians, the audience,
were disolved in gratitude.
There was nothing but
the starry darkness,
the smell of fresh cut hay,
and a hand of wind caressing
every single forehead.
I don`t even remember the music.
A wide unison whispering arose
wich I didn`t understand.
When I left the stage
I asked the promoter
what they were saying.
He said they were chanting:
to-re-ro, to-re-ro.
A young woman drove me back to the hotel,
a flower of the race.
All the windows were rolled down.
It was a ride free from error.
I could not feel the road
or the pull of destinantion.
We didn`t speak
and there was no question of her
entering the lobby,
or climbing to my room.
Only recently
I remembered that drive long ago,
and since then,
I need to be weigthless
But I never am.


Extraído de Leonard Cohen, “Poems”, en The Flame. Poems, Notebooks, Lyrics, Drawings (Robert Faggen y Alexandra Pleshoyano, eds.), New York: Farrar, Straus & Giroux, 2018, 286 pp.

Traducción de Gustavo Solórzano-Alfaro (escritor costarricense nacido en 1975, autor de Nadie que esté feliz escribe – Santiago de Chile: Nadar Ediciones, 2017).