La casa vacía | Walter de la Mare

 

Walter de la Mare (1873 – 1956) fue un escritor inglés, principalmente conocido por sus poemas y cuentos de terror, en gran parte dirigidos a un público infantil. Sin embargo, también fue crítico, dramaturgo, e incluso autor de varias novelas, entre las cuales se encuentra Memorias de una enana, aun calificada como “la única novela surrealista inglesa”.
Relegado injustamente del canon por su carácter fantástico y de destinatario infantil, su obra merece la debida atención, tal como afirmó el mismísimo H. P. Lovecraft: “La obra del poeta Walter de la Mare merece los más altos elogios como la de un vigoroso artesano para quien el mundo invisible y místico es una realidad cercana y vital”. (1)
Se puede observar en esta selección el carácter heredado de la poesía romántica, especialmente de William Blake y Samuel T. Coleridge, y los elementos que más caracterizan a su poesía: el uso de los contrarios, la circularidad, y su ubicación en cierto espacio de alteridad. Pero sobre todo, se manifiestan en estos versos el umbral indefinible entre el sueño y la realidad; ese limbo de lo sobrenatural que a de la Mare tanto le fascinaba.

.

.

HAUNTED (2)

From out the wood I watched them shine,—
The windows of the haunted house,
Now ruddy as enchanted wine,
Now dim as flittermouse.

There went a thin voice piping airs
Along the grey and crooked walks,—
A garden of thistledown and tares,
Bright leaves, and giant stalks.

The twilight rain shone at its gates,
Where long-leaved grass in shadow grew;
And black in silence to her mates
A voiceless raven flew.

Lichen and moss the lone stones greened,
Green paths led lightly to its door,
Keen from her lair the spider leaned,
And dusk to darkness wore.

Amidst the sedge a whisper ran,
The West shut down a heavy eye,
And like last tapers, few and wan,
The watch-stars kindled in the sky.

EMBRUJADA

Desde fuera del bosque las observé brillar,–
Las ventanas de la casa embrujada,
Ahora rojizas como vino encantado,
Ahora sombrías como un murciélago.

Por allí transcurrió una delgada voz chillando
A lo largo de los grises y torcidos caminos,–
Un jardín de vilanos y cizañas,
Brillantes hojas, y tallos gigantes.

La lluvia crepuscular resplandeció ante sus puertas,
Donde mullido pasto en la sombra creció;
Y negro en el silencio hacia sus compañeras
Un mudo cuervo voló.

De liquen y musgo las solitarias piedras enverdecieron,
Verdes senderos condujeron ligeramente hacia su puerta,
Observadora desde su guarida la araña se inclinó
Y el anochecer la oscuridad vistió.

Entre las hojas un susurro corrió,
El oeste cerró un pesado ojo,
Y como las últimas cerillas, pocas y lánguidas,
Las vigilantes estrellas se encendieron en el cielo.

THE CORNER STONE (3)

Sterile these stones
By time in ruin laid.
Yet many a creeping thing
Its haven has made
In these least crannies, were falls
Dark’s dew, and noonday shade.

The claw of the tender bird
Finds lodgment here;
Dye-winged butterflies poise;
Emmet and beetle steer
Their busy course; the bee
Drones, laden, near.

Their myriad-mirrored eyes
Great day reflect.
By their exquisite farings
Is this granite specked;
Is trodden to infinite dust;
By gnawing lichens decked.

Toward what eventual dream
Sleeps its cold on,
When into ultimate dark
These lives shall be gone,
And even of man not a shadow remain
Of all he has done?

LA PIEDRA DE LA ESQUINA

Yermas son estas piedras,
Que con el tiempo en la ruina yacieron.
Y sin embargo de muchas una cosa que se arrastra
Su paraíso ha hecho
En estas insignificantes grietas, donde cae
El rocío de la oscuridad, y la sombra del mediodía.

La garra de la tierna ave
Encuentra hospedaje aquí;
Mariposas de alas entintadas se posan;
Hormiga y escarabajo encaminan
Su sendero concurrido; la abeja
Zumba, agobiada, cercana.

Sus innumerables-espejados ojos
El gran día reflejan.
A causa de sus exquisitos caminos
Este granito es manchado;
Es triturado hasta ser infinito polvo;
Por desgastantes líquenes es adornado.

¿Hacia qué eventual sueño
Duerme este frío
Cuando hacia la oscuridad más profunda
Estas vidas se vayan
Y ni siquiera quede una sombra del hombre,
De todo lo que ha hecho?

THE EMPTY HOUSE (4)

See this house, how dark it is
Beneath its vast-boughed trees!
Not one trembling leaflet cries
To that Watcher in the skies—
‘Remove, remove thy searching gaze,
Innocent of heaven’s ways,
Brood not, Moon, so wildly bright,
On secrets hidden from sight.’ 

‘Secrets,’ sighs the night-wind,
‘Vacancy is all I find;
Every keyhole I have made
Wails a summons, faint and sad,
No voice ever answers me,
Only vacancy.’
‘Once, once … ’ the cricket shrills,
And far and near the quiet fills
With its tiny voice, and then
Hush falls again. 

Mute shadows creeping slow
Mark how the hours go.
Every stone is mouldering slow.
And the least winds that blow
Some minutest atom shake,
Some fretting ruin make
In roof and walls. How black it is
Beneath these thick boughed trees! 

LA CASA VACIA

¡Mirá esta casa, cuán oscura es
bajo sus enormes y arqueados árboles!
Ni una hoja temblorosa llora
Hacia aquel Vigilante en los cielos–
“Apartá, apartá tu mirada buscadora,
Inocente de los caminos del paraíso,
No protegas, luna, tan salvajamente brillante,
secretos escondidos de la vista.”

“Secretos”, suspira el viento de la noche,
“Vacío es todo lo que encuentro;
Cada cerradura que he hecho
Se lamenta con una llamada, débil y triste,
Ninguna voz me responde nunca,
Solo vacío.”
“Una vez, una vez…”, el grillo canta,
Y lejos y cerca la quietud se expande
Con su pequeña voz, y entonces
El silencio cae de nuevo.

Silenciosas sombras reptando lentamente
Marcan cómo las horas se van.
Cada piedra se pudre lentamente.
Y los vientos más débiles que soplan
Algo del más diminuto átomo sacude,
Algo de ruina corroída hacen
En techo y paredes. ¡Cuán oscura es
bajo estos tupidos y arqueados árboles!

_

THE LISTENERS (5)

‘Is there anybody there?’ said the Traveller,
Knocking on the moonlit door;
And his horse in the silence champed the grasses
Of the forest’s ferny floor:
And a bird flew up out of the turret,
Above the Traveller’s head:
And he smote upon the door again a second time;
‘Is there anybody there?’ he said.
But no one descended to the Traveller;
No head from the leaf-fringed sill
Leaned over and looked into his grey eyes,
Where he stood perplexed and still.
But only a host of phantom listeners
That dwelt in the lone house then
Stood listening in the quiet of the moonlight
To that voice from the world of men:
Stood thronging the faint moonbeams on the dark stair,
That goes down to the empty hall,
Hearkening in an air stirred and shaken
By the lonely Traveller’s call.
And he felt in his heart their strangeness,
Their stillness answering his cry,
While his horse moved, cropping the dark turf,
‘Neath the starred and leafy sky;
For he suddenly smote on the door, even
Louder, and lifted his head:—
‘Tell them I came, and no one answered,
That I kept my word,’ he said.
Never the least stir made the listeners,
Though every word he spake
Fell echoing through the shadowiness of the still house
From the one man left awake:
Ay, they heard his foot upon the stirrup,
And the sound of iron on stone,
And how the silence surged softly backward,
When the plunging hoofs were gone.

LOS OYENTES

“¿Hay alguien ahí?”, preguntó el viajero,
Golpeando en la puerta iluminada por la luna;
Y su caballo en el silencio masticó la hierba
Del frondoso suelo del bosque:
Y un ave voló fuera del torreón,
Sobre la cabeza del viajero:
Y él golpeó la puerta por segunda vez;
“¿Hay alguien ahí?”, preguntó.
Pero nadie descendió hacia el viajero;
Ninguna cabeza desde el alfeizar cubierto de hojas
Se inclinó y miró en sus grises ojos,
Donde él se erguía perplejo y quieto.
Pero una multitud de oyentes fantasmales
Que moraban en la solitaria casa en ese entonces
Se quedaron escuchando en la quietud de la luz de luna
Esa voz del mundo de los hombres:
Se quedaron apañados en los débiles rayos de la luna sobre la oscura escalera,
Que baja hacia el vacío salón,
Escuchando en un aire revuelto y sacudido
Por el llamado del solitario viajero.
Y él sintió en su corazón su extrañeza,
Su silencio respondiendo al llanto de él,
Mientras su caballo se movía, comiendo el oscuro pasto,
Bajo el estrellado y frondoso cielo;
Y él golpeó de repente la puerta, aún más
Fuerte, y levantó su cabeza:–
“Díganles que vine, y nadie contestó,
Que mantuve mi palabra”, dijo.
Pero ni el más mínimo movimiento hicieron los oyentes,
Aun cuando cada palabra que él dijo
Cayera en ecos a través de las sombras de la silenciosa casa
Desde el único hombre aún despierto:
Ay, escucharon sus pies sobre los estribos,
Y el sonido del hierro en la piedra,
Y cómo el silencio volvió a aumentar suavemente
Cuando los precipitados cascos se fueron.

THE RUIN (6)

When the last colours of the day
Have from their burning ebbed away,
About that ruin, cold and lone,
The cricket shrills from stone to stone;
And scattering o’er its darkened green,
Bands of the fairies may be seen,
Chattering like grasshoppers, their feet
Dancing a thistledown dance round it:
While the great gold of the mild moon
Tinges their tiny acorn shoon.

LA RUINA

Cuando los últimos colores del día
De su ardor se han desvanecido,
Sobre aquella ruina, fría y solitaria,
El grillo salta de piedra en piedra;
Dispersándose sobre el oscurecido verdor,
Grupos de hadas pueden ser vistos,
Cantando como saltamontes, sus pies,
Bailando una danza de vilano alrededor:
Mientras el gran oro de la cálida luna
Ilumina sus pequeños pies de bellota.

Notas
1. Lovecraft, H. P. (1999). El horror sobrenatural en la literatura. Buenos Aires: El aleph.com, p. 66.
2. de la Mare, Walter (1902). “Haunted”. En Songs of Childhood-
3. de la Mare, Walter (1921). “The Corner Stone”. En The Veil and other poems.
4. de la Mare, Walter (1920). “The Empty House”. Collected Poems 1901-1918.
5. de la Mare, Walter (1912). “The Listeners”. The Listeners and other poems.
6. de la Mare, Walter (1913). “The Ruin”. En Peacock Pie, a Book of Rhymes.


Traducción por Alex Dan Leibovich, Buenos Aires Poetry. 2019.