Impermanencia | Margarita Losada Vargas

Margarita Losada Vargas (Neiva, Huila – Colombia, 1983). Es autora del libro Mejor Arder (2013), coautora de La Persistencia de lo Inútil (2016) y creadora de la tienda online y el blog de poesía www.lugarpoema.com. Forma parte de la antología bilingüe (Españo-Frances) de poesía colombiana Vientre de luz / Ventre de lumiere 14 poetas colombianas + Raul Gomez Jattin (Ladrones del tiempo, 2017), y de la antología Italiana de poesía Il corpo l’eros (Ladolfi editore, 2018).

Cuando nos asomamos a la historia de nuestras vidas, de los muchos años transcurridos, solo sobrevive un puñado de instantes en la memoria. Estos diminutos fragmentos rescatados del tiempo, son a su vez, los sólidos y resistentes pilares sobre los cuáles sustentamos el significado de nuestro paso por la existencia.
El libro de Margarita Losada Vargas Impermanencia, se parece mucho a este cúmulo de minúsculas gemas que constituyen el resplandor de una vida. Sus poemas -como muy bien insinúa ella en “El origen del objeto”-: son los puntos de la ausencia que se unen para darle una forma a la Nada. Gotas poéticas que cargan la densidad del átomo, su energía nuclear contenida en una cuantas palabras exactas y poderosas que parecen haber surgido de un ejercicio milenario de finísima reflexión, sorprendente sabiduría en una poeta tan joven.
Hay algo esencial en la voz de estos poemas. Algo que procede de un origen que es anterior a las palabras -posiblemente común a todas ellas- y por ello relumbra, no en los términos del verso, sino en los silencios intersticiales, es decir, lo que un buen poema debe ser.
Viajar por Impermanencia no es propiamente viajar, es más bien detenerse: en el misterio del lenguaje, en los escalones de subida y bajada de la experiencia vital, en los orígenes y en los finales, en el vaivén del azar y en la fatalidad. Sus poemas son ventanas que sorpresivamente se abren, para dejarnos ver por segundos, un paisaje a veces de gran luminosidad, pero en ocasiones también oscuro y tenebroso, todo ello como territorio de un universo que se acepta de buen grado por ser parte del contrato que se firma al nacer.
Nada es superficial en la voz de Margarita, la palabra en su poesía está tallada en mármol; escrita para permanecer. Con la pericia de una anciana escultora del verbo, al tiempo que cincela, golpe a golpe, su obra de arte, le insufla vuelo, vida propia y deslumbrantes trayectorias que se elevan mucho más allá de su propias fronteras.

Clara Schoenborn
Marzo 31 de 2019

ACECHO
estoy cerrando los ojos
pero creo que los estoy abriendo
no tuve noticias
del muerto del que procedo
quise ser
el puñal del asesino por un momento
arrancar
mi última sílaba del cuerpo
hacer
un retrato hablado
de mi propia médula

AGGUATO
sto chiudendo gli occhi
ma credo che li sto aprendo
non ho avuto notizie
del defunto da cui vengo
volli essere
il pugnale dell’assassino per un momento
strappare
la mia ultima sillaba del corpo
fare
un ritratto parlato
dal mio proprio midollo

ESPEJO CIEGO
querer la vida
con el ímpetu del que sabe que la está perdiendo
aferrarse a ella como lo hace
el que se ahoga en el intento
como quien
de un momento a otro
entra al fuego

SPECCHIO CIECO
desiderare la vita
con l’impeto di chi sa che la sta perdendo
tenerla stretta come fa
colui che annega nell’intento
come chi
da un momento all’altro
entra nel fuoco

RESTAURACIÓN
la herida cree
ciegamente en la cicatriz

y se abandona a ella

RESTAURO
la ferita crede
ciecamente nella cicatrice

e si abbandona a lei


Impermanencia | Margarita Losada Vargas | Impermanenza (Rafaelli Editore, 2019)