Ocho poemas y la misma lluvia | Sudeep Sen

Sudeep Sen (Nueva Delhi, 1964) es poeta, editor, periodista y fotógrafo. Tiene una maestría en periodismo por la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha publicado más de veinticinco libros de poesía, entre los que cabe destacar Postmarked India: New & Selected Poems (que obtuvo la prestigiosa beca Hawthornden en Gran Bretaña y fue nominado para el Premio Pushcart en Estados Unidos). Ha publicado, además, Postcards from Bangladesh, Distracted Geographies, Prayer Flag y Rain. Sen ha hecho lecturas de sus poemas por todo el mundo, ha ganado numerosos premios, y ha publicado en periódicos y revistas como Times Literary Supplement, The Guardian, Independent, Financial Times, London Magazine, Harvard Review, Times of India, India Today y Biblio. Fue poeta internacional en residencia de la Scottish Poetry Library de Edimburgo y académico/artista invitado de la Universidad de Harvard. Sen es editor de las revistas Journal of Commonwealth Literature, Orient Express, New Quest, Six Seasons Review, AARK ARTS y Atlas. El gobierno de la India lo ha galardonado con la beca para “personas relevantes en el campo de la cultura/ literatura”. Para más información, visitar http://www.sudeepsen.com


 

Rain, Rain

It is another space, another view, but the same rain. It has been raining all of last night through to this morning. It changed to a drizzle for about twenty minutes before resuming its full fury. But in its fury, there is an overbearing sense of surety and steadiness of intention. There is a constancy with which the water pelts down the striated streams of liquid.

It is hot and muggy, though clear —one of those slow languorous days, deceptive because it looks hopeful and bright at the outset, but the moment one attempts to do anything, it starts raining and a heavy soporific lull sets in.

Lluvia, lluvia

Otro espacio, otra vista, pero la misma lluvia. Ha estado lloviendo sin parar a lo largo de toda la noche y hasta esta mañana. Durante veinte minutos se transformó en una llovizna, para poco después retomar toda su furia anterior. Sin embargo, hay en su furia un aplastante sentido de seguridad y determinación. La lluvia fluye a borbotones por los regueros estriados que el agua dibuja de forma constante.

Hace calor y el ambiente es bochornoso y sofocante, aunque claro —uno de esos días lánguidos y pausados, engañosos, porque amanecen llenos de luz y esperanza pero, en el mismo momento en el que uno intenta hacer algo, comienza a llover y una calma pesada y soporífera se apodera de todo.

Heavy Metal

Ship-breakers, snake-like in a single-file, slither towards monumental vessels stuck aground in the rain-swept muddy delta. This is Chittagong’s heavy-metal graveyard, where abandoned big queens of the high-seas are left to reminisce about their past glamour and glory.

Most of these workers are day-laborers —each, like a foot-soldier in an ant march, is an emaciated cog in the giant flesh-and-metal machinery— most of them untrained in dismantling thick sheets of steel. Their mud-colored bodies glisten, as their gleaming sweat and the acrid-water’s viscous reflection in the marsh-pool threaten to boil-over in the sun.

But there is hope —hope for a colony of people earning a temporary meagre living — hope for the virgin-soil— to mingle with the poisoned rust of the ships so that both can learn the effect of contamination —and hope too for an onlooker for images that propel creativity.

The ships stand, rain-soaked, statuesque in spite of their exposed dismantled skeletons. Bit by bit, they will be further broken down and sold for scrap metal, and many of their fixtures will be sold as display-items in brass and antique shops in the big cities.

Scrap metal never held such fascination and beauty in my eyes before. In spite of this wet panorama’s unconventional composition —the scene somehow had a haunting quality of expansiveness that defied the obvious imagery of labor, extortion, and death.

Metal pesado

Los encargados de desguazar los barcos, en serpenteante fila india, se deslizan hacia los monumentales cascos anclados en el delta fangoso y azotado por la lluvia. Este es el cementerio de barcos de Gujarat, donde se abandona a las grandes reinas de los mares para que rememoren su gloria y esplendor pasados.

A la mayoría de estos obreros se les contrata por días —cada uno de ellos, como un soldado de infantería en una procesión de hormigas, es una pequeña y demacrada pieza en ese engranaje gigantesco de metal y carne— la mayoría de ellos sin formación alguna en el oficio de desmantelar gruesas placas de metal. Sus cuerpos, del color del barro, brillan, mientras su resplandeciente sudor y el reflejo viscoso del agua cáustica en la marisma amenazan con evaporarse al sol.

Pero hay esperanza —esperanza para una colonia de gente que se afana por ganarse la vida y sobrellevar una existencia precaria y miserable— esperanza de que el suelo virgen se mezcle con el óxido venenoso de los barcos para que ambos aprendan los efectos de la contaminación —y esperanza también para el observador curioso que busca imágenes que despierten y estimulen su imaginación.

Los barcos se alzan, empapados en lluvia, esculturales a pesar de sus esqueletos desmantelados y a la vista de todos. Trozo a trozo, serán progresivamente desguazados y vendidos como chatarra, y muchas de sus partes serán vendidas como piezas de museo en tiendas de antigüedades de las grandes ciudades.

Nunca evocó la chatarra semejante fascinación y belleza ante mis ojos. Y eso a pesar de la poco convencional composición de este panorama húmedo —la escena en cierto modo tenía un halo de expansibilidad que desafiaba las evidentes imágenes de trabajo, fatiga, y muerte.

Bengal Rain

Rain has sparked so many imaginations all over the world. But there is nothing like the rain in the two Bengals —West Bengal in India, and Bangladesh.

Rain in its overbearing gait, its preparation, its stature, its brooding quality, and its romantic heavy-lidded cloud structure. Ordinarily one would call these rain clouds ‘cumulonimbus’, but that name or model does not in any way do them justice.

Here the clouds assume a deep-grey-black quality, and just prior to a heavy downpour it is almost pitch-dark. The leaves rustle around in little circular flurries, there is a pregnant heaviness in the air, the smell of wet clay and the hustling sounds of birds taking shelter permeate the sky.

Barsha, as the monsoon rains are locally known, has a truly unmatchable resonance —elegant, weighty, ponderous, raw, but always striking and graceful.

Lluvia bengalí

¡La lluvia ha despertado la imaginación de tantas mentes a lo largo y ancho del mundo! Pero no hay nada como la lluvia de las dos Bengalas —la Bengala india, y Bangladesh.

Lluvia que avanza con paso firme, lluvia que se prepara, lluvia de porte majestuoso, lluvia envolvente, y siempre acompañada de una romántica techumbre henchida de nubes. El nombre común para estas nubes de lluvia sería “cumulonimbo”, pero ese nombre o modelo no les hace en absoluto justicia.

Aquí las nubes presentan un tono oscuro y negruzco, y justo antes de que caiga una tromba de agua su color es casi tan negro como la brea. Las hojas susurran en pequeños remolinos, hay una pesadez embriagadora en el aire, el olor a arcilla mojada y el ruido bullicioso de los pájaros que buscan refugio impregnan el cielo.

La barsha, como se llama a las lluvias monzónicas aquí, tiene una resonancia verdaderamente incomparable —elegante, contundente, laboriosa, salvaje, pero siempre
grácil y sorprendente.

Rain Charm

Another rain swept day leaves everything water-logged —ponds, drains, streets, and rivers— everywhere water is overflowing. The green blades of grass in the garden lie submerged under a rippling shallow sheet of water. Through refraction, they take on magical underwater seaweed shapes. Except here, the grass is evenly cropped, so it appears as a glazed woven mat of wet-green. Rain has also left the plants and trees gleaming, bursting in plenitude.

Natural irrigation in excess creates its own slow-rot, a sublime slime of wet decay and birth, profusion and irresistibility. Rain has this special seductive appeal —its innocuous wet, its piercing strength, its gentle drizzle-caresses, its ability to douse and arouse. The entire charm lies in its simplicity.

Hechizo de lluvia

Otro día de lluvia ininterrumpida deja todo anegado —estanques, acequias, calles, y ríos— el agua fluye por todas partes. Las briznas de hierba fresca del jardín yacen bajo un manto ligero de agua cantora. La refracción de la luz hace que adquieran formas mágicas de algas marinas. Excepto aquí, el césped está uniformemente cortado, por lo que parece un felpudo cristalino de verde húmedo. La lluvia también ha dejado a las plantas y árboles henchidos de luz, rebosando plenitud.

El riego natural excesivo crea su propia lenta podredumbre, un limo sublime de vida y muerte húmedas, de profusión y fortaleza irresistibles. La lluvia tiene esta fuerza especial de seducción —su inocua humedad, su desgarradora energía, sus dulces caricias de llovizna, su capacidad de humedecer y estremecer. Todo el hechizo reside en su simplicidad.

Rain, Desire

The heavy sediment of fine espresso sinks —in a deliberate silent slow-motion thud— to the bottom of my glass mug. My head is infused in swirling aromatic fumes that wrap the morning’s fresh-green rains. Moisture’s deep taste defies my body’s intention to stay dry.

It is cloudy —deep grey and about-to-burst— they over-hang teasingly, arching their backs, pregnant with wet’s many-prismed face —merely seconds short of relief.

Everything around is still dry, though the damp’s constant warning makes me wait —tentative, unsure when the cloud-burst will release all its heat.

But imagining the rains can be far better than relentless rain itself. At least, one can control its intensity of downpour, wind, force —imagine its desire, definition, and direction.

Lluvia, deseo

El denso poso del café expreso portorriqueño se va depositando —emitiendo un ruido sordo, tardo y deliberado— en el fondo de mi taza de cristal. Mi cabeza está embriagada de vapores aromáticos que no dejan de dar vueltas a la vez que permean las lluvias vivificantes de la mañana. El gusto arraigado por la humedad desafía los propósitos que mi cuerpo hace de mantenerse seco.

Está nublado —gris intenso y a punto de estallar— las nubes se ciernen sobre nuestras cabezas de forma juguetona, arqueando su espalda, preñadas de las múltiples y cambiantes caras de la humedad —solo unos segundos de respiro.

Todo alrededor está todavía seco, si bien las constantes advertencias de la humedad me hacen esperar —vacilante, inseguro acerca de cuándo el estallido de nube liberará todo su calor.

Pero imaginar que llueve puede ser mucho mejor que la propia lluvia implacable. Al menos uno puede controlar la intensidad del aguacero, del viento, de su fuerza —imaginar su deseo, definición y dirección.

Offering, Fluids

the kindness of libation, lyric, and blood

her endless notes left for me—
………………………little secrets, graces—
…………..trills recorded on blue and purple parchment
to be lipped, tasted, devoured—

only the essence remains—
…………..its stickiness, its juice, its memory

seamless juxtaposition—
…………..the brute and the passion,
………………………dry of the bone and wet of the sea,
coarseness of the page and smooth of the nib’s iridium

I try and trace a line, a very long line—

…………..the ink blots
………………………as this line’s linear edge
dissolves and frays—

like capillary threads
…………..gone mad
………………………twirling in the deep heat of the tropics—

threads unravelling,
…………..each sinew tense with the want of moisture
and the other’s flesh

there are no endings here—
only beginnings—
……………………………………precious incipience—

translucent drops of sweat
…………..perched precariously on her collar-bone
……………………………………waiting to slide,
roll unannounced into the gulleys
that yearn to soak in the rain—

heart-beat shift
the shape of globules
………………………as they alter their balance and colour,
changing their very point of gravity—

constantly deceiving the other

I stand, wanting—
…………..wanting more of the bone’s dry edge,
the infinite blur of desire,
……………………………………the dream,
…………..the wet, the salt, the ink,
and the underside of her skin

Ofrenda, fluidos

la gentileza de la libación, la lírica, la sangre

sus interminables notas me dejaron
…………..—pequeños secretos, gracias—
trinos plasmados en pergamino
azul y púrpura para ser besados, degustados, devorados

solo la esencia permanece,
…………..—su viscosidad, su jugo, su memoria—

yuxtaposición sin costuras
…………..—la brutalidad y la pasión,
…………..…………..la sequedad de los huesos y la humedad del mar,
la rugosidad de la hoja y la suavidad del iridio del plumín—

intento trazar una línea, una línea muy larga
…………..—la tinta se emborrona
…………..…………..según el contorno lineal de esta línea
se disuelve y desgasta

—como capilares
…………..que se han vuelto locos,
…………..…………..retorciéndose en el calor intenso del trópico

—hilos que se desenredan,
…………..cada nervio agarrotado por el deseo de humedad
y de la piel del otro.

aquí no hay finales
…………..—sólo comienzos—
…………..…………..precioso principio —

translúcidas gotas de sudor
…………..tímidamente posadas sobre su clavícula,
…………..…………..esperando deslizarse,
rodar anónimamente hacia los surcos
que ansían empaparse de lluvia

los latidos del corazón alteran
la forma de los glóbulos
…………..según modifican sus constantes y su color,
cambiando su mismísimo punto de gravedad

—engañando continuamente al otro

permanezco en pie, esperando
…………..—queriendo más de la sequedad extrema
de los huesos, la torcedura infinita del deseo,
…………..…………..…………..…………..…………..…………..el sueño,
la humedad, la sal, la tinta,
y el reverso de su piel

Release

The stamen
raises

its head,
bursting,

to shed
pollen—

relief-rain
showers

the parched
folds

of
pink skin.

Liberación, lluvia

el estambre
yergue

su cabeza,
rebosante,

para esparcir
su polen

—la lluvia
reparadora riega

los pliegues
agrietados

de la rosada
piel.

Drought, Cloud

It is bone-dry —I pray for any moisture that might fall from the emaciated skies
—There is a cloud, just a solitary cloud wafting perilously
—But it is too far in the distance for any real hope —for rain.

Sequía, nube

La sequedad es extrema —le suplico al demacrado cielo que nos regale algo de humedad
—Hay una nube, una nube solitaria que surca el cielo con arrojo
—Pero está demasiado lejos para inducir a la esperanza —a la lluvia.


Buenos Aires Poetry | 2019 | Traducción al español de M. Dolores Herrero