Ciervos de Vidrio | Aase Berg

 

Dentro de las constricciones de la traducción indirecta, el traductor se halla extrañamente cómodo dentro del universo textual inaugurado por Aase Berg (Suecia, 1967). Su poesía, filtrada y magnificada al inglés por el estadounidense Johannes Göransson (Suecia), habita el espacio de la liminalidad sujeta al desencanto burgués. Su propuesta es una descalibración del ámbito de lo literal, eliminando sus emblemas e incorporando los deshechos, lo poéticamente intocable. Lo incómodo, lo turbador, lo que desfigura- todo disgrega en su escritura, vuelta de la tuerca para obligarla a desencajar. Su visión ácida y post-humanista apuesta por una nueva taxonomía donde se confunden las especies y los géneros -estéticos, poéticos, humanos- en una aglutinación del lenguaje pavoroso que habita en las grietas de una sociedad en plena disolución. Partiendo de la versión al inglés de Göransson, cuya poesía ya es conocida por los lectores de BAP, esta traducción intenta rozar la oscuridad donde se constela este texto, sus hallazgos de grotesca belleza.

Beverly Pérez Rego¹


 

EN LA CUEVA DE CONEJILLOS DE INDIAS

Allí yacen los conejillos de indias. Allí yacen los conejillos de indias y esperaron con la sangre alrededor de sus bocas como mi hermana. Allí yacen los conejillos de indias y olían mal en la cueva. Allí yace mi hermana y se hinchó y dolió y palpitó. Allí yacen los conejillos de indias y dolieron por todas partes y sus piernas se alzaron tiesas como escarabajos y parecían depravados y debajo de sus ojos eran azules como después de meses de libertinaje. Mi hermana vomitó tranquila e indiferente: fluyó despacio de su boca floja sin que ella moviera un solo nervio. Y la cueva era tibia como pezones y llena de hojas de otoño y bajo el suelo yacía el brazo de un maniquí. Allí yacen los conejillos de indias y dolieron y se hicieron masa de harina. Allí yacen los conejillos de indias al lado de los cuchillos que los rebanarían como panes. Y mi hermana con labios de arándanos, tierra y papilla. En la distancia, la sirena baló inhumanamente. Allí es donde los conejillos de indias yacen y esperaron con la sangre alrededor de sus bocas y cuerpos contorsionados. Esperaron. Y yo cansada en todo mi estómago cansada de la masa de carne y el pan de los conejillos de indias y supe que se vengarían de mí.

de Hos rådjur (With Deer)

CIERVOS DE VIDRIO

Un ciervo de vidrio aquí
ramas se rompen, huesos de muslo
Hojas de otoño se juntan al lado del cuerpo aquí
una quebrada de hielo cierra su curso

Zorros rojos huelen sombra,
sombra intocada los ciervos de vidrio aquí
Una quebrada de hielo lame huesos,
hojas de otoño amontonan frío allí

Una flauta de muslo se rompe y revienta

de Mörk Materia (Dark Matter, 1997-2012)

FORMA DE VIDA

Arrastraré este cuerpo gelatinoso, azotaré impulsando esta no-forma, empujaré este organismo de gas a través de las regiones grises.

Un viento ácido atraviesa y rasga el pelo blanco delgado. Un viento de vinagre y beleño rasga las cáscaras de ave desechadas en el crujido, abandonadas vacías y frágiles cuando las palpitantes aves-hervidas pasaron a la supuesta vida. Ahora veo los astutos árboles-aguja lanzar pesados montones de marsupios de carne de acá para allá entre ellos: aves de plumas pequeñas «vuelan» sobre mis cabezas.

Me arrastro, me arrastro, arrastro mi arrastrada estructura a lo largo del surco del río fangoso, cuestas superpuestas con descuido. Soy tan amarga, tan mojada, que la boca unta el interior con el dulzor del cincel de la sangre masticada. De esta sangre sorberé mi alimento por algún tiempo.

Arrastro, impulso mi sustancia disuelta, lenta avanzo a través del metal de piedras tranquilas, succión del pegamento-hilo cerniéndose hacia un punto en la distante mitad de la perspectiva. Donde las orillas del río se encontrarán y como la más delgada aguja de plata líquida que taladrará su agua de túnel oscuro directamente en el corazón de la imagen agonizante, nos sujetamos a esta superficie de papel húmedamente roto.

Arrastro yo arrastro yo me toco, toco la corteza de piel con dedos viscosos cuarteados. Pequeña sirena moldeada de espuma del océano- arrastro mis velos largos, capas de cartílago elástico, de membranas deslizadizas, brillantes, clorofila. Las agallas se estremecen y brillan profundas bajo esta sima del crujido del tejido- constantemente chirriando, jadeando por aire. Este girar, aullar, desesperada carencia de oxígeno; el grito – si hubiera tenido suficiente oxígeno para gritar y una boca con la cual gritar – el grito para tragar el pulmón entero lleno de viento claro.

Lagartos juegan, brillan verde, azul, y rojo entre membranas de la piel del vestido del cuerpo. ¿Dónde termina esta masa? Busco adentro a través de estratos para encontrar la médula de mi plasma mojada por los zumos, encontrar la médula de carne-cuerpo a pesar de la carne externa, circundante, la superficie estable del cuerpo desnudo, especie de humano aquí dentro del azulado, haciéndose-planta. Algo a que aferrase detrás de la extensión de la enfermedad de barro, fermentación. Pero no hay nada a que aferrase bajo esta capa de piel palmeada, resbalosa, reventada por una red de venas palpitantes.

Ahora lamo mi lengua contra las garras externas de los dedos para rasgar vida en iones, amargar las llagas en los ventrículos azules de la lengua. Una especie de dolor entonces irradia contra las glándulas interiores, un espasmo débil de aclamaciones antes de esto, la última posibilidad del sistema nervioso de comunicarse con el yo moribundo. Las nieblas hieren, brillan, las masas de cobalto azul del gas mostaza se corroen a través de las nubes de la cubierta otrora mortaja roja que arrastran sus vientres contra la superficie del río. En uno de los pliegues de piel entre los bolsillos del vestido genital, los lagartos se juntan en hordas de balanzas brillantes.

Pero el tiempo corre a tiempo y la hambruna y la debilidad me internan por las regiones grises. Y la noche oscura del alma bajará despacio a través de mí. Por eso ahora me doblo despacio como un músculo contra la arcilla mojada para presionar la carne contra las bocas de las glándulas del sueño. Dormiré ahora en mi cuerpo de ave sobre la cimera, y una estrella amarga irradiará eternamente sobre el arroyo del rostro luminoso.

de Mörk Materia (Dark Matter, 1997-2012)

¹ Beverly Pérez Rego. Poeta y traductora venezolana. Entre sus obras publicas en poesía: Artes del vidrio (1992: Caracas, Fondo Editorial Pequeña Venecia); Libro de cetrería (1994: Maracay, Ediciones Casa de la Cultura de Maracay, Colección El Cuervo); Providencia (1998: Coro, Fondo Editorial del Estado Falcón, Ediciones Libros Blancos); Grimorio (2002); Escurana (2004: Caracas, Fondo Editorial Eclepsidra, Casa de la Poesía Pérez Bonalde); Poesía reunida (2006: Prólogo de Juan Calzadilla. Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana). Como traductora se destacan: Tristia (1996), Alejandro Oliveros (edición bilingüe) y Louise Glück (2008) – poesía selecta.


Colaboración enviada por Víctor Manuel Pinto (Venezuela) | Buenos Aires Poetry, 2019.