Dios es un deejay y apenas baila su propia música | Martín Rodríguez-Gaona

Martín Rodríguez-Gaona (Lima, 1969) es poeta y ensayista. Entre sus poemarios están Pista de baile (1997), Códex de los poderes y los encantos (2011) y Madrid, línea circular (Premio Cáceres Patrimonio de la Humanidad, 2013). Sus libros Poesía española última: Posmodernidad, humanismo y redes (2010), fue considerado una de las publicaciones del año por la revista Quimera; y La lira de las masas: Internet y la crisis de la ciudad letrada (2018), obtuvo el Premio Málaga de Ensayo. Ha obtenido becas de la Residencia de Estudiantes y de la Fundación de Poesía Antonio Machado. Su obra como traductor incluye libros de John Ashbery, John Giorno, Jack Spicer y Alice Notley. En la madrileña Residencia de Estudiantes, organizó recitales y conferencias con poetas como Seamus Heaney, Juan Gelman y Gonzalo Rojas, y editó libros de Olga Orozco, Blanca Varela, José Ángel Valente y Jaime Gil de Biedma, entre otros. Reside en Madrid.

SOMBRAS ALGUNA VEZ QUERIDAS
VAGAN EBRIAS EN SILENCIO

Esta mañana simplemente lucimos confusos
porque hemos dejado la lámpara y los fuegos
encendidos.

Pasadizos bajo tierra, escaleras empinadas,
recorridos programados, aglomeración, controles.
Antiguos rituales de carraca y zambomba
señalan el adviento.
Vibra
un pitido intermitente y las puertas mecánicas
se están a punto de cerrar. No sin emoción hemos llegado
e inesperados indicios favorables nos deparan
un asiento plástico de color intenso.

En la pantalla del vagón aparecen
acontecimientos sucesivos: otra víctima
de la violencia de género, una multitudinaria
refriega de adolescentes en Alcorcón.

Pienso en los rostros sin ojos,
sin nariz y sin boca de quienes me acompañan,
me pregunto si nacieron así.

Debería de haber alguna forma
de salir de esto, no por aquel mantra
solidario que ilustra la prensa en sus catálogos
noticiosos de fin de semana,
sino por un sentido de profilaxis: lo que corroe
a unos cuantos es idéntico
a lo que posee a los muchos. O al menos
eso me obligo a creer cuando veo
en mi cuerpo las marcas de un amor
soberbio, inseguro, traumatizado (“te odié
tanto porque sabía que me amabas”)
y que, si se da el caso, obviamente estoy
más que dispuesto a demostrar.

Me pregunto cuál será la imagen
definitiva para resumir esta ciudad.
Y nuevamente recuerdo tus fluctuaciones,
la actividad frenética y el aburrimiento, sabiendo
que, en realidad, fue absurdo desnudarse
y colocarse delicadamente en el espacio
que sustituía a los ríeles. Pero esa es una escena
a la vez excesivamente particular y patética.
Entonces, ¿cómo viajan los demás?

Un parpadeo y recupero el contacto,
aunque permanezca lejos de la razón
porque, en fin, nunca la tuve.

Démonos prisa, ha llegado la hora. Próxima
parada, estación Barajas. No hay más tiempo
para ampulosos y multicolores recuentos,
balances o inventarios. Lo único que queda
es respirar hondo y reconocer,
como todos los viajeros, que el final
del trayecto, la última nave,
es el cuerpo―

Aprende conmigo, entonces,
tú también. Repitamos juntos: qué más da.

SEAN DIGNAS DE UN CÓNSUL LAS SELVAS

Mira el mundo vacilante bajo el cóncavo peso.
Virgilio

Silencio petrificado, grises ecos, anuncios de un neón
…………evanescente
quebrando la arquitectura modernista,
impartiendo calma desde altas cúpulas
…………al final de la Gran Vía.
Eso depende de cómo se mire. Balcones y ventanas
…………de las que nadie observa
desafían, ordenan. La inmigrante coreana y aquella
…………aprendiz de modelo
sueñan lo mismo: una flor amarilla.
Los signos marcan espacios geométricos
…………sólo al ojo que escruta
…………un aire pesado y blanco. Tres y diez. Tiempo detenido
e inmenso para una calle sin nombre,
…………que juzgas ajena o vacía.

La oscuridad dispone qué cantará mañana
…………otra rauda sucesión de sombras.

FINAL DE LA JORNADA: ATOCHA RENFE

Nadie puede decir qué hora es. Sólo el ojo
y su frío fluir digital. La luz aplasta.
Maletines, bolsas, mochilas: el duro trabajo
…………de transportar la nada.

Haces rojos
hienden la vista al recorrer
…………la arquitectura.
Un parpadeo ―escaleras,
túneles, pasadizos― todo
es gris.

Adónde van a dar tus pasos,
cuánto silencio retumba en la asepsia
…………de estas paredes.

En los alrededores se escucha
aquel amor que canta en tiempos difíciles:

Murmullos entre cajas de cartón.

LA PREPOTENCIA DE LOS SENTIDOS

…………Otro más ha entregado su cuerpo
en el intento estival de cruzar
……………………el Estrecho.
…………Piensa en el Palacio de Oriente:
…………Tiempo para el recogimiento
…………y la dictadura de lo hermoso.

…………Querías una foto
para probar qué lejos has llegado
―la tarde naranja y un camino
…………de cruces―
pero la estación cubre de polen
…………la villa: ve a casa,
no quedan aquí medallas
y hoy estornudan cientos de gatos.

…………No hubo ojos para el fulgor
en la Catedral de la Almudena:
Tu rostro solo sin mar y el fuego.

DIOS ES UN DEEJAY Y APENAS BAILA
SU PROPIA MÚSICA

Carteles de los años veinte, versiones
recién bajadas y distintos compañeros de piso.
Comparten conciertos ―Rufus Wainwright,
Franz Ferdinand,
La Habitación Roja― que, como una voluta de humo,
ponen en marcha el desfile habitual
de colores espontáneos, bien definidos.
Los amigos preparan bebidas intensas
con hierbas aromáticas y azúcar.

Mirando postales y fotografías de ciudades
hoy lejanas, celebran nacimientos, contratos por obra,
amores canallas.

No tienen corazón para decir a sus padres
que la guerra continúa y nuevamente
están muy cerca de los que han perdido.

AQUELLO QUE AÚN SURGE
ENTRE PUENTES Y AVENIDAS

Pienso en mis padres, en sus vidas simples.

…………Silba el viento en los cristales
…………de los altos edificios.

…………Esta tarde de invierno,
al llegar la oscuridad, sanamente
encienden sus receptores e inician
la búsqueda: necesitan una verdad
…………que los lleve a la cama.
Así, bajo el auspicio de mantas y almohadas
…………otra noche prolifera
y se alimenta de lodo, del miedo
que geométricamente crece por las
…………autovías.
Estar acompañado es sentir el trueno―

…………Y después
un ciego resplandor.

…………Lluvia blanca
asola la tranquilidad de la sala―

…………Los ojos ceden
ebrios de canciones navideñas. Mañana
…………estarán descansados
y un poco aburridos. Pasado toca tenis.
El hombre del tiempo pronostica nieve.

DIFÍCIL PENSAR QUE AQUELLO PASÓ, DIFÍCIL
PENSAR EN UN TIEMPO GRIS

Un hombre escapa de una ciudad pequeña,
cruza un país a medio edificar, prueba fortuna
algún año en los seguros, otro en la venta
inmobiliaria. Discute con jefes prepotentes
…………el alza de los cursos
en una autoescuela. Treinta años más tarde
no sabría decir qué ha sucedido, tiene una mujer,
…………casa y dos hijas, la suerte
está echada, una mariposa revolotea
sobre su frente, la menor de las niñas
…………le ha dado su segunda nieta.

Desde un lecho de hospital
…………estudia los vientos en antiguos mapas, la extraña
……………………cartografía del sur.

VIEJAS FRASES INCONEXAS FRENTE A LAS FUENTES

El idioma compartido
brilla en términos vedados

El Tarot le había dicho: “No debe alejarse
…………demasiado de su centro” y con esto
…………y una tormenta
…………apareció un día en la cálida ciudad
…………de las pequeñas fuentes.

Es arquitecto, casi 34 y sólo puede
…………cuidar ancianos. Ha conocido a una polaca―

Labré, cultivé, cogí
…………tierras, virtudes y cielo,
……………………con piedad, con fe, con celo.

Quiere llamarla, pero aún teme descubrir
…………entonaciones extrañas.

Querido Padre que ahora duermes
……………………en la nada:
…………cómo seguir tus pasos
…………en nuestro tiempo de muerte,
…………hambre y terror.

SOBRE VÍZNAR Y OTRAS CANCIONES DE LA GUERRA CIVIL

Desde la ventana, el sol
……………………directo y franco,
…………le apuntaba al centro de los ojos.

Fue una mañana de agosto, meses antes
…………de la operación,
…………cuando, bebiendo un vermut en la cocina
…………discutíamos de lo divino y lo humano.
…………De pronto ―entre el pescado fresco
…………y una solitaria ensalada de primero―
…………me habló en voz alta, y usó ―sabiduría
…………de ajos y aceite virgen―
…………su mejor sonrisa cómplice, la que tenía reservada
…………para precisar errores.

No son muchos, me dijo, los que se atreven
…………a pedir perdón
…………y por lo mismo, nunca esperes que te disculpen
……………………de nada.
…………Lo que no se habla no sucede.
…………Hay palabras que son difíciles
…………en todos los idiomas.

APUNTES PARA ESPECIES EN VÍAS DE EXTINCIÓN

―En el inicio fueron los fines de raza,
ellos nos trajeron el desencanto.

El ornitorrinco opina que, pese a las apariencias,
este tiempo no es del todo malo
para el Ruido de la Primavera, la Realpolitik
o una revolución
permanente. Quizá por eso es casi siempre
amable cumpliendo a cabalidad las tareas
asignadas, exhibir su pico de ánade, su cabellera
morada, sus aletas ponzoñosas…

Los niños
toman sol plácidamente de una jaula a otra,
y se hacen fotos, riendo
frente a las fauces de los leones,
saludando a los tigres,
protegidos por la perspectiva ―el centro tibio
…………bermellón
de anarquistas, pijipis y gafapastas―,
pero también acercándose hipnótica,
erótica, erráticamente
―diría el ornitorrinco―,
y casi de salida, a las garras de un ave rapaz de
seis metros de envergadura.

19/06/2011

QUINCE MINUTOS ANTES DE QUE NUESTRA
AUSENCIA SEA PÚBLICA

Y sí, son sin duda otros
aquellos señalados para implementar
…………los cambios
y las acciones necesarias,
pero qué difícil será la jornada
sin tu mirada que limpia, cura
y todo lo ennoblece.

La luz se abre paso, desciende, cumple
su pacto inmemorial con la ciudad dormida.

Si un verano cualquiera
llamaras y dijeras que tu casa está vacía
saldría a la calle apresurado y seguro
de que para siempre en plazas
…………y bares
habrán dejado de tener sentido
palabras como sospecha y madrugada,
silencio o nube.

FINIS DESOLATRIX VERITAE:
APUNTES PARA LA NAVEGACIÓN DE LO IMPREDECIBLE

…………Sacando cuentas, decido hacer llamadas, cada vez menos pudorosas. Mañana será día de paquetes y envíos. Y, antes que nada, la tarea no pequeña de sobreponerse a la prensa escrita. La evito con abundante pornografía, rescates nostálgicos de cualquier año previo de mi edad, canciones que sorprenden porque todavía las reconozco.

…………Todo un libro lentamente trabajado desde una objetividad poliédrica, recorriendo esa frontera ―un poco difusa― entre el documental aséptico y el biopic. El discurso ajeno o propio tratado como un fenómeno artístico y sociológico ―materia moldeable― entre la invocación y el punctum. Un viaje a pie y en el metro, con algunos carteles: ‘Mira lo que mi lenguaje me ha hecho’ y ‘Hazlo nuevo, de nuevo’. El modernismo es formalista y trascendente; el posmodernismo, espectáculo y mercado. ¿Cómo asumir que soy poeta y también, fuera de cualquier reparo, un producto entre muchos?

…………Si la imagen, como dijo aquel, es la muerte, ¿qué significa sopesar con esmero los mitos, reconstruirlos mediante una arqueología secular? En el proceso de envolver industrialmente mi subjetividad, ¿habrá lugar para los límites y las dudas? Hubiese preferido mil veces llegar a tiempo, tener algún eco concreto.

…………Allí está la raíz del engaño. En la imaginación somos héroes, en la acción casi siempre débiles, y es así como está diseñado. Regreso a mi voz de púlpito: los valores fueron destruidos por una confusión interesada; nuestra herencia es el lenguaje sugerente e inestable que antecede al desastre, que agoniza retardando la pérdida. Los héroes verdaderos, otra vez, mueren solos, han sido encerrados en manicomios y los cadáveres invitados al banquete… recuerdo al Cristo doliente e invertido varado en la playa de Ostia: nombres cubiertos de desprecio y olvido, alejados deliberadamente de quienes podían escuchar.

…………Tengo que terminar con esto (y dirás tú: grazie mille, merci beaucoup). La única forma de asegurar que alguien preste atención a mis balbuceos es verlos desaparecer, darles forma, materializarlos, hacer todo lo posible porque vivan a plenitud en la falacia platónica global. Debo seguir mi instinto y trabajar explícitamente aquella fijación con Gutiérrez Solana:

……..….El tiempo se desintegra, la luz se oscurece, los niños ya no juegan en los parques. Más pronto que nunca, un río incesante de sangre hirviente y los contornos de la realidad definidos con un brochazo grueso, en contrastes insalvables de oro, ocre y negro. ¿Recordará alguien, cuando ya muchos estemos obligados a huir, aquellas lejanas ilusiones primeras o tendrán mejor suerte mis músicos, mis payasos tristes, mis muñecas monstruosas?

…………Perder el norte significa simplemente olvidar cómo te llamas y no saber adónde ni a quién te diriges.

…………La guerra ha sido constante: los débiles no hemos resultado mejores. No hay a quien representar, estamos en un páramo. Si la verdad está en suspenso, representar es nutrir una mentira. El ocaso de la clase media, la superstición democrática. El vacío que dejó el amor. La masa debe apuntar a ser digna tanto como a las elites les conviene aprender a ser generosas. O, en su defecto, sólo queda prepararse para lo que nadie ha visto.

…………No quiero escribir, y creo que, finalmente, tampoco podré seguir siendo un lector. Acepto tu realidad como construcción siempre y cuando la mía también exista: despertar aquí, borroneando palabras. Las imágenes lo dominan todo, el tiempo no es más que una continua sucesión de ellas, y mi sensibilidad exacerbada fluye sin centro ni propósito alrededor de una angustia que ni siquiera se deja nombrar, aletargada y codificada, previsible, deslumbrante y virtual, que cumple indefectiblemente su misión de agotarme, consumirme desde y para un simulacro de duración. Esto era en verdad la vida.

…………Las opciones últimas para evitar el naufragio de este libro (¿y el mío propio?) son el soliloquio enajenado y el diálogo crítico. El discurso y la imagen, en tiempo real, la palabra que envuelve y la sensación que detiene.

Colaboración enviada por Víctor Rodríguez Núñez | Buenos Aires Poetry, 2020.