Motivos fuera del tiempo: las ruinas | Martín Rodríguez-Gaona

Martín Rodríguez-Gaona (Lima, 1969) es poeta, ensayista y traductor. Entre sus poemarios están Pista de baile (1997), Parque infantil (Pre-Textos, 2005), Códex de los poderes y los encantos (Olifante, 2011),  Madrid, línea circular (La Oficina, 2013, Premio Cáceres Patrimonio de la Humanidad) y Motivos fuera del tiempo: las ruinas (Pre-Textos, 2020). Sus ensayos Mejorando lo presente. Poesía española última: posmodernidad, humanismo y redes (Caballo de Troya, 2010) y La lira de las masas. Internet y la crisis de la ciudad letrada (Páginas de espuma, 2019, X Premio Málaga) son pioneros en el análisis de la poesía desde la cultura digital. Ha traducido libros de John Ashbery, John Giorno, Jack Spicer, Brian Dedora y Alice Notley.

En la Residencia de Estudiantes organizó recitales y conferencias con poetas como Seamus Heaney, José Watanabe y Gonzalo Rojas, y editó libros de Octavio Paz, Olga Orozco, Blanca Varela, José Ángel Valente y Jaime Gil de Biedma, entre otros. 

CANCIÓN ÓRFICA PARA EL INICIO DE LA PRIMAVERA

A punto de repetir un viaje
del que nada esperaba, del que no tenía
la menor
expectativa, pero en el que
entre la luna que iluminaba la plaza,
el ruido de la muchedumbre
y el alcohol,
decidiste dar inicio a lo infinito.

Esa noche fue absurda, larga y helada
y prosiguió
a las orillas del río, con el murmullo
monótono de la corriente y los cantos
de los grillos, con los picos
de las montañas dibujados en las aguas
y el final del camino que daba
a la cueva
en la que se hizo santo
un ermitaño.

En aquel contexto descubrí
tu piel, el brillo pálido
de Selene,
el perfil sutil y completo
de tus delicadas
líneas,
el laberinto
de tu cabellera
aferrado a mi entrepierna,
el negro profundo y agreste
de las zonas
secretas.

Así surgieron
los primeros ritmos, aromas y sabores
que nos acompañaron, temblando, a contrapelo,
desde esa madrugada
durante
varios meses, semanas y días.

Todas aquellas horas
en las que no dormiste
tenías una expresión
atormentada
que cambiaba de vez en cuando
con una sonrisa tímida
pero abierta.

A mí
no me interesaba conocerte,
ni siquiera
sabía tu nombre cuando,
con el pretexto del frío, te toqué
la mano
para culminar la insinuación,
echarte
sobre los tablones húmedos del muelle
y empezar a explorar
con esmero
cada uno de tus labios.

Tarea más ardua
que los trabajos de Heracles,
pues luego comprendería que eras
superficial de habla y afectos,
y de la peor forma, sin maldad,
sin posibilidad de ser consciente
porque tú misma
te deshaces
entre el deseo y el terror, entre lo que no quieres
ver de otro tiempo, pero tampoco
logras descartar.

El sufrimiento y lo turbio
se confunden con el esplendor
como en la vida misma, con su dialéctica
de injusticia y sangre.

Y quizá así tenga que ser
en el caso
de todo amor que se inicia
sin promesas,
amparado en el anonimato
y la oscuridad
de la noche.

CUALQUIERA PUEDE ENTRAR EN EL OCÉANO
PERO NO SIEMPRE ES FÁCIL SALIR DE ÉL

Me preguntaste si no tenía un poema manuscrito
…………aunque fuese malo.
Entonces comprendí que tú también
querías la versión tangible y perdurable
…………de aquella línea confusa
que algunas noches dibujé
………………………………con esmero
sobre el lienzo infinito e imaginario
…………de tu espalda-

El resplandor lunar trazando con lentitud
…………un sinsentido
sobre la hoja en blanco: sub specie aeternitatis.

Debo, por lo tanto, seguir paso a paso
la vieja doctrina, recuperar cada gesto, cada aroma,
…………cada espasmo,
entregado fugazmente
cuando decías que no podías
o que no se debía hacer.

…………“Tócame
…………de nuevo, Carmen, cántame
……………………en la boca, Eurídice:
…………Los poemas
…………no se escriben solos”.

Ves, en este asunto, lo interesante
siempre surge cuando ya lo has dado todo
…………por perdido.

Pronto ambos nos haremos expertos
en el laberinto doble
…………de palabras pétreas
y una frágil memoria. Civilizadamente,
…………protegidos por la distancia
o la profundidad del océano,
evocaremos
el deseo de amanecer desnudos
…………y abrazados
al pie de una ventana.

………………………………………….
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Pero, quién sabe, quizá
algún día regresemos a esa orilla
…………húmedos y exhaustos.

PEQUEÑO TRATADO SOBRE EL CONOCIMIENTO Y EL SUEÑO

Tus labios para besar y el abrazo que acompaña siempre
…………el descanso de tu cuerpo.
El descanso tras el descenso.
Debería de haber alguna forma de atrapar los instantes,
…………de hacer perdurar
el aroma de tu piel en mis poros, perder al fin toda posibilidad
…………de dialéctica y movimiento
y que el horizonte sea de pronto algo definitivo,
…………un pozo plácido y oscuro
varado entre tus piernas.

Así casi valdría la pena no despertar jamás, pero
…………ambos sabemos que sería imposible
porque nuestra naturaleza es efímera
…………y, aún peor, indistinta, poco fiable.

Mentimos, pues nuestra única y auténtica pasión
…………es el conocimiento.
Esa curiosidad, al principio compartida y amable,
…………pero que también, tarde o temprano,
nos llevará a otro cuerpo.

Extraído de Motivos fuera del tiempo: las ruinas (Pre-Textos, 2020) | Buenos Aires Poetry, 2021

Autor: Martín Rodríguez-Gaona
Año: 2020
ISBN: 978-84-17830-79-3
Nº de edición: 
Encuadernación: Rústica
Formato: 22×14
Páginas: 128