Cured | Lol Tolhurst

Laurence Tolhurst – «Lol» (nombre real Laurence Andrew Tolhurst), nació el 3 de febrero de 1959 en Horley, Surrey, Reino Unido. Es miembro fundador The Cure, como baterista, teclista y compositor. Luego de su salida de la banda en 1989 Lol se trasladó al sur de California, donde continúa escribiendo, grabando y haciendo giras con su propia banda, Levinhurst. Más recientemente, en 2011 participó en un reencuentro trascendental con sus ex compañeros de banda, por primera vez en más de veinte años, para realizar una gira con The Cure.

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Hay que recordar que a finales de los setenta no había internet para informarse sobre lo que se tiene que hacer para ser una banda. Ni tampoco había programas en la televisión que pudieran ayudar. No crecimos en una gran ciudad donde hubiera otros ejemplos de donde inspirarnos. Estábamos en nuestra ciudad. Y eso resultó una bendición porque pudimos florecer a nuestra propia manera con menos influencias externas que la mayoría de las bandas de nuestra época. Si hubiéramos estado en el centro de Londres, por ejemplo, estoy seguro de que todo hubiera sido muy diferente.

El lugar donde crecimos resultó ser una influencia determinante en la manera como sonaba The Cure. Para empezar, había esa uniformidad apagada típica de las ciudades surgidas tras la Segunda Guerra Mundial en la que se habían encontrado los que huían de los bombardeos con la gente de toda la vida de Surrey y Sussex. Y también estaban los asilos.

Había muchos manicomios en nuestra zona. Básicamente porque estábamos cerca de una población enorme que podía necesitar sus servicios. Instalaban estas instituciones en el agradable campo del sur de Inglaterra porque había más espacio. Aunque hubiera algunos de alta seguridad, como el Cane Hill (donde estaba el hermanastro de David Bowie, de donde se escapó y luego se suicidó), había otros mucho más benignos, como el Netherne, que en 1948 visitó Eleanor Roosevelt y declaró: “Estados Unidos tiene mucho que aprender de hospitales como Netherne”. Fue el primer hospital que ofreció una terapia basada en el arte para sus pacientes, lo que era un avance extraordinario en una época donde se acostumbraban los sedantes más fuertes y -para los casos más extremos- la lobotomía.

Los domingos, a los pacientes menos graves les dejaban tomar el autobús para ir a la ciudad, donde  veces no los encontrábamos. Era gente extraña, se les veía muy perdidos, la mayoría eran hombres y se tapaban la cabeza con la chamarra para protegerse del mundo exterior. Paseaban por las calles como si fueran fantasmas o se quedaban toda la tarde sentados en la casa de té con la espalda torcida viendo cómo se enfriaba el líquido (…).

Éramos jóvenes de clase media de la periferia, y la ciudad, para nosotros, significaba la posibilidad de un nuevo mundo del que queríamos formar parte. De modo que incluso un viejo asilo gótico en los alrededores de la ciudad nos parecía atractivo. 

No conocíamos a nadie y nuestra apariencia con indumentaria punk chocaba con la indumentaria general de las otras personas. La gente todavía estaba hechizada por la deplorable moda disco y nosotros vestíamos extravagantes pantalones que encontramos en tiendas de segunda mano y camisas de lana que habíamos logrado que nos tejieran nuestras madres (…).

Casi siempre evitábamos responder a las burlas malintencionadas. No nos faltaban ganas de mandarlos a la mierda, pero instintivamente sabíamos que responder era la puerta de entrada de una pelea garantizada. Y, siendo minoría, no era eso lo que nos interesaba. De modo que nos mordíamos la lengua e ignorábamos las provocaciones.

“Hay que estar muy drogado para vestir así”, esa era la conclusión a la que solían llegar. Si no vestías como ellos o eras homosexual o estabas drogado o las dos. Estúpidos. 

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Extraído de Cured de Lol Tolhurst. Traducción de Jordi Amor, Malpaso Ediciones, Barcelona, Octubre de 2019, pp. 64-68 | Selección de Juan Arabia para Buenos Aires Poetry 2020.