Oliden | María Agustina Pardini

María Agustina Pardini nació en Buenos Aires, Argentina, en 1989. Se graduó del Traductorado científico literario en inglés y de la Licenciatura en lengua inglesa. Escribe sobre literatura en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil, Words Without Borders y Letras Libres. Estos poemas forman parte de su primer libro de poesía que será publicado por Buenos Aires Poetry en 2020.

Gritos de dolor
(Basado en Howl by Allen Ginsberg)

Veo a las mujeres de mi generación devastadas.
Maquillajes corridos en las noches de llantos y palabras de puntas filosas.
Caminan las calles al atardecer en protesta
Mujeres que hierven para erradicar la maquinaria de guerra de nuestros días.

¡Ardan! Los silencios, las desapariciones y tus manos de plomo.
¡Ardan! Las amenazas, las complicidades y tus sábanas viejas.
¡Ardan! Las mentiras, los prostíbulos y tu pantalón de franela.
¡Ardan! Los recuerdos de tu infancia manchada.

A Lucía le robaron el sueño, el miedo hizo que su corazón dejara de latir.
María no pudo ver el amanecer, su cuerpo fue arrastrado hacia las profundidades
de la noche.
Clara nunca llegó a su entrevista de trabajo, sus ilusiones fueron arrebatadas unas cuadras antes.
Silvia dejó entrar al asesino, habían compartido la cama la noche anterior.

Una multitud de mujeres juntas en Plaza de Mayo, cargan en su pecho la parte que les resta. “Nunca más, ni una menos, no soy tu puta”, gritan los carteles. Veo a las mujeres de mi generación de la mano, formando una barrera
protectora que caminan junto al grito.

Oliden

El aire liviano del verano en el campo
se funde en risas entregadas a la vitalidad
del instante.

Una vez silenciado el conjunto de voces
que trepaba por ladrillos como
la madreselva, reclamas tu espacio
y hundes el cuerpo en agua sedosa
para buscar un reflejo ampliado
de vos misma.

Las agujas del pino cargan el peso de las
lágrimas que contuvimos, de los brazos
que temblaron cuando el sol abría tu piel
como un brote que quiebra la tierra.

Entre cardos y alambres crecen flores
blancas en la entrada de un bosque
húmedo. Altas, las ramas tocan el cielo
naranja y ya no hay límite que divida
nuestra luz.

El aire liviano del verano en el campo
se funde en risas entregadas a la vitalidad
del instante.

Sigiriya

Alto, arriba en las ruinas
reales de la Roca del León,

suspendido en el aire, el silencio,
dentro de una cueva húmeda

encuentro frescos de damiselas
……………………danzando.

Poesía Argentina | Buenos Aires Poetry