Der Überläufer | Víctor Manuel Pinto

Víctor Manuel Pinto (Valencia, 1982). Poeta, editor y profesor universitario. Jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, donde es director de la revista POESIA, imparte talleres de teoría y creación poética, y coordina el Encuentro Internacional POESIA Universidad de Carabobo. Forma parte del comité editorial de la revista argentina Buenos Aires Poetry. Ha publicado, entre otros: Aldabadas (2005), Mecánica (2006), Aprendiz de la carne (2007), Caravana (2010), Voluntad para no matar (2011), Poemas reunidos 2005 – 2011 (2012), y Quieto (2014). Ha ganado el Certamen Mayor de las Artes y las Letras del CONAC, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Valencia y el Premio Bienal de Poesía Eduardo Sifontes. Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías, y traducidos al árabe, alemán, italiano, inglés y portugués.

DER ÜBERLÄUFER

Un niño llamado Alex lo golpeaba.

Se ha muerto el padre, el hijo, el ojo,
pero el tuerto nunca lo olvida.

Wilhelm Lehmann, Nacional Socialista,
amante de la diosa destructora, seguidor de hormigas con la lupa,
forense de las flores, de lo seco,
disfruta que Alex tenga que irse a la guerra a limpiar inodoros.

Le dice Wilhelm Lehmann a la viuda: siempre el cobarde se marcha llorando.

Has torcido tu vida con la cruz;
Wilhelm Lehmann firmaste el juramento.

Llevo en mi brazo la banda roja como una fresca flor de Navidad.

Denme la espalda; vengan a patearme como a los hombres de la estrella.

II

Vengo a entregar la ametralladora;
mi dura careta de asesino con mangueras, de enormes ojos plásticos.

Soy el tramposo que piensa en sí mismo, no en la patria, no en el Imperio;
el que cubre los huevos con sus plumas.

Excuso a los ingleses que me humillan
hasta hacerme mirar conchas de granos pegadas a sus largos desperdicios.

Me llaman mestizo & me maldicen.

Mi cara es una porno de salivas por haber nacido en Venezuela.

III

Le dice Wilhelm Lehmann a la viuda: la naturaleza no es empática.

La tierra se sacude & nos mata,
como un padre enfermo ante su hija
el río, el agua hacen lo que quieren.

El tuerto besa la mujer del muerto,
del que tuvo que marcharse por bruto, por inútil a la patria y al Estado.

Wilhelm Lehmann se burla de sus fotos,
de sus cartas; le bebe su cerveza del domingo.

De nada sirvió no pisar insectos, salvar moscas de los tobos de agua.
El rencor, Wilhelm, te ha consumido como a un cigarro de basura.

& aunque usurpas la cama del soldado, acabas sin el plomo del orgullo;
hueco como el casquillo de bronce que tintinea envuelto de humo.

Dicen que tu madre te abofeteaba.

Detestaba los rasgos de mi padre.

Él nos dejó para irse a Venezuela; por eso odio ese nombre, a esa gente.

Extraído de Welserland (inédito) de Víctor Manuel Pinto | Buenos Aires Poetry, 2020.