La Gran Belleza: 16 poetas y aforistas españoles contemporáneos | por Paula Díaz Altozano (Parte 2)

Parte 2: Francisco Javier Navarro Prieto, Ángelo Néstore, Ángela Segovia, Carla M. Nyman y Ben Clark

Sobre la autora del artículo: Paula Díaz Altozano. Madrid, 1990. Becaria de Doctorado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis de fotografía artística. Licenciada en periodismo y grado profesional de música (piano). Máster en Comunicación Política (UCJC). Becada por el programa Erasmus + prácticas para residir en París y por Acciona para estudiar el máster de la Escuela SUR de Profesiones Artísticas, con sede en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ganadora del primer premio del ‘VIII Certamen Literario de Relato Alonso Zamora Vicente’ (Universidad Nebrija) y finalista del ‘IX Certamen universitario de relato corto Jóvenes Talentos Booket-Austral’. Autora de los poemarios ‘A orillas de París’ (Ediciones En Huida, 2018), ‘Ríos de carretera’ (Bajamar, 2019) y ‘Unicornios’ (Buenos Aires Poetry, 2020). Admitida en el Graduate School of Arts and Sciences de la Universidad de Harvard para hacer una estancia el próximo curso.


Bajo el título que precede, se muestra a continuación un grupo de jóvenes poetas y aforistas españoles cuya obra hace una interpretación crítica y estética de la sociedad actual y del conjunto de expresiones artísticas, movimientos y tendencias de la poesía y aforística española.

Paolo Sorrentino, en su película ‘La gran belleza’, narra la historia de Jep Gambardella, un escritor que tras haber tenido éxito con una novela de juventud, lleva a sus 65 años una vida fastuosa y frívola entre círculos artísticos de la alta sociedad en la Roma de Berlusconi. El protagonista celebra fiestas desenfrenadas en su terraza con vistas al Coliseo, por donde desfilan políticos o performers invitados y toda clase de personajes extravagantes. Desencantado de ser partícipe de tal baile de máscaras —buscaba la belleza, pero no la he encontrado, reflexiona en un momento de la película—, Jep Gambardella, el rey de la mundanidad, esconde su decepción tras una mirada irónica y cínica, y sueña con volver a escribir en esa Roma donde aún se atisba la belleza.

Pues bien, escribir hoy poesía y aforismos en España es, en cierta manera, una búsqueda de esos destellos que en la vorágine vital solo se dejan ver unos instantes y aparecen ante nosotros como el reflejo de un barco en el horizonte. Tarea difícil, sin duda, pues nada hay más común en este tiempo que la apariencia. A pesar de ello, hay creadores que, como los seleccionados en este artículo, buscan (como Gambardella) atrapar esa belleza que tan pocas veces percibe el espectador.

Ser poeta o aforista en la actualidad no es fácil. Seguramente, nunca lo ha sido, pues hay que armarse de valor para mirar al infinito y sostener su mirada. Hoy en día, sin embargo, esto pudiera ser aún más complicado. Como muestra la película de Sorrentino, vivimos en una sociedad donde es tal la cantidad de información y de propuestas, que resulta un reto distinguir las creaciones de calidad de las que no lo son. El mundo va demasiado deprisa. Todo, incluso la poesía, es susceptible de ser consumido, y si como hiciera el ángel de Walter Benjamin, miramos hacia atrás, el remolino de los tiempos se alza imponente y corremos el riesgo de quedar abrumados por la historia.

Los poetas y aforistas presentes en este artículo son herederos de esa historia que en oleadas de tradiciones artísticas, catástrofes y vanguardias, ha dejado regueros de espuma en las riberas de lo contemporáneo. A estos creadores los incluyo en lo que he llamado ‘Posmodernismo ilustrado’. Antes de explicar este término, debo aclarar que ello no tiene intención de crear ninguna suerte de ‘generación’, pues, por fortuna para la poesía actual, gracias a la multitud de propuestas y nuevos canales de comunicación, el concepto de generación se ha diluido.

Sí hay, en cambio, ciertos elementos comunes presentes en la escritura de estos autores: una forma de crear que responde a ese ‘posmodernismo ilustrado’ que, aunque representa valores propios de la época como la hibridación, la diversidad, las nuevas tecnologías o el cuestionamiento de una verdad absoluta y universal, tiende con su propuesta a buscar una verdad personal que trasciende a lo colectivo. Para ello se sirven de valores que pueden definirse como ‘ilustrados’, por cierta similitud con el movimiento cultural iniciado a mediados del siglo XVIII: la imitación —en un buen sentido, como característica del pastiche en lo posmoderno—; la crítica de la tradición, al tiempo que se revisa o adopta; la utilidad social, en tanto que la mayoría de los autores toman una postura política crítica; la universalidad, como modelo multicultural; y un idealismo que, en este caso contrario a la razón ilustrada, se opone al antropocentrismo y da pie a modelos alternativos críticos con cuestiones como la crisis climática o el superconsumo.

Los escritores incluidos en este artículo, inmersos en el utilitarismo propio de la contemporaneidad, no dejan de lado aspectos que remiten a la cultura popular o de masas, lo que aumenta el valor de su propuesta. Esta característica está presente en su poética/aforística y sirve como reclamo para tener una visión lúcida y en ocasiones irónica de la realidad. Se establecen así dos géneros independientes, poesía y aforismo, que se complementan. La poesía contiene elementos filosóficos, aforísticos en algunos casos, y el aforismo se sirve a su vez de imágenes poéticas o reflexiones filosóficas, sin por ello dejar de ser independientes.

Respecto a sus influencias, es común en muchos de ellos su interés por clásicos y contemporáneos extranjeros (Eliot, Marguerite Duras, Clarice Lispector, Adrienne Rich, Anne Carson, etc) de géneros literarios y filosóficos distintos. Y también, aunque en menor medida, de los españoles, principalmente Lorca, Cernuda o Miguel Hernández. En general, los poetas seleccionados no siguen la tradición de la poesía de la experiencia española sino que prefieren corrientes de corte más vanguardista o intelectual, en la que destacan los nombres de José Ángel Valente, Francisca Aguirre, Claudio Rodríguez, Gamoneda o Pere Gimferrer. También se interesan por autores latinoamericanos como Bolaño, Pizarnik o Blanca Varela. Y además, gracias a la conexión virtual que permiten las redes sociales y a la celebración de actos presenciales, los autores reciben la influencia directa de sus coetáneos y de sus propios compañeros generacionales tanto en España como en otros países. Este conjunto de influencias, que abarca más de las mencionadas, hace que su obra marque una diferencia con la generación anterior. Se produce así una interesante renovación alejada de la poética experiencial y de los poetas institucionalizados; una poesía nueva que no teme participar en la cultura popular sin renunciar por ello a un quehacer crítico, artístico y estético.

La posmodernidad se asemeja a una Torre de Babel a medio construir. Si el momento inicial teorizaba sobre el fin de la historia, hoy podría hablarse de un ‘fin de los tiempos’. Puede ocurrir que llegue a parecernos imposible crear nada nuevo debido a la homogeneización cultural, a los medios de comunicación que pelean por copiarse a sí mismos y al hiperfuncionalismo imperante del que hablaron autores como Baudrillard. ¿Tiene sentido, entonces, escribir poesía después de Netflix?

El autor F. Jameson escribió que una vez que las tecnologías están por todas partes, se disipa la idea de Rimbaud de ser ‘absolutamente moderno’. Tenía razón, pero es posible que hoy, en lugar de tratar de ser modernos, debamos ser completamente contemporáneos, y para eso sea necesario mirar una vez más hacia atrás, sin olvidarnos del presente, a ese torbellino de tradiciones poéticas y filosóficas capaces de dar las claves para crear una obra de calidad. La época actual nos ofrece la posibilidad de ser partícipes de una hibridación, de la búsqueda de analogías que permitan repensar el mundo. Quizá, nunca ha habido un momento mejor y con más posibilidades para escribir que hoy.

La propuesta de los poetas y aforistas seleccionados demuestra que es posible escribir de manera que la filosofía, la política y la estética se complementen. De esta forma se alejan de la vulgaridad con una obra sólida y artística, con la búsqueda, en definitiva, de esos momentos que, como luces que aparecen en un cielo al anochecer, dejan vislumbrar la belleza.

***

Un canto al mundo. A los animales, a la fruta, a la carne, a la humanidad, a la poesía. Un canto escrito en ‘El bello mundo’ (Hiperión), por Francisco Javier Navarro Prieto (Tomelloso, 1994). Filosofía, pintura y política recorren las páginas de este poemario que puede tocarse, admirarse como si de un cuadro se tratara; de una obra pictórica que representa ese mundo bello, espléndido, atravesado por la precariedad y los mecanismos de poder.

Lo ensayístico se une con lo lírico en los poemas creando una tensión resuelta en titulares de periódico plasmados en la primera parte del libro y en imágenes poéticas hábilmente construidas. En el bello mundo descrito puede contemplarse el mar desde una habitación, aquí la música de las olas habita la pared, ver el mostrador de una carnicería o ser consciente de los animales que se extinguirán. Lo político está en el poemario, no a la manera de política vacía de partido, sino como posicionamiento reflexivo, personal, que trasciende las instituciones. Política de los cuerpos, inspirada en las obras de Francis Bacon y Egon Schiele, en los espacios de Hopper, la hopperiana luz que a veces entra, en la manzana de Magritte. El autor escribe desde una conciencia de clase, desde una política que no renuncia a la estética, para representar un mundo donde, a pesar de la crisis, es posible encontrar belleza.

La política de los cuerpos está presente también en ‘Hágase mi voluntad’ (Pre-Textos, 2019). Hay en los versos de Ángelo Néstore (Lecce, 1986) una belleza que acuchilla; hay flores, Adanes y Evas, una belleza impura que se torna serena en su último poemario. El lirismo fluye en sus páginas a pesar de los temas que trata: poder, una herencia personal y colectiva, cuerpos sometidos a la violencia o un canon que puede no ser. Lenguaje y cuerpo se muestran como fronteras abiertas, con guiños que dan la vuelta a Rimbaud, como en el poema Tú es un altro, una reflexión sobre el idioma elegido, o con la decisión de adoptar una posición política de estar en el mundo, de nuevo, por encima de las vanas instituciones partidistas.

Con una poética consciente de la relación con el entorno, bendigo siempre el suelo que piso / aunque me queme las plantas de los pies, de rebelión ante las estructuras de poder que explicara en sus obras Foucault, la voluntad de Ángelo Néstore rechaza lo establecido, no de manera dogmática sino como posibilidad. Se subvierte de esta forma la utopía, el género, el poder, con versos de una sencillez y belleza inusitados. Rechazar etiquetas o repensar la estirpe son posibles escenarios de este libro bello, capaz de atravesar cuerpos, de inventar un lenguaje que no defina/ que no explique/ una lengua que no abstraiga/ que me haga dudar.

El lenguaje se vuelve político en ‘Amor Divino’ (La uÑa RoTa, 2018) de Ángela Segovia (Las Navas del Marqués, Ávila, 1987), se bifurca en novela, poema o río; se hace de oro, se torna en color púrpura, esmeralda, toma forma de corazón. Igual que hicieron poetas como Gertrude Stein, experimenta, rebasa la gramática, desmonta. Personajes como Lonesom, el Forastero y Elle, forman parte de una no-trama que muestra el amor desde vertientes tan distintas como las novelas de caballerías o la ciencia ficción. Hay misterio, lirismo alejado de lo confesional y una mística no exenta de ironía.

Leer el poemario es parecido a encontrarse un baúl lleno de objetos y papeles medievales mezclados con otros más actuales, revolver en ellos y decidir qué nos quedamos, descubrir los fragmentos brillantes: una luz, una esfera incandescente. Supone encontrar conversaciones entre el Señor Cuervo y Lady Sorrow conmovidos; es ver praderas verdes/ restallantes/ verdes, preguntarse por lo que no se puede conocer miramos al cielo entonces o quizás fui yo quien únicamente miró/ y vi el planeta rojo resplandecer en el cielo. Historias, poemas, una película del oeste… todo ello esboza una iconografía resplandeciente donde se entremezclan lo religioso y lo popular, modernidad y antigüedad, una lírica que desborda el lenguaje y lo torna en misterio, en imagen, en una bruma que no se ve.

Otro lenguaje que no define únicamente, capaz de alzar el vuelo desde sus versos, es el de Carla M. Nyman (Palma de Mallorca, 1996) en ‘Elegías para un avión común’ (Torremozas, 2020). El poemario, prologado por Pablo García Casado, invita a pensar el poema como una escucha de la realidad, no suenan las palabras, suena el río en las rocas. Aparecen pájaros, nubes, ventanas, conversaciones, yo he dicho que tú dijiste que la niebla o el humo/ o la piel que no fondeo/ son tal vez las ruinas de un museo boca abajo en el mar.

La ciudad repleta de nóminas, números y automóviles da paso a una naturaleza de mares, árboles secos y raíces que surgen como una ensoñación; a un imaginario en que el mundo está representado al mismo tiempo en lo cotidiano y lo más elevado, ven/mundo/ reconcíliate/ hablemos lento,donde tiene lugar una búsqueda personal. Elegías de un dolor apaciguado, en consonancia con lo natural y la infancia: ven niña/y te hablaré de los océanos y los ríos. Elegías para esas aves que migran y vuelan alto.

Hay libros tan bellos que no debiera escribirse nada sobre ellos. Obras que, una vez leídas, dejan solo unas pocas imágenes que se deshacen como un rastro de nubes en el cielo, capaces de conmover al lector por su sencillez. Aquellas que, tal como explicaba el profesor Keating en la película ‘El club de los poetas muertos’, están por encima de las explicaciones, pues hablan por sí mismas, y más valdría saltarse prólogos o comentarios antes de acometer su lectura. Una de estas obras es ‘Los hijos de los hijos de la ira’ (Delirio, 2017, reeditado de la versión de 2006) de Ben Clark (Ibiza, 1984). Poemario que dibuja las coordenadas de lo que podría ser un Paraíso prometido, tomado, sin embargo, por la precariedad de una época señalada en los magníficos primeros versos: llovía en las aceras y en las casas/ llovía en todo el siglo XXI, que son ya un poema.

Igual que hizo Dámaso Alonso en su obra ‘Hijos de la ira’, publicada en 1944, Ben Clark retrata el desasosiego de una generación, los hijos de la bonanza, con un poemario que no cae en el eslogan fácil, sino que utiliza un simbolismo de belleza inusual para expresar cuestiones existenciales como el amor o la vivencia contemporánea. El acero, la burocracia, una ciudad neblinosa y universal, representan la búsqueda de algo que no se sabe muy bien qué podría ser. También la música resuena a partir de Five Tango Sensations de Piazzolla, donde la voz del poeta es capaz de traspasar muros y buscar una verdad, yo creo que el amor debe existir. La historia familiar cae en Ben Clark, que es uno y muchos poetas: mi sangre estuvo en Somme, estuvo en Ypres/ entre más de un millón de toneladas/ de carne un tal Frank Mead, en este poemario que es pasado, futuro, y pertenece a quienes, a pesar de todas las adversidades, se atreverán a mirar a lo alto y afirmar que habíamos vencido.

***

Francisco Javier Navarro Prieto (Tomelloso, 1994) es graduado en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Además, ha disfrutado de la beca Santander Iberoamérica con la que ha tenido la oportunidad de estudiar filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente estudia el grado de Literatura general y Comparada en la Universidad de Granada, donde ha obtenido diversos premios literarios. “El bello mundo”, ganador de la XXII edición del Premio de Poesía Joven «Antonio Carvajal», es su primer libro publicado.”

Poemas de ‘El bello mundo’:

Yo en el estudio/ Habitación junto al mar

Si digo agua ¿beberé?
-Pizarnik

fuera del poema hay un lenguaje
…………una habitación
que no comprendemos del todo
…………con grandes zonas de luz
si lanzamos la red se nos escapa
…………con grandes zonas de sombra
la realidad no cabe en dos ojos
…………una habitación junto al mar
uno da un paso hacia el mundo
…………donde uno puede decir: mar
y el mundo se echa atrás
…………como si se estuviese bañando
y uno da un paso hacia sí mismo
…………donde puede decir: sol
el alma se echa atrás
…………decir calma paz tranquilidad
uno está escribiendo de repente
…………aquí no hay ningún dolor
una gaviota en la ventana
…………aquí nadie paga un precio por existir
y es el mundo que da un paso hacia ti
……………………aquí la música de las olas habita la pared
y el mundo y tú os miráis el uno al otro
…………el mandato azul del océano
y os separáis
…………ha llegado la época donde la piel y el aire
al fin y al cabo todo está bien así
…………han roto su habitual frontera
yo en el estudio
…………y si digo amo amaré
los pájaros en la playa en silencio
…………y si digo agua beberé
pues saben que yo tengo sus palabras.

Francis Bacon: Retrato de George Dyer hablando

Cuando me miraste por primera vez sentí
…………Sé que tú dices dolor donde yo digo amor;
mi cuerpo lleno de lirios, mi vientre
…………yo, sin embargo, tenía un poco de confianza;
regado de estrellas, las manos
…………Francis, un cuerpo se deshace en palabras
sin ninguna herida, y yo preguntándome:
…………y tú eres el único que se da cuenta,
cómo es posible que el suelo esté
…………del mismo modo que un nenúfar más otro nenúfar
lleno de mi sangre, juraría que es rojo,
…………son juntos un alma
que esta sangre nos es mía,
…………y solo lo sabía Monet,
entonces de quién,
…………a pesar de que todas las tardes
me preguntaba si era la mía
…………el parque estaba lleno de paseantes
pero aquí no hay nadie más que tú,
…………pero no sabían leer como tú ahora lees
más que yo; parece que el dolor,
…………que yo me descompongo en palabras
no me digas que el dolor,
…………y los pies se me deshojan
ahora estoy vacío,
…………como estas palabras
te digo adiós, te digo,
…………que
el ser me lo apagas como una bombilla
…………ya se
y mis manos se van a quedar
…………están
sujetando el sol.
……………………descomponiendo.

Cinco

Me gusta, digamos, el brillo y el color que sale de la boca, y siempre tuve la esperanza de poder pintar la boca, en cierto modo, lo mismo que Monet pintaba una puesta de sol

Francis Bacon en entrevista con David Sylvester

entonces llega la convulsión sacudida temblor:

el amor es un vómito compartido por el que los cuerpos escapan
el excremento es una forma de huir por la que el cuerpo escapa
el grito es la gran torsión por la que el cuerpo escapa a través de la boca
el grito de hecho es el órgano de la boca
la penetración es la forma más placentera de la huida de uno mismo
una jeringuilla clavada sobre el brazo es la forma de huir del cuerpo
porque es la forma de huir de la sangre
en el lavabo el cuerpo podría caer como agua
en la cama el cuerpo se podría derretir como las sábanas
en la silla el cuerpo podría transformarse en madera

El quinto paso es la eliminación del yo a través de la destrucción del cuerpo

Ángelo Néstore (Lecce, 1986 / Málaga). Su obra gira en torno a lo poético. Ha publicado ‘Hágase mi voluntad’ (XX Premio de Poesía Emilio Prados, Pre-Textos, 2020), ‘Actos impuros’ (XXXII Premio de Poesía Hiperión, 2017), traducido al inglés con el título ‘Impure Acts’ por Lawrence Schimel en la editorial neoyorquina Indolent Books y ‘Adán o nada’ (Bandaàparte Editores, 2017). En 2021 saldrá su primera colección de poesía en italiano, titulada I corpi a mezzanotte (Interlinea Poesía, 2021). Actualmente co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables y es director editorial de la editorial de poesía Letraversal. Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes ‘Esto no es un monólogo, es una mujer’ (autor y director) y la pieza en solitario ‘Lo inhabitable’, en la que dialogan poesía, teatro y performance. En 2018 se le ha otorgado el Premio Ocaña a su trayectoria poética en el XXI Festival Internacional de Cine LGBT de Extremadura.

Poemas de ‘Hágase mi voluntad’:

Insepulto

Mi madre compró un nicho en Italia y me dijo:
aquí descansaremos los dos con tu padre.
Y, de repente, imagino su cráneo apoyado sobre mi cráneo,
refugiados en la madera del árbol que nos vio nacer, y le sonrío.
Su esperanza me roza como una caricia
para que un día deje España y vuelva,
la suya es una promesa de amor eterno.
Pienso en mi madre, en mi padre y en mí,
convertidos en polvo,
una familia sin descendencia, mediterránea,
unida en la muerte como nunca lo estuvo en vida.

Algún día el conserje barrerá las flores podridas,
nos dejará desabrigados frente al mundo,
mirará el nicho e intuirá nuestro amor en la foto familiar con fondo blanco
entre tanto hueso desnudo,
igual de seco, igual de blanco.
Si lo pienso un nicho es la utopía perfecta:
sin hombres o mujeres,
todos extranjeros.
Guardamos un mundo ideal dentro,
en nuestros huesos, pero tan lejano.
La tumba es el modelo de familia definitivo.

Sección de caballeros

                                                                Yo sé que existo
                                                          porque tú me imaginas.
                                                                 Ángel González

Yo soy hombre porque tú me nombras.
Si tuviera un cuchillo, sin embargo,
partiría mi cuerpo en dos como un pescado
y cogería tu mano para llevarte
a los lugares más fríos y más íntimos de mi interior.
¿Te sorprendería
ese corazón helado y hueco
que imagina el calor de tus manos?
¿Ese cuerpo de hombre muerto,
aún por construir?

Spoiler

Compro el periódico, lo guardo,
llevo el cuerpo torturado
de cuatro mujeres en mi mochila.

Ángela Segovia (Ávila, 1987) ha publicado los libros ‘¿Te duele?’ (V Premio de Poesía Joven Félix Grande, 2009); ‘de paso a la ya tan’ (ártese quien pueda ed., 2013); ‘La curva se volvió barricada’ (La uña rota, 2016) que recibió el Premio Nacional de Literatura, modalidad Poesía Joven, en 2017; ‘Amor divino’ (La uña rota, 2018) y ‘Pusieron debajo de mi mare un magüey’ (La uña rota, 2020). Tradujo el libro ‘CO CO CO U’, de Luz Pichel (La uña rota, 2017). Desde septiembre de 2014 a septiembre de 2016 fue becaria de creación del Ayuntamiento de Madrid en la Residencia de Estudiantes. En 2019 obtuvo la beca de la Fundación Villalar con el proyecto ‘Apariciones de una cabaña en el bosque’. Forma parte del Seminario Euraca. 

Poemas de ‘Amor divino’(fragmentos):

*

Un fantasma blanco está agazapado
sobre los hombros del sultán, sobre los
hombros de sus caballeros. Llevan la
noche en el manto, el fuego en la nuca.
Pequeñas lechuzas blancas cuadrúpedas
aúllan en, muy lejos, un campanario.
Con un pez hace el amor la doncella. A
su hijo le foguea la nuca. Es natural. El
espíritu santo hace corona. Descansan
ahora en, muy lejos, el puente d’oro bajo
el agua. Ahí donde estamos tú y yo.

*

El pasillo era pequeño
apenas medía lo que dos camisas verdes anudadas
y donde él corría
ella corría tras él siendo diminuta:
-Dibujo los gestos
de tu cara en mi cara
para volver con ellos de la muerte,
dijo ella
y lo azul de las camisas anudadas
descendía por sus pies siendo de agua
y los bañaba

*

Pero luego
recupera la calma
por rezar
a las señales
cuando se imagina una virgen
que las tiene:
-Esta noche te la brindo a ti
Virgen de Schoenstatt
que sostienes una corona
que sostienes una nube
y que sostienes un azul
y sostienes ahora mi mirada

Carla M. Nyman (Palma de Mallorca, 1996) es graduada en Filología hispánica en la Universidad de Sevilla. Ha trabajado como traductora en Ediciones en Huida, también como guionista y actriz en Street Ho Productions. Varias de sus películas han recibido más de veinte selecciones y diez galardones en los festivales Atlántida Film Fest, Evolution Mallorca International Film Festival, Los Ángeles Cinefest y Films In-Fest, entre otros. En 2018 obtiene una beca de residencia literaria en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. En 2020 su pieza ‘Mientras la puerta siga cerrada’ fue seleccionada para participar en el III Festival Internacional de Dramaturgia Femenina de Atenas 2021, con puesta en escena y traducción al griego. Fue finalista del Premio Adonáis de Poesía 2019, XXI Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven por su poemario ‘Elegías para un avión común’ y accésit del XII Premio Romero Esteo para la dramaturgia joven por su obra ‘Árbol quemado’.

Poemas de ‘Elegías para un avión común’:

*

No suenan las palabras
suena el río en las rocas
Un intento vago
de mover el agua con las manos
Impulso de tomar
la lámina mordiente del cielo

*

Y una tarde
puede ser
el tren vibra bajo el puente
le escuece el derrumbe del sol
Gritan las aves
cae agua
llueve
como un dedo que toca la espalda:
no has sabido ver el cielo

*

Eres todavía arena que cae en invierno
un escozor al vestirse y humillarse
desnuda bajo las sábanas
Dónde está la estampida de ciervos
el barco que me prometiste
Quiero el mar
y qué es este silencio que me asusta tanto
No puedo mojar los pies en tu cuerpo
dónde está tu cuerpo
Un árbol crece y se abre en mis manos
No cantan ya los pájaros ni escucho el viento
¡Es verano! Me digo ¡es verano!
Yo pienso en el verano y solo cae agua
Este árbol se agranda en mi cuarto
y tú te quedaste en el mar
Cómo conciliar los quilómetros
cómo pudiste marinero soñar con un árbol
y meter mis manos
……………………maniatadas
como raíces bajo tierra

Ben Clark (Ibiza, 1984) es poeta y traductor. Ha publicado, entre otros, los poemarios ‘Los hijos de los hijos de la ira’ (XXI Premio de Poesía Hiperión. Hiperión, 2006. Delirio, 2017), ‘Cabotaje’ (Delirio, 2008), ‘Basura’ (Delirio, 2011), ‘La Fiera’ (Sloper, 2014), por el que obtuvo el Premio El Ojo Crítico de RNE de Poesía 2014, ‘Los últimos perros de Shackleton’ (Sloper, 2016), ‘La policía celeste’ (Visor, 2018), por el que obtuvo el XXX Premio Loewe de Poesía, ‘Armisticio’ (2008-2018) (Sloper, 2019) y ‘¿Y por qué no lo hacemos en el suelo?’ (Espasa, 2020). Como traductor de poesía ha publicado los Poemas de amor de Anne Sexton (2009), la Poesía completa de Edward Thomas (2012) y, junto a Borja Aguiló, la antología ‘Tengo una cita con la Muerte (Poetas muertos en la Gran Guerra)’ (2011), todas ellas en Ediciones Linteo. 

Poemas de ‘Los hijos de los hijos de la ira’:

I

Llovía en las aceras y en las casas.
Llovía en todo el siglo XXI.
Teníamos entonces nueve años
y una idea aturdida del amor.
Llovía en todo el siglo XXI.
Llovía en nuestros ojos y quemaba
mientras nos divertíamos lamiendo
el neblumo, el esmog de las farolas.
La City era una ciénaga convulsa
donde se hacía muy difícil distinguir
el cielo gris de todas las corbatas.
Cogidos de la mano
nos hacía toser el acre olor
de vidas gangrenadas.
Unos pasos más cerca de la muerte
llorabas y decías: «¡Ben, Ben, Ben,
quiero irme a mi casa!».
Estábamos perdidos. Y aún llovía.
Confundías las calles como a veces
confundimos extraños con amigos.
Como Hansel y Gretel, regresamos
buscando nuestras huellas, algún resto.
Pero nada se imprime en el asfalto.
Y en el suelo no había más
que latas de refresco
devoradas por la luz.

Ya no habría consuelo en nuestras almas.
Habíamos llegado tarde al mundo.

IV

Hoy es domingo en casi todo el mundo.
Pero aquí, sin embargo, muere el miércoles,
porque aquí la semana está borracha.
Y en su ebriedad, a veces, se le ocurren
cosas estrafalarias, por ejemplo
supo que me dejaste un jueves frío,
un día sin anécdotas –aparte
de que tú me dejaras.
Y desde entonces siempre que se aburre
–y se aburre a menudo–
se entretiene conmigo transformando
cualquier mañana en miércoles, cualquier
radiante día nuevo en aquel día
en que sentí que el viento me miraba
un poco compasivo, cuando vi
–o eso me pareció– un gesto muy tuyo
en aquella mujer del restaurante,
la que no estaba sola.
……………………………….Aquel miércoles
tan largo y tan espeso que avanzaba
hacia el último jueves de mi vida.

VII

Cada vez más arriba,
cada vez
más deprisa, más alto.
Cada vez
más fuerte y deslumbrante.
Cegador.

Lejos del suelo, lejos,
cada vez
más distante, más frío.

Aspirar a una altura irrespirable
desde donde las cajas de cartón
y sus ignominiosos inquilinos
no sean más que puntos bajo el cielo.

Esta ha de ser la idea del progreso.

Buenos Aires Poetry | 2020