Las Auroras de Otoño | Wallace Stevens

Wallace Stevens nació en Reading, Pennsylvania, el 2 de octubre de 1879. Tal como muchos críticos han señalado, entre ellos el norteamericano J. Hillis Miller, la continuidad de la poesía de Stevens yace en que se centra continuamente en la interacción de la mente y mundo o, en términos de Stevens, “imaginación” y “realidad”. “La poesía”, dice Stevens categóricamente, “es la declaración de una relación entre un hombre y el mundo”. Entre estos dos polos de una sumisión de la mente a la autoridad de la realidad, por un lado, y una afirmación del poder de la mente sobre la naturaleza, por otro lado, la poesía de Stevens fluctúa, ahora afirmando el dominio de un polo, ahora del otro, siendo incapaz finalmente de adjudicar la contienda o el antagonismo entre los dos.

Las Auroras de Otoño

I

Aquí es donde vive la serpiente, la sin cuerpo.
Su cabeza es aire. Por la noche, debajo de su cola
se abren ojos y nos observan en cada cielo.
¿O es ésta una nueva salida del huevo,

otra imagen al final de la caverna,
otra incorpórea desprendiéndose de la piel?
Aquí es donde vive la serpiente. Éste es su nido,
estos campos, estas colinas, estas distancias manchadas,

y los pinos en lo alto y largo junto al mar.
Esta es la forma engullendo tras lo informe,
la piel fulgurando desapariciones anheladas
y el cuerpo de la serpiente fulgurando sin piel.

Esta es la altura emergiendo, y su base
estas luces que al fin pueden alcanzar un polo
en la exacta medianoche y encontrar la serpiente ahí,
En otro nido, la reina de la confusión

del cuerpo y el aire, las formas y las imágenes,
inexorablemente en posesión de la felicidad.
Este es su veneno: que deberíamos desconfiar
incluso de esto. Sus meditaciones en los helechos,

cuando se movía tan apenas para estar segura del sol,
Nos dejaron no menos seguros. Vimos en su cabeza,
anillada de negro sobre la roca, el animal moteado,
la móvil hierba, el Indio en su claro del bosque.

The Auroras of Autumn

I

This is where the serpent lives, the bodiless.
His head is air. Beneath his tip at night
Eyes open and fix on us in every sky.
Or is this another wriggling out of the egg,

Another image at the end of the cave,
Another bodiless for the body’s slough?
This is where the serpent lives. This is his nest,
These fields, these hills, these tinted distances,

And the pines above and along and beside the sea.
This is form gulping after formlessness,
Skin flashing to wished-for disappearances
And the serpent body flashing without the skin.

This is the height emerging and its base
These lights may finally attain a pole
In the midmost midnight and find the serpent there,
In another nest, the master of the maze

Of body and air and forms and images,
Relentlessly in possession of happiness.
This is his poison: that we should disbelieve
Even that. His meditations in the ferns,

When he moved so slightly to make sure of sun,
Made us no less as sure. We saw in his head,
Black beaded on the rock, the flecked animal,
The moving grass, the Indian in his glade.

Extraído de Wallace Stevens, The Auroras of Autumn, Knopf Publisher, 1950 | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2020.