Poesía Kurda: 8 poemas de exilio de Farhad Pirbal

Poco se sabe de la poesía Kurda, la inestabilidad política que ha sufrido esta nación provocó que la traducción de su obra poética sea breve y de escasa difusión en el mundo. En esta oportunidad se presentan 8 poemas de exilio, del poeta Farhad Pirbal, traducidos por Jiyar Homer y David Shook.
Los Kurdos son un pueblo del Asia Occidental, cuyos registros datan desde antes del siglo IV a.C. A pesar de su origen milenario, han sido históricamente reprimidos y perseguidos. El caso más emblemático de este hostigamiento, ocurrió hacia fines de la guerra entre Irán e Irak, el 16 de marzo de 1988, cuando el régimen baazista de Iraken la Operación al-Anfal destruyó la ciudad de Halabja en Kurdistán con gas pimienta. El ataque acabó con la vida de más de cinco mil civiles kurdos y dejó a más de diez mil heridos. Los sobrevivientes de la masacre se desplazaron entre Irak, Irán y otras ciudades de Kurdas.

Farhad Pirbal nació en Hewlêr, la capital del Sur de Kurdistán, en 1961. Es un galardonado escritor, poeta, pintor, crítico, cantante y académico. Estudió la literatura y lengua kurda en la Universidad de Silêmanî, fue admitido a la Unión de Escritores Kurdos en 1984 y poco después publicó su primer libro, una obra de teatro titulada Despedida a mi país. Se emigró a Europa en 1986, eventualmente continuando sus estudios en el Sorbonne. Al terminar su PhD regresó a Kurdistán y dió clases de literatura kurda en la Universidad Salahaddin. En 1994 fundó el Centro Cultural Şerefxan Bedlîsî en Hewlêr. Hasta ahora he publicado más de 70 libros de sus escrituras y traducciones, incluyendo una antología de su poesía completa, El Refugiado número 33.333, y su primer libro de cuentos, Los Comedores de papa.

1993

Mientras el costo de un par de zapatos en París
Puede alimentar a 30 personas hambrientas en Siberia,
Mientras 3 frías coronas suecas
Equivalen a 33 días sobrevividas por 33 somalíes hambrientos,

Mientras el precio de un Pepsi-Cola en Chicago
Equivale al salario de un mes completo de un empleado sin salario en Hewlêr,
Mientras una libra equivale a dos bidones de gasolina en Sarajevo,

Mientras el precio de un agal en Arabia Saudita
Equivale a dos casas para un noble indigente en Armenia,
Mientras una marca Alemana equivale una lata de queso
Y un saco de papas en Petersburgo,

Mientras una braga en Ginebra
Equivale a quince kurtak y sharwal en Bombay,

Mientras un puto dólar equivale a 500 dinares en Silêmanî,
Mientras incluso 30 billetes de 500 dinares
No equivale ni a un vaso de helado en Venecia,
¡Hay que destruir a este mundo por completo!

Hotel Paradis

En esta tierra enorme
En una ciudad olvidada al lado del desplazamiento
En un hotel de novena clase
En una habitación
En una esquina congelada
Sin estufa
A solas:
Estoy sentado frente a
Algunas fotos de hace once años
L
L
O
R
O
.
.
.

La Nada

Nací en Hewlêr, conocí a Lenin en Bagdad, me sentí apátrido en Teherán y que era kurdo en Damasco. Abrí los ojos en Ostbahnhof, obtuve mi pasaporte en Aalborg, pensamientos suicidas se me ocurrieron en Copenhague. Por primera vez en Estocolmo, dormí con una mujer europea, obtuve mi primer diploma extranjero en París, mis orejas se purificaron con la música de Chopin en Cracovia, y con el amor en Santiago, y con el odio en Düsseldorf….
A partir de ahora quiero, como los negociantes judíos de Austria en el periodo de la Segunda Guerra Mundial, irme por un tiempo a trabajar en Canadá, luego irme a casar en Brasil, después regresar a Europa, y además publicar un libro en Londres. Finalmente, irme a Ámsterdam y suicidarme; mi cadáver será como un apestoso saco de papas, desechado en un vertedero, sin que nadie lo supiera.

En las calles frías de la medianoche

Dije: voy a establecerme por un tiempo en este lugar
Dijo: los amantes deben ser vagabundos, dondequiera que estén
Mahwi (1836-1906)

Mi amable primer hogar:
Era una habitación caliente y dorada con oscuridad; me tiró.

Mi infancia: fue una gira vana y entusiástica por alrededor del jardín con sus naranjas claras,
Que rodearon a una muralla alta e irreconciliable de mármol.

Mi adolescencia: escapar y huir.
Y mi juventud se desperdició cruzando fronteras artificiales.

Cada noche dormía junto a un piedra
Cada semana me echaron de una ciudad a otra
Y cada mes me encuentro en un mundo más extraño.

En las calles frías de la medianoche
Las plateadas cuerdas heridas de mi guitarra
Lloran lágrima tras lágrima, gimen:
No hay confort en este mundo,
No hay
Confort
En este mundo…

Una canción a Carl Sandburg

A lo largo de mi vida en exilio me he preguntado a mi mismo: “¿qué es el confort?’’
A cientos de sabios por todo el mundo les he hecho la pregunta…
A los viejos que han probado muchísimo de la vida les pregunté, y también a muchos profesores y ministros y directores y estudiantes y empleados e incluso a banditos y negociantes y contrabandistas. Sorprendidos, todos me contestaron con bromas: indiferentes, sonrientes, han asentido con sus cabezas no ser capaz de responderme.
Hasta aquel día, un miércoles en la tarde: en el norte de España, cerca de Campo San Luca, de repente vi un grupo de gitanos húngaros, al lado del mar, sentados bajo un árbol, solos, con algunas botellas de un vino desplazado y sus acordeones eufónicos, asando carne…

Perdóname…

¡Oh la lluvia de mi país!
Si en este exilio
Me muero sin poder volver a llorar contigo por última vez,
¡Perdóname!

¡Oh el narciso de rizo amarillo de mi país!
Si en este exilio
Me muero sin poder volver a inclinarme frente a tus pies,
¡Perdóname!

¡Oh mi prometida, vestida de negro!
Si en este exilio
Me muero sin poder volver a besarte por última vez,
Perdóname,
¡Perdóname! oh ese chal de lágrimas que se ha puesto sobre el cadáver de mi patria asesinada!

La Casa en los hombros

los caminos
los caminos
los caminos
no queda ninguno que no he pisado.

los hogares
los hogares
los hogares
no queda ninguno dónde no he muerto.

¡oh tú, indicando con los dedos al rayo de sol y al camino al mar!
estoy harto de todos los caminos
estoy harto de todas los hogares
tú—
tú muéstrame
un camino para mi, un vagabundo
tú muéstrame una casa—a mi, que no tengo hogar
¡oh tú, indicando con los dedos al rayo de sol y al camino al mar!

Ostbahnhof 1985

Exil

En ese cielo amable
Tengo una patria permanente y confort,
Y en las calles desplazadas
Un puñado de canto y fragancia y goce.

Entre el cielo y las calles, mis días
Se pierdan,
Inutiles…

Sobre los traductores:
Jiyar Homer (1996) es un traductor y editor trabajando entre kurdo, español, inglés, arabe, y persa. Sus traducciones se han editado en los Estados Unidos, el Reino Unido, Afganistán, Armenia, Dinamarca, México, Kurdistán, Irak, Irán y Turquía, en publicaciones como World Literature Today y Brooklyn Rail InTranslation. Ha traducido obras de ficción, entrevistas, ensayos y poemas de autores como Borges, Cortázar, García Márquez, Bolaño, Rulfo, Paz y Neruda del español al kurdo, y esas traducciones se han publicado en varias revistas y periódicos de Kurdistán. Sus proyectos actuales incluyen la traducción al inglés con Dr. Alana Marie Levinson-LaBrosse de los cuentos de Farhad Pirbal, que pronto aparecerá de la editorial estadounidense Deep Vellum, la poesía del mismo autor con David Shook, para publicación en México con Gato Negro Ediciones, y la primera traducción de Julio Cortázar al kurdo. Actualmente reside en Sulaimani, donde es miembro del colectivo Kashkul, el centro cultural de la Universidad Americana de Iraq, Sulaimani (AUIS), y también contribuye como editor a la revista literaria Îlyan.
David Shook (1986) es poeta y traductor de California. Sus veinte traducciones al inglés incluyen libros de Mario Bellatin, Jorge Eduardo Eielson, Tedi López Mills, y Conceição Lima. Ha vivido por varios años en Kurdistán, donde ha colaborado para traducir a 18 escritores de la región al inglés y español. Proximamente sus co-traducciones de Farhad Pirbal serán editadas por Gato Negro Ediciones, en la Ciudad de México.


Colaboración enviada por Gabriela Paz Morales Urrutia | Buenos Aires Poetry, 2021.