Dulce et decorum est | Wilfred Owen

Wilfred Owen (1893-1918) es considerado uno de los más grandes poetas de la guerra de Gran Bretaña. Escribiendo desde la perspectiva de su intensa experiencia personal en primera línea, sus poemas, incluidos “Anthem for Doomed Youth” y “Dulce et Decorum Est”, dan vida al trauma físico y mental del combate. El objetivo de Owen era decir la verdad sobre lo que llamó “la lástima de la guerra”.

Prácticamente desconocido como poeta en su vida, la mayoría de los poemas de Owen se publicaron después de su muerte. Consciente de que su trabajo no podía hacer nada para ayudar a su propia generación, logró advertir a la siguiente, ya que su legado poético tuvo un gran impacto en las actitudes hacia la guerra.

 Más Información : Oxford University Press 2021

Dulce et decorum est

Doblados, como viejos mendigos bajo los sacos,
zambos, tosiendo como brujas, maldijimos en el fango,
hasta dar la espalda a las llamaradas inquietantes,
y hacia el campamento lejano empezamos a arrastrarnos.
Dormidos marchaban los hombres. Muchos sin botas,
pero seguían, cojeando, sangrantes, ciegos,
borrachos de fatiga, sordos incluso a los zumbidos
de proyectiles de gas cayendo suavemente detrás.

¡GAS! ¡GAS! Rápido, muchachos—un éxtasis de torpeza
ajustando los incómodos cascos justo a tiempo,
pero alguien aún gritaba, tropezaba
y se debatía como un hombre en el fuego o en cloro.—
Borroso por los cristales turbios y la luz densamente verde,
como bajo un mar escabroso, lo vi ahogarse.

En todos mis sueños antes de mi mirada impotente,
se lanza hacia mí, escupiendo, asfixiándose, ahogándose.

Si en un sueño sofocante pudieses también caminar
detrás de la carreta en que lo arrojamos,
y contemplar los ojos blancos retorciéndose en su rostro,
su rostro colgando, como un demonio enfermo de pecado;
si pudieses oír, a cada traqueteo la sangre
hacer gárgaras desde los pulmones corroídos,
obscena como un cáncer, amarga como un vómito
de malignas llagas en lenguas inocentes, —
amigo mío, no pregonarías con tanto entusiasmo
a los niños deseosos de desesperada gloria
la añosa Mentira: Dulce et decorum est
Pro patria mori.

Dulce et decorum est

Bent double, like old beggars under sacks,
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge,
Till on the haunting flares we turned our backs,
And towards our distant rest began to trudge.
Men marched asleep. Many had lost their boots,
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind;
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots
Of gas-shells dropping softly behind.

Gas! GAS! Quick, boys!—An ecstasy of fumbling
Fitting the clumsy helmets just in time,
But someone still was yelling out and stumbling
And flound’ring like a man in fire or lime.—
Dim through the misty panes and thick green light,
As under a green sea, I saw him drowning.

In all my dreams before my helpless sight,
He plunges at me, guttering, choking, drowning.

If in some smothering dreams, you too could pace
Behind the wagon that we flung him in,
And watch the white eyes writhing in his face,
His hanging face, like a devil’s sick of sin;
If you could hear, at every jolt, the blood
Come gargling from the froth-corrupted lungs,
Obscene as cancer, bitter as the cud
Of vile, incurable sores on innocent tongues,—
My friend, you would not tell with such high zest
To children ardent for some desperate glory,
The old Lie: Dulce et decorum est
Pro patria mori.


Extraído Wilfred Owen, The Collected Poems of Wilfred Owen, New Directions Book, 1965 | Traducción Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2021.