Un día libre para el demonio & otros poemas | Edwin Morgan

Edwin Morgan (1920-2010) fue traductor de Montale, József Attila, Maiakovski, Racine y Rostand, entre otros. Nació al oeste de Glasgow. Se crió en Rutherglen. Interrumpió sus estudios en 1940 para unirse al Royal Medical. Corps. Regresó a la Universidad de Glasgow en 1946 y se graduó al año siguiente con honores. Fue profesor de esa casa hasta el año 1980.

Tren a Aberdeen

Frotando un círculo resplandeciente
en la ventana empañada enmarqué
a un faisán en un campo de niebla.
El sol era una cosa grande y roja un poco baja,
porfiando contra la escena acaramelada. En los surcos
un trozo de vidrio se reanimó con un guiño,
hipnotizó al necio dandi; le
tocamos la bocina a él, su cabeza ladeada
contemplando el fondo de una botella.
Y así fue el final de octubre,
un momento chino en Mearns.

Aberdeen Train

Rubbling a glistening circle
on the steamed-up window I framed
o pheasant in a field of mist.
The sun was great red thing somewhere low,
struggling with the milky scene. In the furrows
a piece of glass winked into life,
hypnotized the silly dandy; we
hooted past him with his head cocked,
contemplating a bottle-end.
And this was the last of Octuber,
a Chinese moment in the Mearns.

Niña de Oban

Una niña en la ventana comiendo un melón
comiendo un melón y pintando un cuadro
pintando un cuadro y tarareando Hey Jude
tarareando Hey Jude mientras la luz se va

Para el otoño estará casada

Oban Girl

A girl in the window eating a melon
eating a melon and painting a picture
painting a picture and humming Hey Jude
humming Hey Jude as the light was fading

In the autumn she´ll be married

Un día libre para el demonio

Forma oscura en la playa blanca cerca de Durrës,
oscura y no obstante resplandeciente también, los miembros extendidos,
desovillándose como una libélula recién nacida,
ese es él, mirando fijo hacia arriba, tan benévolo
como el azul sobre él, acogiendo
toda brisa que llegue del mar
y murmurándole falemnderit al sol por brillar.
No mira hacia abajo a los perfectos zigzagueos
que sus filosas uñas trazan en la arena, tampoco
los inquietos diodos de su mente que preparan
caminos de dragones, no libélulas, estorban
su somnolencia, su desatención, su goce.
¿Por una vez en cuántos miles de años ya,
esta paz, esta pausa, este punto despojado de cielo e infierno?
No sabe; no piensa; sueña.
Los naufragios hundidos no resurgen, y Skandeberg
está petrificado en su caballo. No hay nada,
ni siquiera clima, nada de nada.
Yace allí pálido como algo devuelto por el mar –
pero eso no te llevarás contigo a casa.

A Day Off For The Demon

Dark shape on a white beach near Durrës,
Dark yet glistening too, spreadeagled,
Uncumpling like a new-born dragonfly,
That´s him, staring up, benevolent
As the blue above him, embracing
Whatever breeze there might be from the sea
And murmuring falemnderit to the sun for shining.
He does not look down at the fine zigzags
His sharp nails trace in the sand, any more
Than restless diodes in his mind preparing
Paths of dragons not dragonflies disturb
His somnolence, his vacany, his pleasure.
Once in how many thousand years is it,
This heavenless hellless place, this peace, this pause?
He does not known; he does not think; he dreams.
The sunken wrecks don´t rise, and Skanderbeg
Is motionless on his horse. There is nothing,
Not even weather, nothing at all.
He is lying there as blank as jetsam –
But you will not take that one home with you.


Extraído de La Isla Tuerta | 49 poetas británicos (1946-2006). Selección, traducción & notas de Matías Serra Bradford, Lumen, España, 2009. pp. 217-221 | Imagen: Herald Scotland Online