Consejos a un profeta | Richard Wilbur

Nacido en la ciudad de Nueva York el 1 de marzo de 1921, Richard Wilbur estudió en el Amherst College antes de servir en el ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente asistió a la Universidad de Harvard.

Su primer libro de poemas, The Beautiful Changes and Other Poems (Reynal & Hitchcock) se publicó en 1947. Desde entonces, ha publicado varios libros de poemas, entre ellos Anterooms: New Poems and Translations (Houghton Mifflin Harcourt, 2010); Collected Poems, 1943-2004 (Harvest Books, 2004); Mayflies: New Poems and Translations (Houghton Mifflin Harcourt, 2000); New and Collected Poems (Harcourt Brace Jovanovich, 1988) y Things of This World (Harcourt, Brace & World, 1956), por el que recibió el Premio Pulitzer y el Premio Nacional del Libro; entre otros.

Wilbur se desempeñó como canciller de la Academia de Poetas Estadounidenses de 1961 a 1995. Murió el 15 de octubre de 2017 en Belmont, Massachusetts.

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Consejos a un profeta

Cuando vengas, tan pronto como debas, a las calles de nuestra ciudad,
irritado por decir siempre lo obvio,
sin proclamar nuestra caída sino rogando
por Dios que nos tengamos piedad,

ahorrate las palabras acerca de las armas, de su poder y alcance,
los largos números que propulsan la mente;
nuestros lentos, descuidados corazones quedarán atrás,
incapaces de temer lo que es demasiado extraño.

Tampoco nos asustes con habladurías de la muerte de la raza.
¿Cómo soñaremos este lugar sin nosotros?—
El sol mero fuego, las hojas impasibles,
¿una mirada de piedra en el rostro de la piedra?

Hablanos del propio cambio del mundo. Aunque no podamos concebir
lo inimaginado, sabemos a nuestro costo
cómo sucumben las nubes soñadas, las viñas ennegrecen con escarcha,
cómo cambia la vista. Podríamos creer,

si nos dijeras, que el ciervo de cola blanca va a resbalar
en la sombra perfecta, tímidamente crecida,
la alondra va evadir nuestros ojos,
el pino labrador va a aflojar su nudo

en la fría repisa, y los torrentes arderán
como Janto una vez, su trucha
aturdida en un centelleo. ¿Qué seríamos sin
el arco del delfín, la vuelta de la paloma,

esas cosas en que nos vimos y manifestamos?
Preguntá, profeta, cómo invocaremos
a nuestras naturalezas cuando esa lengua viva
esté completamente disipada, ese cristal oscurecido y roto

en que dijimos la rosa de nuestro amor y el pulcro
caballo de nuestro valor, en que contemplamos
la langosta musical de nuestra alma sin cáscaras,
y todo lo que referimos o lo que deseamos referir.

Preguntanos, preguntanos si esta rosa sin palabra
fallará a nuestro corazón; exiginos respuesta
a si habrá alta o larga permanencia
cuando cierren los anales de bronce del roble.

Advice to a Prophet

When you come, as you soon must, to the streets of our city,
Mad-eyed from stating the obvious,
Not proclaiming our fall but begging us
In God’s name to have self-pity,

Spare us all word of the weapons, their force and range,
The long numbers that rocket the mind;
Our slow, unreckoning hearts will be left behind,
Unable to fear what is too strange.

Nor shall you scare us with talk of the death of the race.
How should we dream of this place without us?—
The sun mere fire, the leaves untroubled about us,
A stone look on the stone’s face?

Speak of the world’s own change. Though we cannot conceive
Of an undreamt thing, we know to our cost
How the dreamt cloud crumbles, the vines are blackened by frost,
How the view alters. We could believe,

If you told us so, that the white-tailed deer will slip
Into perfect shade, grown perfectly shy,
The lark avoid the reaches of our eye,
The jack-pine lose its knuckled grip

On the cold ledge, and every torrent burn
As Xanthus once, its gliding trout
Stunned in a twinkling. What should we be without
The dolphin’s arc, the dove’s return,

These things in which we have seen ourselves and spoken?
Ask us, prophet, how we shall call
Our natures forth when that live tongue is all
Dispelled, that glass obscured or broken

In which we have said the rose of our love and the clean
Horse of our courage, in which beheld
The singing locust of the soul unshelled,
And all we mean or wish to mean.

Ask us, ask us whether with the worldless rose
Our hearts shall fail us; come demanding
Whether there shall be lofty or long standing
When the bronze annals of the oak-tree close.


Extraído de The Oregon Curriculum. Sequential Program. Literature. 1970. Holt, Rinehart and Winston, Inc: Estados Unidos | Traducción de Ignacio Oliden | Buenos Aires Poetry, 2021