esperando | Charles Bukowski

Pese a lo autorreferencial en su ficción, y pese a que se trata de un autor más conocido por sus novelas y cuentos, Charles Bukowski dedicó gran parte de su vida a la poesía, escribiendo y publicando más de veinte libros en el género desde 1959 hasta el día de su muerte. A diferencia de la atmósfera que prevalecía aún como corolario de la influencia de la Nueva Crítica, y la convergencia posterior de la Escuela de Nueva York (John Ashbery y Frank O’Hara, entre otros), es decir, de una poesía llena de giros, revisión y trabajo; Bukowski planteaba que los poemas “tenían que salir de la misma forma que sale un vómito a la mañana luego de una borrachera”.

 

esperando

calurosos veranos a mediados de los años 30 en Los Ángeles
donde uno cada tres lotes estaba vacío
y era un paseo corto ir a los
naranjales—
si tenías un auto
y gasolina.

calurosos veranos a mediados de los años 30 en Los Ángeles
demasiado joven para ser un hombre, y demasiado viejo para
ser un niño.

tiempos difíciles.
un vecino intentó robar en nuestra
casa, mi padre lo atrapó
trepando por la
ventana,
y lo mantuvo allí en la oscuridad
en el piso:
«¡Maldito hijo
de puta!»

«¡Henry, Henry, deja que me vaya,
deja que me vaya!»

«¡te voy a matar,
hijo de puta!»

mi madre llamó a la policía.

otro vecino prendió fuego su casa
en un intento para cobrar
el seguro.
fue investigado
y encarcelado.

calurosos veranos a mediados de los años 30 en Los Ángeles,
nada que hacer, ningún lugar a donde ir, escuchando
la terrorífica conversación de nuestros padres
por la noche:
«¿qué vamos a hacer? ¿qué vamos
a hacer».

«No lo sé, Dios mío»…

perros hambrientos en los callejones, con la piel tensa
sobre las costillas, casi sin cabello, lenguas
fuera, ojos muy tristes, más tristes que cualquier tristeza
sobre esta tierra.

calurosos veranos a mediados de los años 30 en Los Ángeles,
los hombres de barrio estaban callados
y las mujeres permanecían pálidas como
estatuas.

los parques llenos de socialistas,
comunistas, anarquistas, de pie sobre los bancos
del parque, dando discursos, agitando.
el sol descendía sobre un cielo claro y
el océano estaba limpio
y nosotros no éramos
ni hombres
ni niños.

alimentamos a los perros con trozos sobrantes y secos
de pan duro
que comieron agradecidos,
con los ojos brillando de asombro
moviendo la cola ante tanta
suerte

mientras tanto
la Segunda Guerra Mundial se nos vino encima,
incluso entonces, durante aquellos
calurosos veranos a mediados de los 30 en Los Ángeles.

waiting

hot summers in the mid-30’s in Los Angeles
where every 3rd lot was vacant
and it was a short ride to the orange
groves—
if you had a car and the
gas.

hot summers in the mid-30’s in Los Angeles
too young to be a man and too old to
be a boy.

hard times.
a neighbor tried to rob our
house, my father caught him
climbing through the
window,
held him there in the dark
on the floor:
“you rotten son of a
bitch!”

“Henry, Henry, let me go,
let me go!”

“you son of a bitch, I’ll kill
you!”

my mother phoned the police.

another neighbor set his house on fire
in an attempt to collect the
insurance.
he was investigated and
jailed.

hot summers in the mid-30’s in Los Angeles,
nothing to do, nowhere to go, listening to
the terrified talk of our parents
at night:
“what will we do? what will we
do?”

“god, I don’t know…”

starving dogs in the alleys, skin taut
across ribs, hair falling out, tongues
out, such sad eyes, sadder than any sadness
on earth.

hot summers in the mid-30’s in Los Angeles,
the men of the neighborhood were quiet
and the women were like pale
statues.

the parks full of socialists,
communists, anarchists, standing on the park
benches, orating, agitating.
the sun came down through a clear sky and
the ocean was clean
and we were
neither men nor
boys.

we fed the dogs leftover pieces of dry hard
bread
which they ate gratefully,
eyes shining in
wonder,
tails waving at such
luck

as
World War II moved toward us,
even then, during those
hot summers in the mid-30’s in Los Angeles.


Extraído de Charles Bukowski, Run with the hunted : a Charles Bukowski reader, Publisher New York, NY : HarperPerennial, 1994, pp. 50-52 | Traducción de Juan Arabia | Buenos Aires Poetry 2022



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