4 poemas de «A cada cual su cielo» | Fabio Morábito

Fabio Morábito (1955) nació en Alejandría de padres italianos, a los tres años su familia regresó a Italia y a los 15 años se trasladó a México. A pesar de ser su lengua materna el italiano, ha escrito toda su obra en español. Varios de sus libros han sido traducidos al alemán, al inglés, al francés, al portugués y al italiano. Apareció en 2016 el libro Oficios del nómada: Fabio Morábito ante la crítica, que reúne 20 ensayos de escritores y académicos de Estados Unidos, España, Alemania y América Latina sobre su obra literaria. Ha escrito poesía, cuentos, novelas y ensayos, recibiendo varios premios, entre ellos los premios de poesía Aguascalientes y el Carlos Pellicer, los de narrativa Antonin Artaud y de Colima de Narrativa, los premios Xavier Villaurrutia y Roger Caillois por su novela El lector a domicilio, así como en dos ocasiones el premio White Raven (Alemania) de literatura infantil. Es investigador en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

* * *

Escribo prosa mientras junto
valor para los versos,
escribo prosa para que los versos
se escriban casi solos,
escribo prosa como quien empuja
un buey por un cultivo.

Cuánta prosa para juntar
valor para los versos,
cuántas palabras con esfuerzo
llevadas al final de cada línea,
cuántos renglones rectos
por no saber salir del surco.

* * *

¿Qué importa más: un diente o un poema?
¿Es peor perder un buen poema o perder un diente?
¿Aceptarías perder un diente
por cada buen poema que escribes?
¿Llevarías tan lejos tu amor por los poemas?
Imagina el estado de tu boca,
engullendo sin sabor, casi sin masticar,
la comida,
y no poder besar ni reír.
Es deprimente.
Pero es más deprimente que escribas
como un desdentado,
con versos que no muerden.
Como los dientes, que trabajan en común
y duelen solos,
que no haya una palabra de tus versos
que no sepa a tu escritura,
ni un solo verso que, escogido a ciegas,
no venga apalabrado.

* * *

Un verso es todo lo que espero
aquí, asomado.
Conozco esta quietud que anuncia versos.
A veces
no vienen versos sino pasos,
hay que salir, y lo que miro
creo que lo escribo, de tan claro,
porque en la calma que me tiene aquí asomado,
pasos y versos casi son lo mismo.

* * *

Las casas rodantes
me iniciaron en el arte
de decir lo más con menos.

Me aficioné de niño a dibujar
los planos de esos habitáculos
de estrechas dimensiones,

donde una mesa se hace cama,
una litera sale del respaldo del sofá
y el baño se reduce a un clóset.

Un mundo en el que todo
se desdobla
y cada cosa rinde a plenitud.

Con esos planos en papel cuadriculado
me estaba ejercitando sin saberlo
en otros trazos que vendrían.

Encarnan mi poética, si es que tengo:
que mis poemas rezuman prosa
sin desbordarse de los límites del verso.

El propósito es el mismo desde entonces:
hacer caber en la envoltura lírica
el máximo de utilidad.

Comprime, me decía, depura,
que nada sea una cosa sola,
vamos rodando, el tiempo apura.

Si soy poeta se lo debo
a aquellos planos con sus líneas rectas,
con tantos acertijos encerrados.

Me enseñaron a sacar de la estrechez
algo de holgura y aprendí que los poemas
se escriben en papel cuadriculado.


Extraído de Fabio MORÁBITO, A cada cual su cielo, Madrid, Visor, 2021 | Buenos Aires Poetry 2022