Canciones de la tierra y otros poemas (Colección Pippa Passes, 2026) | Jorge Pérez Cebrián

Jorge Pérez Cebrián (Requena, Valencia, 1996) estudió Filosofía e Historia del Arte en la UNED. Es autor de La voz sobre las aguas (Valparaíso, 2019); La lumbre del barquero (Olé Libros, 2021); De cuánta noche cabe en un espejo (Pre-Textos, 2022), con el que obtuvo el XLII Premio Internacional de Poesía Arcipreste de Hita; Pero nunca los huesos de las aves (Pre-Textos, 2024), galardonado con el XVI Premio de Poesía Joven RNE-Fundación Montemadrid y el Premio de la Crítica de la Comunidad Valenciana en 2025; y la novela experimental Una mano al otro lado de la ventana (Sonámbulos, 2025). La crítica ha señalado en su obra un hondo sustrato reflexivo y una firme concepción de la poesía como forma de conocimiento. El poeta y crítico Santos Domínguez Ramos ha destacado en su escritura “un cimiento sólido de pensamiento, concepción del mundo y fervor por la palabra”. Canciones de la tierra y otros poemas (Buenos Aires Poetry, 2026), su quinto libro de poesía, profundiza en esa línea a través de una indagación lírica sobre la condición humana, el lenguaje, la memoria y la violencia.

 

 

I

el FIN
             el FIN es lo que siempre está más cerca
rodea mi nombre mis manos mis
ojos
rodea mi boca y
dice mi hambre sangra rodea mis mejillas y mi voz

                           (el cielo no había recibido aún su nombre)
Soy
Yo soy donde acaba el mundo
donde estar es fundar la lejanía y

             “eleva tu altar de la madera negra, eleva
             tu negro altar de la piedra derruida”

porque un grito basta para expulsar el frío, para
mecerse, para una canción

y allí en el cuello sangrante del cordero
allí sus manos en el altar oscuro
             SUS manos (cuando en las alturas) en MIS manos

–sólo estas dos manos miran
                           VACÍAS como dos grandes ojos
                                         V A C Í O S–
                           y al fin de ellas sucede y yo
lejos está MI boca

MI boca donde se vibra MI voz y bebe

(La santa casa, la casa de los dioses, en un lugar sagrado
no había sido hecha todavía)

             y YO
que ocurre donde lo más mío se aleja
ESTAR donde el hambre el grito el no el no el no el
ESTAR
             suceder-como-el-hambre-sucede-como-sucede-un-grito

(ningún junco había brotado, ningún árbol había sido creado)

                           yo tras mis ojos y mis manos
TÚ lo que está al
fin de mi carne TÚ

(Nippur no estaba hecha, Ekur no estaba construida)

TÚ que eres la canción que yo soy cerca
                                         y que se aleja contigo y
TÚ que tienes tu nombre en el calor de tus manos
                                         (que dicen hasta aquí llegarás y no y
TÚ que estabas antes      (aprendí los antes y las causas por el grito que silencias

TÚ que calmas y llega con tu canción la sombra
                                         y llega el sueño y se repite y todo apaga

(Erech no estaba hecha, Eana no estaba construida, todo
era sagrado)

           que estás al final de mi hambre y mi sed y eres cobijo
TÚ que ya no hay lluvia

             que sólo estás cuando te pierdo y
                                                    sólo ERES
               la
              forma
              exacta de
                             todos
                             mis
                             vacíos

(separar los siete cielos, los cielos de oscuridad, de las aguas
de arriba y las de abajo, las siete tierras, el día de la noche,
una estación de otra, las aves arriba y los peces en el agua,
los animales y los reptiles que caminan por la tierra seca en
todos ellos el fin los llama) llamar:invocar:darlosnombres

Soy la forma
del FIN que rodea mis ojos
del FIN que rodea mi nombre
del FIN que pone puertas
               como el dolor de MI cuerpo que TE pide

(Luego hubo un movimiento en medio del mar,
puso un junco en la superficie de las aguas
hizo polvo y lo derramó al lado del junco
para que los dioses pudieran vivir
en la morada del deseo de sus corazones)

Y YO que no soy hijo de la aurora
ni MI cuerpo ni MI
boca MIS
ojos MI duele YO
             que NO resplandecen las cornalinas engarzadas con el
                                                                                   oro más puro

Yo que no soy más
            que el calor de TUS manos

                          TUS manos que me miran y dicen
hastaquíllegarás
                          y que sucede el MUNDO
                          que mide el MUNDO palmo a palmo
          allí
sucedes con la forma exacta de mi abismo.

“toma esta piedra negra, levantarás sobre ella el sacrificio”

          Y YO SOY
donde sucede el fin del resto
          PERO YO
                     SUCEDE
                                LEJOS
LEJOS                                   DE MI
         DE MI                                  NOMBRE
                     CUERPO


“vierte esta agua blanca bajo la luna y mézclala a las cenizas de una
novilla roja, rompe las tablillas de su pecho”

              Yo sucedo donde al final de tus manos
allí donde el mundo acaba

(mirad
yo puse término a las tinieblas
y hasta el extremo límite excavé
la piedra
oscura
y
sombría)

yo el último fin en la quijada, el término
yo había caminado en medio de las piedras de fuego
me llamaban guardián de las naciones
o padre
o hijo de los hombres
no lo recuerdo

“Cuando haya pasado la noche, coronadlo desde partes distintas,
poned guirnaldas en el bifronte hito, dad vuestro pan, miel y vino
y la sangre del cordero en el altar.
Vestid de blanco. Quemad los frutos y las semillas”.

Ven –me dijo–
el dios de lo que acaba te ha llamado
por tu nombre

 

 

 


JORGE PÉREZ CEBRIÁN
CANCIONES DE LA TIERRA y otros poemas
Buenos Aires Poetry, 2026
86 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 9786316688439
Poesía Española